Una parada en el camino

Una parada en el camino

Archivos mensuales: diciembre 2010

BIUTIFUL DE VELLEZA

12/ 12/ 2010

Y sigo preguntándome… ¿cómo en 140 minutos alguien puede vomitar tanto arte? La miseria, la enfermedad, lo sucio y mundano, lo húmedo, la oscuridad, la muerte… en vida. Todo ello condensado en un hombre que no se hace añicos ante la más grande adversidad, que ama y perdona la locura, que logra convertir el dolor en ternura, en un espacio donde abundan los estrechos pasillos, en una casa con zócalos y decoración imposible… para llegar a la cocina, o lo que es lo mismo: el único lugar donde podían confluir todos los personajes, el único espejismo de familiaridad y armonía de la película, donde se daba la magia en forma de tristes destellos, y los cereales podían ser patatas y huevos fritos… Nada de detalles infantiles, ni habitaciones de niños coloreadas, ni siquiera paredes blancas. Todo lo contrario, porque lo que más podría acercarse a la inocencia estaba representado por el miedo y la vergüenza de un pequeño que se hace pis en su colchón, o de un bebé en tierra de nadie, que ni es africano ni podrá ser español, siempre a cuestas de su máma. Una mamá que a punto está de ser el león que devora al domador que le alimentó durante años. Una mamá que acabó siendo la última esperanza de milagro de alguien que trataba de ser un ángel de la guarda, encerrado en ataúdes… El ángel que se debatía entre la vida y la muerte, al menos en lo corporal, pues nadie sabe en qué momento cruzaba la línea y profanaba a los muertos… Alguien que convierte el alivio del calor cuando es invierno, en la frialdad de los cadáveres… Alguien que trata de saldar deudas vitales con el cuerpo inherte de una madre que durante un tiempo, fue precisamente la única que cuidaba de sus propios hijos…
Paradójicamente existencialista, humano y deshumanizado, todo lo que toca Iñárritu… lo más parecido a un latido, como el que se oye cuando la niña le pide a su padre que no le mienta, y se abrazan como nunca dos seres podrían abrazarse.
Todo confluye, todo conmueve. Lo degradante personificado en mujer, en un rostro defectuoso, feo y triste. La dureza y desesperación, en el hambre. La dificultad, en el inmigrante. La suciedad y la tristeza en un cuarto de baño… Pero si queremos hablar de maravillas, hablemos de esa Barcelona sucia, tenebrosa, arrabalera y patética.. Al suburbio y a la fábrica que contamina el aire y la historia, donde los pájaros también huyen en busca de aires nuevos, como el que se respira en los Pirineos, paradójicamente ( otra vez ), la vía de escape de una mentira que se mantenía ya hacía demasiado tiempo, por temor a la verdad. Y la verdad llegó. Fría, rotunda, justa. Y Javier Bardem firma así su mejor papel de forma abrumadora. Brutal. Porque sin él, Uxbax no hubiese sido ese ápice de luz que a veces asomaba desde su ventana…

BIUTIFUL, o lo que es lo mismo, la belleza maltratada y degradada con mimo, a manos de Alejandro, genio…. y ternura.