Una parada en el camino

Una parada en el camino

Archivos mensuales: mayo 2010

The London Eye

El London Eye es, desde hace dos semanas, testigo de los diversos ajustes económicos que está proponiendo la coalición de conservadores y liberal-demócratas que gobierna en Reino Unido. La  célebre noria que divisa desde lo alto, nos recuerda que a veces, las pequeñas pueden ser las grandes cosas. Una noria de perspectiva privilegiada de la economía europea desde hace muchos años y, a la que se han subido de pleno sus políticos con un recorte presupuestario de 7300 millones de euros para el actual ejercicio.

Aunque Gran Bretaña no forma parte del euro, es el país con el déficit público más elevado de la UE, y el ajuste presupuestario ha de servir para prevenir que los mercados acaben cebándose en su deuda como lo han hecho en la zona euro. “Los días de la abundancia en el sector público han terminado”, ha proclamado Laws. El Gobierno espera ahorrar 2.000 millones de euros retrasando, suspendiendo o renegociando contratos y proyectos ya firmados y otros 1.350 millones en consultoría y gastos de viaje. Las distintas medidas propuestas significan que los Gobiernos locales deberán reducir el gasto en 1.350 millones de euros, pero tendrán libertad para decidir cómo gastan un total de casi 2.000 millones de euros cuyo destino estaba hasta ahora previamente decidido por el Gobierno central.

Mientras todo gira, en España nos elevamos en una montaña rusa vertiginosa, donde los funcionarios y la clase media baja son cada día las víctimas de unas medidas que retan con bastante osadía las bases más teóricas sobre economía. Incidir en la bajada de sueldos se traduce en reducción de consumo. Y ésta acarrea negativamente en la producción. Resultado: déficit público, deuda, paro y más golpes a la ya más que escasa industria española.

Seguramente no tendremos que alzar demasiado la vista para ver cómo nuestros políticos seguirán volando en primera clase, viajando en las mejores carrocerías y pensando que la austeridad es sólo para los más castigados: los ciudadanos.

¡Ay si hubiésemos prevenido desde las alturas antes de curar lo que parece incurable!

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Los ojos de la catástrofe

 

Almudena Ariza, enviada especial de RTVE a Haití

El 12 de enero del presente año, la tierra crujió en el lugar más castigado de América, si es que hay algún paraje apropiado para un temblor de la magnitud del que arrasó Haití. Por si fuera poco, el país iberoamericano es, desde hace muchos años, una tierra en manos de nadie, sin estructura política e institucional, carente de ejército, etc. , por lo que el caos no fue sólo fruto de una catástrofe natural, sino que puso de manifiesto la fuerte vulnerabilidad del país haitiano.

En menos de 24 horas, la prensa internacional se hizo eco de la noticia y se desplazó hasta el lugar de los hechos, con el fin de informar y transmitir aquello que los periodistas podían ver. La mayoría cayó en el intento, pues no es fácil plasmar con palabras lo que la humanidad no entiende, y menos aún si ha de hacerse con objetividad, inminencia efímera y una precariedad absoluta de recursos.

El pasado 12 de mayo, 5 meses después de la tragedia, se celebraron las XVI Jornadas de Nuevo Lunes y la Fundación Altadis, donde se trataron los límites de la información y la gestión de la ayuda humanitaria en catástrofes, con Haití como ejemplo más reciente. A ellas asisitieron periodistas consagrados en guerras y situaciones catastróficas, además de representantes de ONG’s como MÉDICOS SIN FRONTERAS o CRUZ ROJA.

Entre otras cuestiones, se habló de las pésimas condiciones de trabajo de la prensa en Haití, y la manipulación que algunos profesionales del medio llevaron a cabo, con tal de conseguir una imagen que conmoviera al mundo, que en aquel momento sufría un bombardeo incesante de información sobre el terremoto.

