Una parada en el camino

Una parada en el camino

Archivos en la Categoría: Cultura

CON EL BOULEVARD DE LOS SUEÑOS ROTOS

Mi recuerdo a Chavela Vargas, por hacer de la fuerza la ternura… 

Sólo un día desde que te fuiste y ya se extraña a la dama de voz quebrada y canciones desgarradas. Se extraña a la diosa indígena que cantó con un rincón del alma. Un rincón lleno de naturaleza y pura vida costarricense, donde nació, pero con la angustia reconciliada que le provocaba su México, con esa relación de amor y odio que sólo los grandes amantes entienden. Después se dejó el corazón en Madrid, donde recibió la admiración de los más admirados. Nunca se olvidó de las calles de Buenos Aires y cantó a todos esos lugares del universo a los que ella, con sus brazos abiertos, sólo podía llegar. Decía Almodóvar en la presentación que le hizo en el Teatro Bellas Artes mexicano, donde le negaron su actuación durante años, que cuando Chavela abría los brazos no había escenario que la sostuviera. Yo me pregunto si ahora, cuando mire con esos ojos pequeños y añejos en el cielo, alguien podrá soportar el peso de su presencia. Porque Chavela lo llenaba todo, no sólo su gabán rojo que ahora sólo es un espectro vacío y triste. Llenaba cada palabra, aunque fuera una monosílaba, y cada silencio se clavaba en el pecho, como cuando Macorina suplicaba “ponme la mano aquí…”.

Chavela Vargas (1919- 2012)

Chavela creía que algún día se eternizaría en forma de lluvia. Una gota de agua, una lágrima, como esas cosas simples que devora el tiempo…. Pero el tiempo no te devorará a ti, Chavela. Aquí se queda el espíritu de la gata valiente. Porque todavía existen los novios que desean que todas las noches sean noches de boda y la amargura es menos amargura si la cantas tú. Y el corazón, sin duda, nunca pasa de moda. Pero ahora que todavía tu aroma sigue en este mundo raro, se siente esa soledad que dejas… “Los arroyos están secos, en las calles hay mil ecos que te gritan sin cesar”….
Cuando te cuenten que el llanto por tu partida llegó a ser ‘trending topic’, te reirás al comprobar que al final sí pasaron los años hasta el último trago. Pero tranquila, yo tampoco aprendí nada… Seguimos cayendo en los mismos errores… otra vez volvemos a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores… A mí ahora me duele el acto desvergonzado de artistas apoderándose de tus canciones, como si cualquiera pudiera cantarle a la vida y al amor incondicional como tú sabes. Como si alguien pudiera cantar llorando, decía Sabina…

Aún confusa, mezclo verbos en pasado y en presente para hablar de ti. Incluso armo frases con pedazos de tus letras. Será porque mientras escribo, suena tu melodía dolorosa y unos angelitos negros a los que nunca nadie cantó como quisiste, te vienen a buscar para que les pintes en el cielo.

Buen viaje, maestra, ojalá te vaya bonito…

 En el último trago

Un cuento chino: un cuento argentino

"Un cuento chino"Cuando un@ sale del cine después de ver una película argentina suele recordar momentos, diálogos, planos, escenas, miradas, etc. durante varias horas. Pero si encima ves a Ricardo Darín en “Un Cuento chino”, se abren de par en par las sensaciones y un@ vuelve a casa con el mejor sabor de boca posible. Con los bolsillos llenos de sensibilidad, de sorpresa, de satisfacción y esta vez, también con la esperanza de que no hay mal que no se supere.

“Un cuento chino” ( dirigida por Sebastián Borensztein ) mezcla lo absurdo de cualquier historia con lo más real y costumbrista. Empieza con una escena kafkiana que roza la tragicomedia más absoluta. El personaje de la misma es un chino que no habla ni una sola palabra de español. Huirá hasta Buenos Aires en busca de una segunda oportunidad. Pero por capricho del destino acabará perdido en la ciudad porteña y su única esperanza será Roberto (Ricardo Darín), un tipo gruñón que regenta una ferretería y que es incapaz de divorciarse de su soledad. Roberto está anclado en sus traumas, en la muerte de sus padres, en su tétrico piso, en unos clientes que le aminan continuamente la moral y en una mujer a la que es incapaz de querer. Cuando no está trabajando, se dedica a frecuentar la tumba de sus progenitores, o a buscar figuras de cristal para regalárselas a su madre, que murió cuando él nació. Pero su gran afición es recibir montones de periódicos cada día y recopilar noticias absurdas, tipo “Mujer muere en un río cuando una vaca se le cae encima”.

