Una parada en el camino

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El fútbol a Sol y Sombra, de Eduardo Galeano

Muchos son los escritores que han tratado el fútbol sin que eso suponga desmerecer su intelectualidad. Algunos creen que lo literario puede estar reñido con algo tan banal como el fútbol.  Pero al fin y al cabo, está presente en la vida de casi todos, queriendo o sin querer. Con más o menos pasión, incluso odiándolo, pero no se puede decir que el fútbol no forme parte de nuestro barrio, nuestro pueblo, nuestro país, nuestra sociedad y nuestro mundo. Hablar de ello no debilita al culto, sino que ayuda a entender esta sin razón, este sentido de pertenencia, los comportamientos que a veces adoptamos cuando el fútbol está de por medio. De hecho, Eduardo Galeano dijo en una entrevista: “Culto no es aquel que lee más libros. Culto es aquel que es capaz de escuchar al otro”. Y si escuchas al fútbol, escuchas al pueblo, Y el fútbol es el pueblo.

Que se lo digan a Uruguay, el país más pequeño en ganar un Mundial, ese paisito que a veces tiene al fútbol como sentido básico de existencia.

«Todos los uruguayos nacemos gritando gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades, hay un estrépito tremendo. Yo quise ser jugador de fútbol como todos los niños uruguayos. Jugaba de ocho y me fue muy mal porque siempre fui un .pata dura. terrible. La pelota y yo nunca pudimos entendernos, fue un caso de amor no correspondido. También era un desastre en otro sentido: cuando los rivales hacían una linda jugada yo iba y los felicitaba, lo cual es un pecado imperdonable para las reglas del fútbol moderno.»

El fútbol a Sol y Sombra, Eduardo Galeano

El Fútbol a Sol y Sombra es una profunda denuncia sobre la situación en la que está el fútbol y a la que ha llevado el profesionalismo y el fútbol como una cuestión mercantil. Los futbolistas se presentan como siervos de este negocio. Porque Galeano seguía creyendo en el fútbol por el fútbol, donde prima la diversión más que el resultado, donde se apuesta por un juego ofensivo, lleno de gambetas, con atrevimiento, goles y alegría. Ahora es tan sólo “un certamen de velocidad y fuerza, que tiene por combustible el pánico a perder, un triste viaje del placer al deber”, donde queda mendigar “una linda jugadita, por amor de Dios”.

Dice que el fútbol a ha pasado de ser un juego a un espectáculo, y de ahí a un negocio, una industria. Como la industria de exportaciones de futbolistas. Hay una crítica y un anhelo constante al juego porque sí, pero aunque cueste, se reitera ápices de esperanza: “Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad”. Se vale de los Mundiales para hacer un repaso por la historia, con esa connotación intrínseca social y política que tiene el fútbol.

Aquí algunas de las atribuciones de Galeano a los conceptos más básicos del fútbol:

El futbolista: juega por el deber de trabajar y tiene la obligación de ganar o ganar. Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana, más preso está. Entonces, ¿es ahora el futbolista preso de la pelota, como una cárcel de amor redonda?

El arquero es “un mártir, un penitente o payaso de bofetadas. Aguarda a solas entre los tres palos, su fusilamiento”

El ídolo: “La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita. En el pecho de su pie, ella descansa y se hamaca. Con él los nadie, los condenados, pueden sentirse algo. La estrella acaba su viaje en un apagón, y a veces cuando cae, el resto les devoramos los pedazos”.

El hincha: puede compartir eso de ‘somos los mejores’ de forma conjunta, hablar en plural, formar parte de un grupo. “Jugar sin hinchada es bailar sin música”. Alaba al hincha pero condena al fanático, al que define como el hincha en el manicomio.

El gol: es el orgasmo del fútbol. Y como el orgasmo, en esta vida moderna es cada vez menos frecuente.

El árbitro es el tirano y el verdugo. Ejecuta un poder absoluto con gestos de ópera. Es la coartada de todos los errores, explicación de todas las desgracias, los hinchas tendrían que inventarlo si él no existiera. Cuanto más lo odian, más lo necesitan.

Metáfora del fútbol con el teatro  y la guerra. El fútbol como una guerra danzada. Con hombres que son guerreros de un pueblo o nación que combaten con rivales, con estadios que son castillos, donde en lugar de bombardeos hay pelotazos y donde el área es la zona de peligro.

¿El opio de los pueblos? ¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales. Poseída por el fútbol, la plebe piensa con los pies.

