Una parada en el camino

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Archivos mensuales: octubre 2011

EL FIN DE ETA Y LAS DICTADURAS DEL SIGLO XXI

Por más que lo intento, no lo consigo… No tengo todavía la capacidad de asociar la paz a la imagen de los encapuchados que esta semana anunciaban el fin de la lucha armada de ETA. Reconozco que en el momento sentí la euforia de toda la sociedad española, pero duró demasiado poco. Después me quedó la sensación de quien sueña con un deseo y que al despertar, comprueba que nada cambió…

He leído más de cinco y más de diez veces el comunicado de la banda terrorista y sigo sin encontrar resquicios de paz. Ni uno. Y ya que hablamos de números, recurro a la cifra de los 43 años sembrando el terror, a las 829 víctimas mortales y a las decenas de asesinatos fallidos. Pero sobre todo recurro al miedo, ése sentimiento que cuando penetra con sangre y se arraiga en una sociedad, no se va así tan ligero. No encuentro un sentimiento de paz, de piedad, de perdón, de arrepentimiento, de voluntad. Supongo que es imposible verlo tras las capuchas y las miradas ocultas. Releo y echo en falta un recuerdo a las víctimas, una intención tajante, y en cambio, me sigue sobrando la misericordia con los presos etarras, con los que “cayeron en misión”. Y me sigue sonando a tono amenazante frases como intentar “una solución justa y democrática al secular conflicto político”, de modo que se llegue al “reconocimiento de Euskal Herria y el respeto a la voluntad popular”. O su llamamiento a los Gobiernos de España y Francia para “abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto”. Y todo ello con el puño en alza… Ni siquiera creo que sea desfachatez.

Según una encuesta de Metroscopia para EL PAÍS que se publica hoy, hasta un 53% de los españoles no cree que suponga realmente el final del terrorismo. Al parecer, ETA ha causado tanto daño que su anuncio de cese definitivo de la actividad terrorista el pasado jueves provoca escepticismo entre los ciudadanos, recelos sobre posibles medidas de reinserción, oposición a un proceso de diálogo y resistencia mayoritaria a que tenga reflejo en los resultados electorales del 20-N. ¿Quién se cree que el final de ETA no afecta a las próximas elecciones? ¿Nos hemos vuelto locos? Sé que en este país, cuando se plantea o sucede algo relevante, acto seguido buscamos un calendario e intentamos justificar la manipulación a través de fechas. Y aunque se avecinara este fin de lucha armada de ETA desde hace meses, (se habla que desde julio), surge la eterna pregunta del ‘¿Por qué ahora?’…

Entiendo que José Luis Rodríguez Zapatero queme cartuchos una vez que empezara el 2011 anunciando que la unidad de la sociedad española dictaminaría el fin de ETA. Sentimentalismos aparte, poco después vieron la luz las actas incautadas al etarra Francisco Javier López Peña, alias «Thierry», que revelaban datos como que el presidente continuó negociando con la banda terrorista tras el atentado de la T-4, aquel que demostró una vez más el significado de tregua etarra. Zapatero sabe que el PSOE sólo puede salvar el naufragio asegurado poniéndose la medalla al “presidente que acabó con ETA”. Acompañado de Rubalcaba, por supuesto, quien sí parece haberse tomado en serio el endurecimiento de las acciones contra la banda.

Y he aquí cuando entra en juego la manzana podrida: la coalición AMAIUR, que pretende hacerse con un grupo parlamentario propio y tiene el próximo 20-N como principal baza para conseguirlo. De índole abertzale y obsesionada con la independencia del País Vasco, podría ser el momento de aprovechar ese vacío que deja ETA en algunos sectores de la sociedad vasca y navarra. Esa izquierda abertzale también participó esta semana en la reunión “Conferencia por la Paz”, con Kofi Annan y Gerry Adams abanderando un mensaje que en este caso, considero que sólo en España se debe proponer e interpretar. Con cinco diputados (le falta uno), y más de un 15% de votos y a costa del PNV, AMAIUR obtendría automáticamente grupo en el Congreso. Y así, tímidamente, el pensamiento abertzal radical va obteniendo espacio y engranaje legal para acampar a sus anchas…

Mientras, yo seguiré sin percibir paz.  Porque no existe la intención de disolverse. Y por el contrario, creo que la sociedad vasca inicia un periodo muy duro, un régimen silencioso, bien organizado, respaldado, con la represión y el terror psicológico como principales amenazas. Una dictadura del siglo XXI.

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MUTILANDO EL ALMA

Resulta por lo menos curioso que en Tanzania se encontraran las huellas humanas más antiguas de la Historia. Será por eso por lo que en el país africano se sigue recurriendo al lado más ancestral y salvaje del ser humano. Bajo la inmunidad de la brujería negra y los rituales, en Tanzania mutilan a los miles de albinos que llegada la noche y alejados de su enemigo el sol, no cierran los ojos por si un vecino suyo corta sus piernas o brazos mientras duerme.

