Una parada en el camino

Una parada en el camino

Archivos mensuales: agosto 2012

CON EL BOULEVARD DE LOS SUEÑOS ROTOS

Mi recuerdo a Chavela Vargas, por hacer de la fuerza la ternura… 

Sólo un día desde que te fuiste y ya se extraña a la dama de voz quebrada y canciones desgarradas. Se extraña a la diosa indígena que cantó con un rincón del alma. Un rincón lleno de naturaleza y pura vida costarricense, donde nació, pero con la angustia reconciliada que le provocaba su México, con esa relación de amor y odio que sólo los grandes amantes entienden. Después se dejó el corazón en Madrid, donde recibió la admiración de los más admirados. Nunca se olvidó de las calles de Buenos Aires y cantó a todos esos lugares del universo a los que ella, con sus brazos abiertos, sólo podía llegar. Decía Almodóvar en la presentación que le hizo en el Teatro Bellas Artes mexicano, donde le negaron su actuación durante años, que cuando Chavela abría los brazos no había escenario que la sostuviera. Yo me pregunto si ahora, cuando mire con esos ojos pequeños y añejos en el cielo, alguien podrá soportar el peso de su presencia. Porque Chavela lo llenaba todo, no sólo su gabán rojo que ahora sólo es un espectro vacío y triste. Llenaba cada palabra, aunque fuera una monosílaba, y cada silencio se clavaba en el pecho, como cuando Macorina suplicaba “ponme la mano aquí…”.

Chavela Vargas (1919- 2012)

Chavela creía que algún día se eternizaría en forma de lluvia. Una gota de agua, una lágrima, como esas cosas simples que devora el tiempo…. Pero el tiempo no te devorará a ti, Chavela. Aquí se queda el espíritu de la gata valiente. Porque todavía existen los novios que desean que todas las noches sean noches de boda y la amargura es menos amargura si la cantas tú. Y el corazón, sin duda, nunca pasa de moda. Pero ahora que todavía tu aroma sigue en este mundo raro, se siente esa soledad que dejas… “Los arroyos están secos, en las calles hay mil ecos que te gritan sin cesar”….
Cuando te cuenten que el llanto por tu partida llegó a ser ‘trending topic’, te reirás al comprobar que al final sí pasaron los años hasta el último trago. Pero tranquila, yo tampoco aprendí nada… Seguimos cayendo en los mismos errores… otra vez volvemos a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores… A mí ahora me duele el acto desvergonzado de artistas apoderándose de tus canciones, como si cualquiera pudiera cantarle a la vida y al amor incondicional como tú sabes. Como si alguien pudiera cantar llorando, decía Sabina…

Aún confusa, mezclo verbos en pasado y en presente para hablar de ti. Incluso armo frases con pedazos de tus letras. Será porque mientras escribo, suena tu melodía dolorosa y unos angelitos negros a los que nunca nadie cantó como quisiste, te vienen a buscar para que les pintes en el cielo.

Buen viaje, maestra, ojalá te vaya bonito…

 En el último trago

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