Realiza alusiones a los grandes nombres de la historia del fútbol, como Zamora, Samitier, La Máquina (la delantera de River Plate de principios de los 40, formada por Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau y que siempre idolatró el mismísimo Alfredo Di Stéfano….

La chilena: 1927 cuando el club Colo-Colo de Chile viajó a Europa y el delantero David Arellano la exhibió en los estadios de España. Los periodistas españoles bautizaron esa acrobacia como ‘la chilena’.

Las fuentes de las desgracias (Supersticiones) Ejemplos:

Bilardo, como DT de la Selección en el 86 y 90, no permitía a sus jugadores comieran carne de pollo, que les daba mala suerte.

Silvio Berlusconi: prohibió cantar himno del club porque provocaba ondas maléficas que paralizaban las piernas a los jugadores.

Freddy Rincón: en el Mundial del 94, un profeta de su tierra le dijo los resultados del torneo y se cumplieron, incluso le dijo que se rompería una pierna si no tenía mucho cuidado.

Talismanes y conjuros: cuenta que Pablo Hernández Coronado, cuando el Real Madrid amplió su cancha, pasó 6 años sin ganar la liga, hasta que un hincha enterró una cabeza de ajo en el centro del campo. Luis Suárez, del Barça, no creía en supersticiones pero sabía que iba a meter unos cuantos goles cada vez que se le derramaba el vino en la comida.

Maracanazo: De esa hazaña uruguaya destaca dos nombres: Obdulio y Barbosa.

Obdulio fue el autor del primer gol de Uruguay. Esa noche la pasó abrazando a los vencidos brasileños, de bar en bar, tomando cervezas, sin que nadie le reconociese. A la mañana siguiente en el aeropuerto, donde le esperaba la multitud, se disfrazó de Humphrey Bogart. La prima le dio para comprarse un Ford del año 31 que le robaron a la semana siguiente.

Barbosa: portero de Brasil. Nunca fue perdonado. En 1993 quiso ir a ver a los jugadores de Brasil a desearles suerte y las autoridades brasileños le impidieron la entrada. Vivía en casa de la hermana con una miserable pensión. “En Brasil la pena mayor por un crimen es de 30 año de cárcel. Hace 43 años que yo pago por un crimen que no cometí”.

Di Stéfano: “Todo el campo de juego cabía en sus zapatos. La cancha nacía en sus pies, y desde sus pies crecía”

Las lágrimas no vienen del pañuelo, es decir, que como ocurre con la religión, con la patria y con la política, muchos horrores se cometen en hombre del fútbol, como cuando en 1969 estalló la guerra entre Honduras y El Salvador. En las eliminatorias para el mundial del 70, hubo hasta muertos entre hinchas de esos dos países y la llamaron ‘la guerra del fútbol’.

Nada mejor que el Mundial del 2010 para epílogo de su obra. Cuando “ganó España gracias a un fútbol solidario, uno para todos, todos para uno, y por la asombrosa habilidad de ese pequeño mago llamado Andrés Iniesta”. Y era eso, el futbol solidario del que se enamoró Galeano cuando, siendo hincha de Nacional, aplaudía al jugador de Peñarol que se atrevía a amar desinteresadamente un balón.

 

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LIBERTADORES DE SANGRE

La Copa Libertadores no es tan sólo el reinado de Independiente de Avellaneda en sus vitrinas; ni el sueño xeneize por ver a Boca otra vez campeón con Bianchi; tampoco la hegemonía de los equipos brasileños en los últimos años, ni el intercambio de viajes y culturas por los estadios latinoamericanos. Es mucho más que eso y mucho peor.

Cada vez son menos las páginas que ocupa La Copa de los mejores de América en los diarios europeos. Desgraciadamente sólo cuando algunos descerebrados deciden acompañar a sus equipos y protagonizar penosos incidentes con sus homólogos rivales, leemos lo de Libertadores junto a “heridos, detenidos y muertos” como si de una crónica en Siria se tratara.

El pasado jueves 21 de febrero, durante el partido entre el San José boliviano y el Corinthians brasileño en la ciudad andina de Oruro, Kevin Douglas Beltrán, de 14 años fallecía después de que un petardo impactara en su ojo. El artefacto fue supuestamente lanzado por hinchas del equipo visitante mientras celebraban el gol. Los propios aficionados del Timeo entregarán a los menores de edad responsables de la desgracia, que generó una fuerte reacción del gobierno boliviano y fue condenada por el ex presidente de Brasil, Lula da Silva.