Roberto no sabe hasta qué punto puede cambiar su vida con la llegada del asiático Jun (Huang Shen Huang), que busca a su único familiar vivo, y al que acoge en su propia casa. Roberto contará los días para que su nuevo inquilino se vaya, pero es incapaz de abandonarlo, su conciencia se lo impide. Como tampoco puede abandonar la manía de irse a dormir siempre a la misma hora o de desayunar siempre pan y café. El dulce de leche lo reserva para las grandes ocasiones… esas ocasiones que en su vida nunca llegan, hasta que la buena noticia de que el chino ha encontrado al familiar puede hacer que lo celebre.

Los días pasan inmersos en una agobiante y desesperante rutina. Envuelto en grandes montones de recortes de periódicos, el chino permanece para ayudarle a lijar y pintar sus paredes de blanco y despejar su espacio de trastos inservibles: para dar una lección de vida a Roberto. Sin ni siquiera hablar consigue demostrarle que después de lo trágico viene la esperanza y que hasta lo más absurdo sucede por algún motivo. Y somos nosotros los que debemos dar sentido a ése sinsentido. Somos nosotros quienes decidimos siempre, siempre, hasta cuándo perdura el dolor, el recuerdo vacío y la soledad. Nosotros trazamos y damos forma a lo amorfo, y Roberto puede dibujar su nuevo destino. Llámese felicidad.

Gay Talese y el otro lado de la verdad

Gay Talese junto a Juan Cruz (izqda). Facultad de CC. de la Información, Univ. Complutense de Madrid

‘Yo hago periodismo y punto’. Con esta frase tan tajante presentaba María Jesús Casals, periodista y directora del Máster de Periodismo en la Complutense, a Gay Talese, uno de los mejores periodistas a escala mundial del siglo XX y pionero, junto a  Tom Wolfe, del ‘Nuevo Periodismo’.

Antes de contar lo que expuso a los numerosos estudiantes y curiosos que se congregaron en la Sala Roja de la Facultad de Ciencias de la Información, es imprescindible hacer un breve repaso por la brillante carrera de Talese.

Nacido en 1932 en el seno de una familia de sastres italianos instalada en New York, Talese saltó a la fama en las páginas de The New York Times, con la publicación de algunos reportajes como “Los puentes”, una historia en serie que contaba la vida diaria de los obreros que trabajaban construyendo los grandes puentes de Estados Unidos. Años más tarde, contó los secretos mejor guardados de aquellos de los que nadie hablaba. En New York, una jornada de hallazgos casuales escribió sobre esas personas con unos oficios que nunca serían portada de ningún periódico: vigilantes nocturnos, porteros de hoteles, chóferes…

En 1971, y tras 6 años rodeándose de los propios protagonistas, publicó Honrarás a tu padre, una obra maestra acerca de la mafia neoyorkina, basada en la familia Bonnano y que acabó siendo icono de las historias sobre gángsters en la ciudad de los rascacielos.

Talese también tuvo tiempo para escribir biografías de personajes como Frank Sinatra, y en la actualidad, está a punto de estrenar un libro sobre periodismo deportivo, algo que muchos no esperarían ver salir de la pluma de Talese (La Temporada silenciosa de un héroe).

Pero Gay Talese no será recordado sólo por sus libros y artículos, sino sobre todo por su concepto de ‘Nuevo Periodismo’, en el que combinaba el periodismo con la literatura, con la calidad de la escritura y el contenido.