Los periodistas destacaron el carácter de los haitianos, a los que tildaron  de gran entereza y civismo, muy en contra de lo que algunos medios intentaban demostrar aportando imágenes de las dos o tres calles en las que sí se cometían saqueos y actos violentos. Almudena Ariza ( RTVE ), Nicolás Castellano ( SER ), Franciso Peregil ( EL PAIS ) y Féliz Robles ( LA VANGUARDIA ), los protagonistas de la mesa y testigos directos en Haití, coincidieron en que al final, la impresión que se llevó la audiencia fue de violencia y falta de actuación. Sin embargo, tanto los periodistas como las ONG’s ofrecieron datos concretos de proyectos que se están ejecutando desde los primeros instantes del terremoto: acceso al agua potable, campos de refugiados en campaña, reconstrucción de los servicios médicos, etc.

Uno de los ponentes declaró que había proliferado el “turismo humanitario”, es decir, el número de ONG’s que se lucran de situaciones límite y que en ocasiones, no hacen más que estorbar y promocionarse. Ante tal acusación numerosos representantes de ONG’s allí presentes mostraron su desacuerdo. Alegaban que cualquier ayuda es buena, provenga de pequeñas o grandes instituciones solidarias, y que pese a la existencia de casos puntuales, la gran mayoría trabaja sin remuneración o desinteresadamente. Al final, tras una acalorada discusión, se aclaró que lo que quería expresar el periodista es que en las más de 700 ONG’s presentes en Haití, además de dificultar la coordinación, sí existían algunas con una ética bastante dudosa.

Los profesionales de la información y los voluntarios en ayuda humanitaria deberían de unir lazos y eliminar fronteras, pues ambas aportaciones deben resultar recíprocas y de mutuo interés. Sólo así podríamos obtener una información fiel a lo que allí acontece, aunque no por ello no hay que dejar sin denunciar los casos de abusos e irregularidades, en cualquiera de las partes allí presentes.

Catástrofes como la de Haití seguro que sirven de curso avanzado en materia de ayuda humanitaria de emergencia, donde los minutos son cruciales, y los límites no son sólo los muertos, los heridos, la falta de alimento o los daños materiales, sino que atañe a esferas más altas a los que la mayoría de cooperantes no puede acceder. No obstante, el mensaje es esperanzador, de que se están haciendo cosas, lentas quizás, pero necesarias. No cabe duda de que la prensa ha ayudado a sensibilizar a la sociedad, quien ha aportado unos fondos extraordinarios, los cuales precisan ser distribuidos razonable y ordenadamente, tarea mucho más compleja de lo que parece.

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros (A. Pérez Reverte)

Con motivo del reciente intento de Pacto educativo, comentado en esta página, veo conveniente releer este artículo de Arturo Pérez Reverte, que aunque escrito en 2007, bien puede resultar significativo en la actualidad. El artículo en cuestión fue publicado en el diario EL PAIS, y a continuación lo adjunto íntegramente.

CUADRILLA DE GOLFOS APANDADORES, UNOS Y OTROS

Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Expresidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.

De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, osea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo,q ue tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».
Dicho de otro modo, lumbrera: que después dedos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante.
Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio.

Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado.

Menos es nada

El ministro Ángel Gabilondo,pensativo

Desde el pasado 6 de mayo, el moderado y dialogante ministro de Educación, Ángel Gabilondo, busca la fórmula para implantar alguna de las 148 medidas  y 12 objetivos que se plantearon en el último texto de reforma educativa. Tarea complicada sin el apoyo de los populares, se muestra optimista en la ejecución, aunque sea a más largo plazo.

El texto en cuestión se centra básicamente en: el incremento de vías en ESO y Bachillerato; el impulso de los distintos programas cofinanciados; el aumento de la formación y autoridad de los profesores; potenciar las nuevas tecnologías; equiparar el nivel de enseñanza pública y privada; y en un plurilingüismo que dote de mayor competencia a los estudiantes una vez terminada la ESO.