Entierro del joven boliviano Kevin Douglas Beltrán

Entierro del joven boliviano Kevin Douglas Beltrán

El partido ha supuesto una sanción por parte de la CONMEBOL que impedirá que Corinthians dispute la competición con el apoyo de los suyos tanto en su feudo como a domicilio.

PALIZAS EN EL PEÑAROL- VÉLEZ SIN DETENIDOS

Dos detenidos, siete heridos y destrozos en el estadio Centenario y sus alrededores. Ese es el saldo de los incidentes registrados entre seguidores del uruguayo Peñarol y el argentino Vélez Sarsfield tras el partido que disputaron en la Copa Libertadores.

Durante el partido, los hinchas de ambos equipos comenzaron a lanzarse proyectiles y butacas. Curiosamente, en el lugar más conflictivo de la grada no había policías. Tras culminar el partido, algunos de esos hinchas de Vélez rompieron los vidrios de algunos y hubo balazos de goma en las inmediaciones del estadio. Pese a los graves incidentes que se produjeron dentro y fuera del estadio, la policía sólo detuvo a dos personas, pero en la previa del partido, no por los altercados producidos dentro del estadio charrúa. Se trataba de un hincha de Peñarol menor de edad, que habría agredido a oficiales de Policía, y un argentino, que sería liberado pocas horas después.

Hincha de Vélez en el estadio Centenario, Uruguay

Hincha de Vélez en el estadio Centenario, Uruguay

Poco importó el tanto de Pratto para los argentinos, único destello de fútbol que quedó en el olímpico estadio Centenario.

TIGRE: ASESINATO CON LA MISMA CAMISETA

Exigir, revender y beneficiarse de entradas es uno de los negocios más rentables para los radicales de los equipos que disputan la Libertadores. Esta vez fue el principal motivo de disputa entre la propia barra de Tigre, entre las facciones de “La 13″ y “Los de Pacheco”, que acabó esta semana con la vida de uno de sus integrantes.

Esta semana fallecía Adrián Alejandro Velázquez, de 40 años, tras sufrir un impacto de bala en la arteria femoral. Velázquez había resultado herido mientras esperaba el autobús que le conduciría al estadio Monumental, donde ese día su equipo se enfrentaba a River Plate. La justicia, que sigue investigando las relaciones políticas que mantiene la barra brava, ha imputado a dos hinchas. Se trata del líder de la barra brava de Tigre, Daniel Paz, alias el ‘Negro Fiorucci’ y de su mano derecha Abel Lavigna.

El diputado argentino Eduardo Santín ya había denunciado la presencia de barrabravas de Tigre en los incidentes producidos durante una de sus convenciones celebradas en diciembre, aludiendo que el líder de la barra de Tigre fue uno de los principales partícipes de las palizas que dieron a varios de los jóvenes allí congregados.

La amistad interesada entre políticos y barras bravas no es ninguna novedad. Que esta vez es la mágica y añeja Libertadores la que sale malparada, tampoco. Que las muertes más absurdas son las que rodean a un campo de fútbol, menos.

DE FÚTBOL Y SUEÑOS

Corría junio de 1978. Videla sembraba el miedo, teñía el cielo albiceleste de rojo sangre, arruinaba a las empresas, hacía llorar a señoras con pañuelos y culminaba con un desastre económico del que no se ha vuelto a reponer el pueblo argentino.
Pero entre esos sindicalistas asesinados, profesores detenidos, estudiantes con libros quemados y ojos hinchados, artistas exiliados, voces calladas y melenas cortadas, rodaba un balón… En cada vereda siempre un niño con zapatillas rotas golpeaba la pelota. Colgarla en un árbol le podía resultar casi tan trágico como una paliza a su papá. Alguien se la rescataba, recuperaba la sonrisa y seguía jugando hasta que la abuela le avisaba de que ya estaba lista su milanesa con papas. Mientras cenaba, veía a la Argentina jugar el Mundial del que, cómo no, era anfitriona. Ni la visita sorpresa de unos coches verdes en casa interrumpían los goles de Kempes. El nene lloraba de emoción después de ganar la final a los holandeses, como todos los argentinos. Lo que no sabía era que muchos derramaban lágrimas de dolor. Pero no importaba, en aquél momento todos festejaban lo mismo, podían gritar después de mucho silencio y salir a la calle sin temor a no volver a casa.
Durante 25 días todos los argentinos se olvidaron de la dictadura para alentar a la selección. Videla lo consiguió.