Durante la conferencia a los futuros periodistas de la Complutense, y encarrilado por las preguntas de Juan Cruz, contó cómo llegó a ser casi un padre para Bill Bonnano. En su primer encuentro, Gay le dijo “quiero algún día escribir sobre ti y tu niñez, tu juventud, sobre cómo te conviertes en uno de los personajes más enfrentado al gobierno de los EEUU”. Quería convencer a Bill de que era importante que existiera un libro que diera testimonio de “quién era” Bill Bonanno, y no de “cómo le veía el resto”. Poco después, la esposa de Gay Talese cocinaba una cena para el matrimonio Bonanno y su pequeño. Durante todo ese tiempo, Talese tomó nota sobre todo de sus impresiones, más que de lo que le contaba Bill. Porque para Talese el periodismo es eso, es escribir sobre personas, humanizar el periodismo, hablar de aquello que no es evidente, obviar al poderoso y contar historias de segundones y perdedores. Pero siempre personas. Porque según él, no siempre la información la proporciona los poderosos. Y así, la información sí acaba convirtiéndose en poder. Para ello, por ejemplo, recordaba también la importancia del personaje de la camarera supuestamente forzada por Dominique Straus-Khann, y no tanto la del propio presidente del FMI. Talese sentía también el impulso de conocer la historia de la hija de Gadafi y lo que implica serlo en estos momentos en Libia. Es decir, siempre buscar otros puntos de vista que amplíen la información, el conocimiento. Y todo ese buen quehacer periodístico, basado en la curiosidad perenne, el respeto, la inteligencia y la paciencia, puede verse perturbado y distorsionado en el periodismo que se practica hoy en día. Porque hoy, cuando impera la inmediatez y el corporativismo, la calidad suele pasar a un segundo plano.

Internet marca los tiempos y las redes sociales no dan cabida a ese periodismo del que hablaba Talese. Para hacer un buen periodismo, un periodismo bello y cualitativo, hace falta tiempo. Ahora importa más abastecer cuanto más, y más pronto, mejor. No hay tiempo para conocer esas historias que hay detrás de lo obviedad y que resultan ser las verdaderas fuentes del conocimiento, aunque sí es cierto que las nuevas formas de periodismo facilitan la participación ciudadana.

Gay Talese está convencido de que en cualquier disciplina o especialidad, existe la capacidad de hacer un buen periodismo al que pueda acceder cualquier persona. Para ello, ha de persistir la curiosidad innata del periodista por ampliar la verdad. Sin olvidar que el que quiere ganar dinero se equivoca dedicándose al periodismo. Pero si lo que quiere es tratar con lo más valioso, es decir, con la verdad, está en la profesión adecuada.

Gay Talese: un dandy que vino a dar una lección de periodismo genuino en un momento en el que parece que Twitter es la única fuente de verdad.

Un paseo por las nubes. Henri Lartigue en Caixa Fórum

Florette, 1944

La Obra Social Caixa Forum expone “Un Mundo flotante”, de Henri Lartigue, una colección de más de 230 piezas de este fotógrafo nacido en 1894 en Courvevoie (Francia). Un buen número de instantáneas en blanco y negro rescatadas y reproducidas en una calidad magnífica, realizadas desde que tuvo su primera cámara a los 8 años hasta su muerte en 1986.

Hijo de una familia de industriales adinerados, Henri Lartigue tuvo una vida plena y muy feliz, por lo que desde muy temprano quiso capturar esos instantes, paralizar el tiempo y plasmar su alegría de vivir. Siempre supo que con su cámara en mano, podía conseguirlo.

Tuvo una vida acomodada y de hecho todas sus fotografías reflejan un estilo de vida alto y te muestra a mujeres y hombres de la alta sociedad francesa.

¿Qué fotografiaba Henri? La vida en movimiento, la felicidad y la pura belleza de una manera única y muy particular. Ya desde bien pequeño apuntaba maneras, tal y como podemos ver en los ejemplares de su época adolescente. Y sobre todo, quiero recalcar la maravilla de ver cómo retrataba a la mujer de los años sesenta de una manera tan misteriosa, tímida y plagada de hermosura.

Durante los últimos años de vida se dedicó a recopilar en álbumes inmensos parte de todas las imágenes, aparte de sus diarios y escritos, donde figuran numerosas anotaciones e impresiones acerca de su día a día. Resulta apasionante poder tener acceso a todo este tipo de material en la exposición.

Aunque en gran parte de su obra se refleja el estilo alto de vida y a la sociedad burguesa de Francia, su fotografía no resultaba ostentosa. Todo lo contrario. Visitar esta exposición es un paseo por la simplicidad y la belleza unidas, que te deja con una sonrisa en la cara constante y una sensación de paz y vida alucinantes. Esto si que podría definirse como un verdadero paseo por las nubes.

Para tu blog con cariño ; )

SUNA VALLE

 http://obrasocial.lacaixa.es/nuestroscentros/caixaforummadrid/lartigue_es.html

Próxima presentación del libro de Yoanni Sánchez: Un blog para hablar del mundo

Por aquí dejo el artículo del que se hace eco hoy Solidaridad con Cuba. La próxima presentación del libro de Yoanni Sánchez es sobre todo, un ápice de esperanza por la libertad de expresión en la isla.