Las cifras oficiales tanzanas no confirman más de 4000 en un país de casi 40 millones de habitantes, pero lo cierto es que se habla de hasta 170.000 personas que carecen de pigmentación en su piel, pelo y ojos. Las consecuencias son brutales, tal y como nos muestra Jon Sistiaga en su reportaje BLANCOS DE LA IRA, recientemente estrenado en CANAL +.

La población albina de la región de los Grandes Lagos de África (una zona fronteriza que engloba a Tanzania, Burundi, Ruanda, Congo, Uganda y Kenia) sigue sufriendo los terribles efectos de la superstición: padres y comadronas a menudo conspiraban para matar a un hijo recién nacido si era albino, mujeres que eran repudiadas por dar a luz un hijo con esta condición genética, etc. Hay leyendas que cuentan que la mujer se habría quedado embarazada por un hombre blanco, o que un albino se habría burlado de ella durante el embarazo, o incluso también que los albinos son fantasmas de los colonialistas europeos.

Desde el año 2008 esta situación se ha transformado en una auténtica cacería de personas albinas, como consecuencia del incremento del comercio con partes de sus cuerpos. Extremidades, piel, huesos, pelo, o incluso la sangre de personas albinas, son utilizadas por brujos  para hacer pociones que supuestamente atraen la buena suerte o la riqueza. A veces cuesta divisar nítidamente la línea que separa la violencia y el negocio del vampirismo más genuino.

A finales de 2009, la Cruz Roja Tanzana hizo un llamamiento a la Federación Internacional de la Cruz Roja para denunciar lo insostenible de un drama que califica de “emergencia silenciosa”, ya que la gran mayoría de las personas albinas viven escondidas por miedo a que los cazadores que les persiguen y asesinan les encuentren. Así, el primer problema con el que se topan las entidades y el propio gobierno tanzano es localizar a estar personas.

Tanzania es un país en el que también las clases altas creen en los conjuros, no importa si son musulmanes o cristianos; donde el 60% confía y practica la magia negra; donde acudir médico es casi siempre la segunda opción; allí donde triunfan cada vez más las películas gores de la industria nigeriana de Nollywood, por lo que resulta tremendamente difícil que el gobierno legisle de otra manera. De hecho, son muchos los políticos en Tanzania que están vinculados precisamente a los conjuros con albinos de por medio. El diputado que no cree en el yu-yu, debe ir escoltado, y más de una vez se ha asignado algún político albino para acallar las críticas al gobierno por su incompetencia ante este genocidio.

A los albinos se les considera seres endemoniados que se evaporan en lugar de morir. Se prefiere seguir pensando eso que investigar a los enterradores de los cementerios, principales sospechosos de robar, hacer desaparecer y negociar con los restos mortales de los albinos. Un brazo 800 euros… Una pierna 1600. Adquieren incluso más valor cuando son arrancados en vida, por aquello de que los gritos de la víctima potencian el conjuro… Por ello no es de extrañar que algunos familiares prefieran enterrarlos en sus propios hogares para que no sean profanados. Eso sí, es la primera vez en mi vida que veo unas imágenes en las que un anciano enseña la tumba de su nieta albina asesinada y enterrada debajo de la cama donde él duerme cada noche.

No son fantasmas pero sí espectros de la sociedad tanzana. Los albinos no son precisamente bellos por fuera, los tumores deforman sus caras y cuerpos. Recorrer varios kilómetros hasta llegar a la escuela les abrasa. No tienen apenas acceso a la educación, al trabajo, a los cuidados médicos (protectores solares, tratamientos, etc.). Sus vidas no conocen la palabra dignidad.

Las mujeres albinas son doblemente castigadas, pues muchos están convencidos de que mantener relaciones sexuales con ellas, cura el sida. Así, aumentan las violaciones y los casos de personas infectadas por el VIH.

Y allí están, ciegos viendo pasar la vida, apartados, escondidos, asustados, marginados. Sólo un destello de normalidad y risa cuando Sistiaga nos presenta al equipo de fútbol formado por albinos. Es ahí, jugando en la tierra cuando se sienten iguales que el resto de jóvenes.

Después de ver el reportaje, no puedo olvidarme de la mirada perdida de esas hermanas albinas que fueron mutiladas mientras dormían. Me quedo con su timidez, su imagen esperpéntica, sus gritos en silencio, y el gesto de Jon Sistiaga cuando escucha a una de ellas decir que su sueño es trabajar en un banco para ayudar a los demás. A ella, que le arrancaron el alma…Y ahora, que baje Dios y lo vea…