Hace apenas dos años, nosotros también ganábamos a los holandeses y 47 millones de gargantas se rasgaban con el gol de Iniesta. Mismo unísono, mismo júbilo. Y este domingo ‘La Roja’ arranca la Eurocopa precisamente contra Italia, quien consiguió cambiar el destino de España y creerse que podía pasar a cuartos. Después nos acostumbramos a pasar a semifinales, e incluso a ganar finales. Encima jugando bonito, con un equipo formado por unos futbolistas que despiertan las pasiones de jóvenes y no tan jóvenes. Casillas es nada más y nada menos, que el guardián de los sueños españoles, mientras que el debate Torres- Negredo- Llorente empaña las noticias de rescates bancarios. Durante este mes la adaptación de Jordi Alba y de Juanfran llenará tantos titulares como la de Linde al Banco de España. El buen rollo entre Piqué y Sergio Ramos representará el abrazo de catalanes y andaluces, y el estado de forma de Xavi sembrará más dudas que el 20% de paro. La lesión de David Villa duele como Bankia. Otros preferirán hacer como Sergio Busquets: no saber y no querer saber qué es la prima de riesgo. 489 suena más a goles conseguidos.

Esta vez de lo que se trata es de jugar a ser la mejor selección de la historia. Así que cuando lo único que triunfa en un país es el fútbol, no hay duda de que de aquí a principios de julio no habrá despidos, ni recortes, ni embargos, ni desahucios, ni indignados. Es el mes del ensueño, del que tocará despertar, pero para eso aún queda mucho. Ahora levantar esa Eurocopa es sinónimo de la evasión más absoluta. Y la más dulce.

A soñar se ha dicho…

El carro de Bielsa

Este post está dedicado a todos los que se suben al carro de Bielsa, como nueva tendencia cool futbolística de este país, y que no tardarán en bajarse en cuanto los resultados no acompañen en la Catedral. No importa, la idea del Loco permanecerá, y se le recordará por cambiar la idiosincrasia de un equipo hasta ahora admirado por su filosofía pero no tanto por su juego y atrevimiento. Bielsa ya cambió algo. Y ahora sueñan hasta en el Teatro de los sueños… porque el fútbol, como dice Don Marcelo, no son matemáticas. Y yo prefiero un método, una idea, que el despilfarro que dejará Mourinho cuando deje de estar en el Real Madrid.

Bielsa sabía dónde venía. Seguramente le ‘chupaba un huevo’ los intentos del presidente Josu Urrutia para convencerle. A él le convenció la estructura pequeña, hermética, ordenada y talentosa del Athletic. El día que pisó Lezama supongo que sentiría la satisfacción que uno tiene cuando tus sospechas se delatan.

Este post va dedicado también a los que recurren fácilmente a “Bielsa nunca ganó nada”. Bielsa quedó eliminado con Argentina a las primeras de cambio en el Mundial de Corea, cierto. Pero todo lo demás es rotundamente falso. Además, no me vale de nada el éxito en la albiceleste cuando lo más paradójico siempre acaba ocurriendo en esa selección. De todas formas, incluso de aquélla eliminación prematura y decepcionante, Bielsa sacó muchas ganancias. No todo es inmediato, a veces las mejores cosas requieren de un tiempito de cocción para que salgan bien ricas. Claro que ganó, que vayan a preguntar a Rosario… Allí pronto entendió que le iba a ir mejor de entrenador que de futbolista. Unos cuantos partidos en primera le valieron para dirigirse a Jorge Griffa y mostrarle su intención, y así fue. En 1990, con 34 años (siendo el entrenador de primera más joven de Argentina), se hizo cargo de un humilde Newell’s a punto del descenso. Logró hacerle campeón, imponiéndose al todopoderoso River Plate.

Pero repito, como ni para mí ni para él el futbol son matemáticas, lo mejor de aquel equipo era el grupo joven y prometedor que se la empezó a creer a base de disciplina, pese a la media de edad. La línea defensiva estaba formada por Fernando Gamboa (20 años), Mauricio Pochettino (19), Eduardo Berizzo (21) y Darío Franco (21). Después estaban Julio César Saldaña (23), Fabián Garfagnoli (21), Cristian Ruffini (19), entre los más jóvenes. Se trajo también a un joven Batistuta, que él mismo reconoció que Bielsa le enseñó lo que era el fútbol cuando “era algo que no me tomaba en serio”. De hecho, años antes, el técnico argentino se dedicó a recorrer 30.000 kilómetros por el país argento en busca de jóvenes promesas. Puso un gran circulito rojo en el lugar en el que encontró a un tal Gabriel Omar Batistuta.
En el Apertura ’91, el equipo finalizó antepenúltimo y se pensó que el ciclo del “Loco” había acabado. Pero no fue así. En 1992 el equipo resurgió más fuerte que nunca y acabó jugando la final de la Libertadores.