El próximo 5 de mayo se presentará en España el libro WordPress. Un blog para hablar al mundo (Anaya, Madrid, 2011), donde Yoani Sánchez cuenta su historia como bloguera y reflexiona sobre la naturaleza de ese trabajo.

Con prólogos de Esperanza Aguirre Gil de Biedma, presidenta de la Comunidad de Madrid, y de José Luis Orihuela, autor del blog eCuaderno.com, Sánchez incluye comentarios personales, que podrían ser algunas de las entradas de su blog, entre uno y otro capítulo técnico.

Los capítulos abren con fotografías de Orlando Luis Pardo Lazo. Y entre los ejemplos de blogs y sitios web cuyas imágenes aparecen a lo largo del libro están: Sin Evasión, Penúltimos Días, Octavo Cerco, The Huffington Post, eCuaderno.com, elmundo.es y la sección de blogs de The New York Times.

El libro, cuyo título va acompañado por el cintillo “Crea tu blog con Yoani Sánchez”, explica paso a paso cada uno de los problemas a los que se enfrentan los blogueros.

Según Esperanza Aguirre, gobernadora de la región de Madrid, el texto de Yoani Sánchez, “escrito desde su personal y apasionante experiencia”, es mucho más que un manual al uso.

“Es un vibrante manifiesto de amor a la libertad y de compromiso sin fisura con los derechos humanos y los valores de la democracia y el pluralismo”, escribió la política española.

Sánchez asegura que WordPress. Un blog para hablar al mundo es “como el plano de un tesoro, hecho por una aventurera expedicionaria en la red”.

La bloguera, premio Premio Ortega y Gasset 2008 de Periodismo Digital, asegura que Generación Y es “lo más arriesgado” que ha hecho en sus “tres décadas de vida”.

“Después de comenzar a escribir en mi bitácora, me tiemblan a menudo las rodillas. Para evitar endiosamientos y futuras crucifixiones, aclaro en una de las páginas de mi blog que éste es un ejercicio personal de cobardía para decir en la red todo aquello que no me atrevo a expresar en la vida real”, añade.

Algunos de los capítulos del libro se titulan “Publicar la primera entrada o el terror a la pantalla en blanco”, “Aprender a convivir con los comentaristas, los trolls y otras criaturas del ciberespacio” y “Posts sin imágenes, pájaros sin alas”.

Desde ya el libro puede considerarse un triunfo para Sánchez, cuyo trabajo como bloguera se ve usualmente torpedeado por el régimen de La Habana. Que sea ella precisamente la autora de un manual sobre el tema, es un ejemplo para quienes se enfrentan a problemas similares en cualquier parte del mundo.

Por fin, La Vida de Los Peces

En 2010 el director chileno Matías Bize estrenaba la película LA VIDA DE LOS PECES, ganadora del Goya a la Mejor Película Hispanoamericana. Ya había encandilado en el Festival de Venecia, pero fue en Madrid donde vimos subir al escenario a un pequeño y desgarbado treintañero de facciones difíciles, pero de fácil sensibilidad… Ése es Bize, director de películas con unos títulos voraces y sencillos como EN LA CAMA (2005), o LO BUENO DE LLORAR (2007).

Esta vez, de la mano del atractivo actor chileno Santiago Cabrera (EL CHE), consigue enmarcar en dos horas las relaciones humanas en su más pura, bella y dura esencia. Cabrera encarna a Andrés, un joven periodista que vuelve a Chile después de 10 años, antes de asentarse definitivamente en Berlín, símbolo de su sueño europeo. En LA VIDA DE LOS PECES, Berlín es también lugar de evasión de su juventud en Chile. Pero Andrés vuelve y se reencuentra con la amistad, la familia, la muerte… y con su gran amor. Beatriz (también de rasgos complejos, por cierto) fue su novia de toda la vida, para la que 10 años no son muchos, pero sí demasiados cuando el ritmo natural del devenir le ha acechado.

Andrés coincide con el cumpleaños de su amigo Pablo, por si no existieran ya motivos suficientes para su vuelta. Y allí, en casa de Pablo, cada habitación es el punto de encuentro de cada emoción, donde acaban siendo más relevantes los silencios que los diálogos.

