Una parada en el camino

Una parada en el camino

Archivos mensuales: agosto 2011

Simplemente estoy

Después de varias semanas de intensa información, de miles de peregrinos invadiendo las calles de mi Madrid querido, de huelgas de fútbol, de dictadores impunes, de fichajes de verano, algún que otro fenómeno natural llamado Irene que arrasa como lo han hecho los jóvenes de Chile o Inglaterra, de trending topycs tipo #noalfutbolsinradio, o sucesivos asesinatos en Méjico… después de todo eso, una se sienta en calma delante de un folio en blanco.

Trato de excusarme por esta dejadez en el blog. A veces digo que es el poco tiempo que me deja el trabajo. Otras que por las noches debo estudiar y darme a la mala vida (entiéndase un ron añejo por alguna terraza donde ni a las 3 de la mañana corre el aire). Lo que no digo es que he estado de vacaciones, aunque el estar una semana en Cádiz siempre te llena de energía y agua salada. La verdad es que no he querido enfrentarme a esto de ordenar y plasmar un pensamiento. Casi que prefiero seguir en el desorden de las sensaciones, y por qué no decirlo, en el silencio cuando es lo más recomendable. Hace unos días, si me hubiese puesto a escribir algo, me hubiese equivocado. Se llama torpeza y no me gusta ser torpe, y menos a sabiendas de.

El caso es que estoy aquí y tras muchas semanas aparezco para quitarme este gusanillo de juntar palabras. El que siente esta necesidad de vez en cuando, me entenderá. No tengo nada que contar, pero sí es cierto que quiero transcribir esta sensación que me corrompe. Sucede cuando pienso que no preciso de religiones ni figuras espirituales para saber cuáles son mis valores, o los que debería tener, y cuál es el camino que sigo… o que debería seguir. No me hace falta, y no es una crítica. No me juzgues. La génesis de todo esto viene a ser lo mismo, pero siento pena cuando se politiza hasta lo más intangible. ¿Cómo es posible? ¿Cómo se puede poner nombre, leyes, prohibiciones, presupuestos y un largo etcétera a eso que llamamos fe? Y si digo lo que pienso o pienso lo que digo, ¿por qué me encasillan? No soy rojilla, no soy laica, no soy practicante, no soy de derechas, no soy romántica ni escéptica. No soy rebelde, tampoco conformista. No estoy ni soy indignada. Simplemente estoy, trato de aportar a esta sociedad perversa sin demagogias de por medio porque prefiero acciones en el día a día. Acción- reacción. Y me cuestiono, porque el día que deje de hacerlo estaré muerta. En realidad… yo sólo quería juntar palabras.