El PP considera todas estas medidas como “sensatas” pero “carentes de realismo”. Critican el intento de modificación por ser blando e inútil para desbancar el fracaso escolar, que invade nuestro país desde que se implantó la LOGSE, hace ya más de 20 años. Desde entonces, figuramos en todas las escalas negativas a nivel educativo y cultural en Europa. Así, la oposición considera incompetente cualquier medida que no ampare una modificación absoluta del plan educativo (¿“empezar la casa por el tejado”?).

Si algo precisa un nación en crisis es de bienes y la educación es un bien en sí mismo que augura el futuro de nuestro país. Por ello, los 1570 millones de presupuesto para el Pacto Social y Educativo, muestra de que la financiación es la mayor prueba de credibilidad de cualquier proyecto.

No obstante, puede  resultar lógico que el PP rechace el Pacto por considerar que, en realidad, se basa únicamente en obviar unas bases ya establecidas, pero que no se llevan a cabo con la rotundidad que precisan este tipo de cuestiones. Lo complica el hecho de que el sistema educativo de nuestro país ha derivado en 17 comunidades y carece de unidad política.

Esta falta de acuerdos, de asuntos tremendamente politizados, guerras psicológicas entre nacionalistas y conservadores, etc. no es más que un reflejo de nuestra sociedad. Y al final, después de intentos de mejoras válidos e imprescindibles, se acaba hablando de confrontaciones políticas, religiosas y lingüísticas. Y cómo no, de la culpa que tiene en todo el actual Gobierno, como si toda la responsabilidad residiera en él y no en nuestras casas: en nuestra educación.

Colateralmente acribillados, otra vez

Periodista en manifestación por la libertad de prensa

El Ejército estadounidense asesinó en 2007 al fotógrafo Noor-Eldeen y a su conductor, Saeed Chmagh, de la agencia de noticias Reuters en Irak,tal como muestra el vídeo recientemente difundido por la organización Wikileaks.

Así, se desmiente la afirmación de las tropas del país norteamericano, cuyos portavoces comunicaron en su día que tales disparos fueron fruto de un enfrentamiento.

Algunos lo tacharon, una vez más, de “daños colaterales” en conflicto bélico.

Ésos daños se traducen en 10 víctimas civiles muertas, entre ellas dos periodistas de Reuters que lo único que podrían haber desenfundado habrían sido los objetivos de sus cámaras: sus armas de trabajo. Además, en el vídeo se observa claramente cómo lo único que tenía Saeed entre las manos en el momento de ser acribillado es un teléfono móvil, fácilmente detectable por el sofisticado objetivo de los marines estadounidenses, aunque sorprendentemente, éstos lo tomaron como un lanzagranadas. Una dudosa percepción que les llevó a obtener permiso para disparar y rematar a los heridos. Todo ello amenizado por los comentarios de los marines, que se jartan por haber alcanzado su objetivo, como si de un videojuego se tratara.

No cabe duda de que los asesinatos a periodistas en zonas de conflicto resultan ser un descarado acto de cobardía, carente de represalias y condena. Cada día son menos los que velan por mantener lo acordado en Copenhague, y la evidencia responde a la afirmación rotunda de que los periodistas y los medios de comunicación son un objetivo militar más en conflictos armados.

El concepto de “nueva guerra”, encabezado por la que invade Iraq desde 2003, debería de ir acompañado de nuevas medidas de protección para estas personas civiles, que sólo tratan de informar desde la más absoluta de las adversidades, ya sean corresponsales oficiales, independientes o empotrados.

Acabar con la ilicitud de los ataques a periodistas es lo que intentan asociaciones como Reporteros sin fronteras, pero a la vista está que con poco éxito. Recordemos que la cifra de periodistas asesinados en 2009 fue de 76, un 28% más que en el año anterior. Además, también incrementan considerablemente el número de periodistas amenazados, secuestrados o agredidos, y el de medios de comunicación censurados.

¿Qué intereses hay tras la pasividad de las autoridades ante estos descabellados sucesos? ¿Hasta cuándo va a seguir la información manchada de sangre mientras el resto se limpia las manos?