Por fin, Beatriz y Andrés: pasado, presente y la incertidumbre del futuro. Entre ellos permanecen miles de recuerdos, conversaciones pendientes, y grandes dosis de amor y egoísmo. Andrés y Beatriz aparecen separados por una gran pecera plagada de peces, que olvidan cada paso tal como lo recorren…

La Vida de los Peces

Matías Bize es el creador en la VIDA DE LOS PECES de una vida entera que conmueve a cualquiera. Sobre todo a quien sepa interpretar miradas como las de Andrés, y vías de escape con la forma de los pasillos de la casa de Pablo…

Santiago Cabrera

¿Serán Andrés y Beatriz simples metamorfosis de ésos peces? ¿O la pecera representa a un país como Chile y del que ni siquiera podemos decir que Andrés es un exiliado? El caso es que es en el rincón de la pecera donde ambos se reencuentran y trascienden. Porque todos los que nos hemos ido alguna vez, libres, nos hemos dejado muchos pedazos por el camino…

 

El canon literario: criterios válidos, criterios inválidos

El canon literario: criterios válidos, criterios inválidos es un debate iniciado por Jordi Gol (escritor, editor y profesor de literatura). En su web Paralelo Sur, nombre de su editorial y revista literaria, Jordi escribe acerca de las publicaciones que lleva a cabo con tanto mimo. Apasionado por la historia, la literatura, a todo lo que huele a humanístico, al saber…

Dos premisas son necesarias para compartir el criterio de calidad que creemos que es atributo de una obra canónica: la idea de que el arte es algo completamente inútil, que Ortega y Gasset promulga en su libro La deshumanización del arte , y la idea, compartida por muchos autores de la talla de Wilde (“toda mala poesía es sincera”), Pessoa (“el poeta es un fingidor”) o Valente, de que la poesía no es la sinceridad de los sentimientos, sino la intelectualización de estos sentimientos con el objetivo de crear un artefacto literario, es decir, estético.

Pero este esteticismo no significa que el artista se separe de su obra, que no se implique en ella. Todo lo contrario: el Eros creador genera sus propias angustias, por lo que la literatura se contagia (es una especie de ósmosis, pero no un vertido de sentimientos), de los trastornos humanos. Un claro ejemplo es la soledad que es característica de todo texto literario, una soledad esencial en que el autor está completamente aislado frente a su obra, donde nadie puede compartir la angustia de crear. La obra literaria no interioriza la angustia del autor: es la propia angustia vital, la angustia por trascender, por superar el fin de la existencia y por superar a los predecesores y a los contemporáneos. Por así decirlo, el canon se convierte en un espacio de la soledad absoluta, de la muerte, pero también de la inmortalidad (¿de la resurrección?), que arranca con los griegos. La misma musa que hace solitario al poeta le otorga la inmortalidad en el recuerdo de los hombres. Es la misma vida de la fama de la que habla Jorge Manrique en sus Coplas a la muerte de su padre , una fama para la que es necesaria la proeza, la hazaña, lo poco común, lo inaudito. En literatura, esta idea, sobre todo a partir del siglo XVIII, se liga con el concepto que acuñó Longinos de “lo sublime” . Y, ¿en qué consiste “lo sublime”? En aquello que genera un goce estético que es capaz de transportar al ser humano más allá de la realidad. Dicho de otra manera, es un placer que surge del dolor de renunciar a placeres más cómodos a favor de otros más difíciles, que exigen del sujeto pasivo que no sea tal, que desarrolle una actividad que le permita disfrutar del goce estético, actividad que puede resultar incómoda y compleja, pero que como recompensa recibe el alcance un placer superior (“sublime”). Este y no otro es el placer que predica la escuela de Epicuro. Así, el canon se justifica en una lectura dolorosa y difícil en busca de un placer superior. Se podría decir que entronca con el viejo deseo de Góngora de crear una poesía muy compleja y oscura, que oculte su verdadero significado, para multiplicar el placer del lector que consiga descubrirlo.

Es pues, el deseo de construir una gran obra, de hacer un artefacto estético “sublime” lo que define la intención del autor de una obra canónica. Ya para los griegos la estética y la agonística (el deseo de destacar sobre los demás) son una misma cosa (también para Nietzsche), siendo la literatura una herramienta estética para alcanzar la superación propia y la de los demás. Es un deseo consciente de ir más allá de su tiempo y de sus influencias. Es la intención de crear una obra totalmente original, que supere la tradición y que la subsuma en la obra. Para ello, el autor ha de convertir a sus acreedores literarios en componentes personales y originalísimos, de modo que, aunque se noten las influencias, la obra sea mucho mayor que la suma de todas estas influencias. Son escritores canónicos aquellos que son asombrosamente originales con respecto a los anteriores y que, además, nos dan la impresión de haber servido de ejemplo para autores y obras posteriores. Es decir, que para entrar en el canon, una obra ha de ser de una originalidad radical con respecto a lo anterior y tremendamente individual en el sentido de que no tolera que el eje de la obra lo constituya la ideología: una obra sólo puede entrar en el canon por criterios estéticos.

Pero ¿cuáles son estos criterios? Tres: dominio del lenguaje metafórico que sugiere nuevas posibilidades para este; poder cognitivo (en el que siempre está implicada la memoria consciente o inconsciente); y conocimiento y sabiduría con respecto al ser humano y explotación estética de este conocimiento (fuerza dramática del sexo, fuerza expresiva del dolor, etc.). Es decir, criterios que hagan que una obra no se agote en una sola lectura, sino que ofrezca un placer y una interpretación nueva cada vez que sea releída.

Es el criterio estético y no el ideológico el que ha de inscribir una obra en el conjunto del canon. Este es el caso, por ejemplo de uno de los grande libros canónicos: La Biblia. Para entender su inserción en el canon no hay que tomar el texto como una verdad ideológica, sino como un texto literario, donde rasgos como la ironía (sólo hay que fijarse en la evolución del Yahvé: caprichoso, contradictorio, iracundo, etc.), la estructura y el estilo definen mucho más su literalidad que las ideas que contiene. Es la reinterpretación religiosa que hacen del texto los sacerdotes hebraicos lo que convierte al texto literario en un instrumento ideológico, razón por la cuál no tendría necesariamente que figurar en el canon. Lo mismo ocurre con el Apocalipsis de San Juan, que es pura poesía, o con el Corán de Mahoma.

La lucha entre defensores y detractores del canon es la lucha entre la literatura entendida como estética y la literatura entendida como instrumento de transmisión moral e ideológica. Las posiciones intermedias son prácticamente imposibles y, por lo tanto, prácticamente inexistentes.

Dos son las premisas que sustentan la opinión de los defensores del canon con criterios estéticos (es decir, los defensores del canon): la necesidad de comparar para valorar un criterio estético (mejor que, igual que, peor que) y el hecho de que la literatura no sea un programa de salvación social, es decir, que pueda existir buena literatura con una ideología perversa (o moral equivocada).

Con respecto a la primera premisa, los defensores del canon arguyen que el hecho (siempre necesario) de situar un texto en la “autopista de la historia” no significa necesariamente que los condicionantes históricos y sociales determinen la escritura del texto literario. Son factores externos a tomar en cuenta, pero la escritura es algo genuinamente individual, y en esa individualidad hay que basar la esencia del criterio estético que hace que una obra reúna las cualidades para ser canónica. Si no, ¿querría decir que la literatura no puede recuperar las cimas a las que llegó en el siglo XVI y XVII, con Shakespeare, Cervantes, Lope, Calderón, Quevedo, Góngora o Ben Jonson, sino recupera los condicionantes histórico-sociales de la época? O, más aún, ¿son tan sólo esos condicionantes los que hacen que sea una época pródiga en genios?

Los defensores del canon se decantan por el pensamiento de que la literatura es cosa de élites, en cuanto a que es un fenómeno individual y no un fenómeno social. El valor estético puede, pues, reconocerse y experimentarse, pero no transmitirse de una forma lógica y racional a quienes no tiene ni las actitudes ni las aptitudes espirituales para captar sus percepciones y sensaciones. Por ello reivindican la importancia del criterio estético como criterio de valor en el juicio literario frente a aquellos que solo reivindican la reducción de la literatura a mera ideología o mistificación.

De hecho, y aun aceptando la crítica marxista de que la constitución del canon es un hecho ideológico en sí mismo -ya que tanto el escritor como el crítico deben su independencia a la sociedad en la que viven- eso no significa que no dejen de criticarla, como han demostrado todo tipo de escritores desde Sófocles y Eurípides hasta Kafka o Joyce, pasando por Cervantes, Quevedo, etc. Lo grave es que se están destruyendo los criterios intelectuales y estéticos de las humanidades en virtud de un programa de hipotética justicia social.

Por ello, la función del canon, bajo un punto de vista estético, es cerrar aquello que la llamada “escuela del resentimiento” de críticos como Harold Bloom pretenden abrir. Es decir, cerrar con criterios estéticos un canon que se quiere abrir indiscriminadamente con criterios de política social (lo políticamente correcto).

Estamos de acuerdo con los apólogos del canon en que éste sólo se puede abrir con una contemplación original, la individualidad estética, de la contemplación del ser humano en su universalidad. El canon no es un programa de salvación política o moral. De hecho, si se cogiesen los diez libros considerados canónicos (más o menos) en nuestra tradición y se educase a un niño con ellos, probablemente se generaría un ser extremadamente amoral y egoísta (La Celestina, El Quijote, El Lazarillo, El buscón, La Regenta, etc.). El canon existe para salvaguardar lo que Baudelaire llamó “la dignidad estética” del lector. Sobre todo actualmente, cuando los artefactos de la cultura popular están sustituyendo a los artefactos literarios y artísticos como método de enseñanza de valores (incluidos los estéticos).

Los detractores del canon, sin embargo, aducen todo tipo de criterios extraestéticos y (desde nuestro punto de vista) extraliterarios para abolir la figura del canon. Uno de los criterios más repetidos es la secular relegación a segundo plano de las literaturas escritas por “minorías” (un concepto algo extraño, pues si se suman todas estas minorías, surge una aplastante mayoría), por la supremacía histórica del varón blanco. Parece difícil de acepar este criterio, cuándo tenemos ejemplos en todas las tradiciones de escritoras canónicas, como podrían ser Safo en lengua griega; George Sand, Virginia Wolf, Emly Dickinson o las hermanas Brönte en lengua inglesa; o Sor Juana Inés de la Cruz, Rosa Gálvez, Emilia Pardo Bazán o María Zambrano en lengua castellana, por poner solo algunos ejemplos.

Parece, pues, un tanto flojo el fundamento de lo políticamente correcto como base para desvirtuar el canon, pero también, como ya hemos visto, lo es el historicismo de Focault o el materialismo dialéctico marxista de Lúckacs y otras tendencias behavioristas, existencialistas, o biografístas que ponen todo el énfasis en los aspectos extratextuales de la obra para estudiar el hecho literario.

Lo que parece indiscutible, no obstante, es la existencia de un concepto aceptado de canon, bien sea por su reconocimiento, bien sea por su reacción en contra de él. Personalmente, creo en la existencia de un canon fundamentado en criterios puramente estéticos que se basa en la comparación entre obras para integrar unas y desechar otras. Será pues la calidad de las obras, mejores que las demás, las que las haga entrar en el canon universal y serán los valores específicos respecto a algún aspecto literario los que hagan entrar a una obra dentro de un canon académico.

En lo que no se puede estar de acuerdo con Bloom y con otros apólogos del canon es en definir un canon occidental sólo porque nuestra tradición europea arranca de Grecia y Roma. Si realmente son los criterios estéticos los que definen la pertenencia o no de las obras a un canon y estos criterios son mesurables, lo son para todas las obras literarias, independientemente de su procedencia o tradición. Así, el Gengi Monogatari de Murasaki Shikibu (“curiosamente”, una mujer) merece figurar en el canon en un nivel parecido a Shakespeare, Goethe o Cervantes.

 

“UN BLOG PARA HABLAR DEL MUNDO”, por Yoanni Sánchez

Dejo aquí el artículo sobre el nuevo libro de la bloguera cubana Yoani Sánchez: “UN BLOG PARA HABLAR DEL MUNDO”

La cubana Yoanni Sánchez, autora del blog Generación Y

(Radio Martí) La bloguera cubana Yoani Sánchez escribió un nuevo libro que es una especie de “abc” para enseñar a los lectores de manera didáctica, simple y sin dolores de cabeza cómo dar el salto tecnológico al ciberespacio desde la habitación o la sala de la casa.

“Un blog para hablar al mundo” es en propias palabras de su autora “no sólo una guía sobre cómo crear y mantener en funcionamiento un blog con WordPress”, sino que también representa un testimonio de “cómo hacerlo en circunstancias singulares, adversas y tan arriesgadas como hermosas”.

El libro saldrá a la venta en España el próximo 5 de mayo publicado por la editorial Anaya y está prologado por una personalidad política y un académico, ambos españoles: la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el profesor de la Universidad de Navarra José Luis Orihuela.

Según la autora, que se ufana de poder ayudar “al empoderamiento ciudadano de quienes no soportan estar sometidos ni a monopolios informativos ni a gobierno autoritarios”, el libro es “como el plano de un tesoro hecho por una aventurera expedicionaria de la red”.

En el prefacio de la obra, Yoani dice que “fueron los avances tecnológicos y no las conquistas poéticas los que me dieron la posibilidad de tener al menos una rendija por donde podía hacer dos cosas: enterarme de lo que pasaba en el exterior y mostrar mi realidad tal cual yo la veía”.

Y lo que al principio fue una “tímida rendija terminó por convertirse en un ventanal”, señala la bloguera, quien recientemente fue galardonada en EE.UU. con el Premio Internacional a las Mujeres de Valor, y que junto a otra docena de importantes distinciones y reconocimientos fue seleccionada hace cuatro años por la revista Time entre las 100 personas más influyentes del mundo.

Luego de increpar a los lectores a que se atrevan a hacer un blog y se llenen de pasión por compartir sus ideas, Yoani los invita así a que lean la obra: “Aquí tiene usted una ventana, o mejor dicho la carpintería para construirla. Asómese a mirar y a que lo vean”.

El gobierno cubano acusa a Yoani de promover la “subversión” y de encabezar una “ciberguerra” contra las autoridades de la isla pero lo cierto es que su muy visitado blog “Generación Y”,cuenta en la actualidad con unos 14 millones de accesos mensuales, y sus seguidores en Twitter superan los 110 mil.

La labor desarrollada por Yoani en “Generación Y” ha sido de tal magnitud que le ha proporcionado reconocimientos internacionales tales como el Premio Ortega y Gasset de Periodismo 2008, y el prestigioso galardón The Bobs, que otorga la cadena de Radiodifusión Internacional de Alemania al mejor blog del mundo.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, lo describió de esta manera: “Tu blog ofrece al mundo una ventana particular a las realidades de la vida cotidiana en Cuba. Es revelador que Internet les haya ofrecido a ti y a otros valientes blogueros cubanos un medio tan libre de expresión”.

Además de haber sido señalada en 2009 por la revista Foreign Policy en español como uno de los 10 intelectuales más influyentes de Latinoamérica, Yoani es autora de otros dos libros: De Cuba, Com Carimho (Editorial Contexto), y Cuba libre, Vivere e scrivere all’Avana (Editorial Rizzoli, 2009).

Lento pero viene…

Nos alarmamos, bloqueamos, asustamos y gritamos cuando en un 11-S se pierden 3000 vidas. Señores, se duplican las muertes posteriores que conllevaron esos atentados… ¿Hablamos de cifras? Más de 30.000 niños mueren de hambre al día. ¡30.ooo! Pero como resulta algo monótono, ¿para qué sacarlo en un informativo? Además, la mayoría ni sabría ubicar ésos países en un mapa…

Lento, pero viene...

Os dejo este documental de hace ya 3 años pero totalmente atemporal. No es el tópico del NO a la globalización, sino la utopía del neoliberalismo, de los paraísos fiscales, del pensamiento único, de las especulaciones, del control de la información por las multinacionales, de la privatización… ¿Alguien habla de la pobreza en Los Ángeles? No, habla de la Ciudad de los sueños… ¿Quién dice que Argentina no es un país rico? Podría serlo, y mucho, pero resulta que 9 de los 13 millones de niños argentinos están inmersos en la absoluta pobreza. Por cierto, este documental pone a Argentina como un ejemplo claro del fracaso de este sistema dominante.

Aparte de las cifras que aparecen como una simple combinación de números, me quedo con muchas cosas….

“Tenemos derecho a no tener que comer de la basura”, dice un nene argentino de la calle…

“Marchan los dedos en dirección a la mano…. marchan los dientes en dirección a la boca…. Los dientes quieren ser boca, los dedos quieren ser mano…”

“El hambre es un crimen”

“Lento pero viene”, como canta el ángel de Mario Benedetti….

 

 

Día Mundial del Agua en la Casa América

También la Lluvia

 

Os dejo el enlace del evento que organiza  la Casa América de Madrid, hoy miércoles 22 de marzo.  Con motivo del Día Mundial del Agua, el consorcio proyectará a las 18h la película También la Lluvia, de Iciar Bollaín; después habrá una mesa redonda que seguro que trata el tema de forma muy interesante. Y como colofón, ¡Jorge Drexler! No hace falta decir más…

http://www.casamerica.es/sociedad/dia-mundial-del-agua