En 1998 salió campeón con Vélez y poco después llegaría por primera vez a nuestro fútbol. El Espanyol no fue un fracaso en la carrera de Bielsa, más que nada porque no tuvo tiempo y porque no le dejaron. Nada más aterrizar en el Espanyol, la ansiada oferta de la Selección de Argentina llegó a Barcelona. En el contrato con la entidad ‘perica’ figuraba que si esa oferta llegaba, Bielsa podría dejar el club, pero no se cumplió. Llegaron a un acuerdo y Bielsa se comprometió a continuar en el Espanyol hasta diciembre. Con más derrotas que victorias, Marcelo puso rumbo a Argentina ya en septiembre. Pero le dio tiempo a hacer algo que pocos recuerdan. Por aquél entonces, el Espanyol debía jugar la Intertoto y Bielsa decidió que fuese el Espanyol B de Paco Flores quien la disputara. Bielsa sabía que era la mejor forma de forjar la que en mi opinión, fue la mejor saga de jugadores que sacó el Espanyol de los últimos 15 años: Capdevila, Sergio González, De Lucas, Tamudo, etc. En aquella etapa también tuvo tiempo a fichar a Martín Posse, y a convertir a Iván Helguera en central. Ahora el Espanyol sorprende gratamente con su juego y resultados de la mano de Mauricio Pochettino, quien fuera jugador y aprendiz de Bielsa. Su vecino y ‘colega’, Pep Guardiola no dudó en viajar a Argentina para compartir un asado de 11 horas con Bielsa. En ese asado se soñó con convertir al FCBarcelona en el mejor equipo del mundo.

Después llegaría su amada selección argentina, que le partió el corazón y definió radicalmente el carácter del actual Marcelo Bielsa. En el 2001 se clasifica para el Mundial de Corea, la gran pesadilla de nuestro protagonista. Criticado hasta la saciedad por a veces considerar a Hernán Crespo y a Batistuta incompatibles en el once, la Argentina de Bielsa cayó eliminada en la primera ronda al empatar contra Suecia. Tuvo una pequeña revancha con el oro en las Olimpiadas de Atenas 2004, pero de poco sirvió. Bielsa cayó entonces en el ostracismo, se aisló durante 3 años en el campo a las afueras de Rosario y poco se supo de él durante su autoexilio. He ahí cuando Marcelo entendió la utilidad del fracaso, mayor que la del éxito. Antes, dejó esta frase:Acepto que soy el responsable, pero no soy un inútil. Le sirvió, como todo: “Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes. Si bien competimos para ganar, y trabajo de lo que trabajo porque quiero ganar cuanto compito, si no distinguiera qué es lo realmente formativo y qué es secundario, me estaría equivocando.”

Es entonces cuando Chile le rescata, el combinado que por entonces acariciaba los peores lugares del ranking mundial. Tras encerrarse en una pequeña habitación, alejado de su mujer Laura y sus dos hijas, su primer partido oficial como seleccionador chileno fue, por caprichos de la vida, contra Argentina en el Monumental de River. Ganó la albiceleste, un equipo que estaba aún empapado del juego implantado por Bielsa. Ese en el que atacan y defienden los 11. Ese que no espera la contra, en el que todos están en continuo movimiento, obligados a ganar independientemente de quién sea el rival. Me gusta especialmente su idea de ataque, cuando asegura que al fin y al cabo defender se reduce a 5 ó 6 pautas, pero que el fútbol ofensivo es infinito y requiere talento. Eso es lo difícil entonces: atacar. En Chile lo hizo y logró que se volviera a tener en cuenta el fútbol andino. Les clasificó para el Mundial, y durante la clasificación ganó a Argentina en Santiago de Chile, por cierto. Empezó la ‘Bielsamanía’, eso que tanto  incomoda a un tipo tímido, raro, solitario, receloso. A un loco lindo…

Entre otras cosas, consiguió implantar mano dura en una selección que se había visto envuelta en algún que otro escándalo extradeportivo. Convirtió las instalaciones de Juan Pinto Durán en un auténtico búnquer, fruto de la obsesión por la intimidad y a que le espíen. Se disculpó a su manera con la prensa diciendo que era “una lástima para profesiones ajenas pero que protege la propia”. Una conversación privada con Alexis Sánchez durante un entrenamiento que no tardó en salir a la luz, le dio la razón. Sólo se dejó ver cuando el terremoto acechó al país del que se estaba enamorando y apoyó sonadamente a las víctimas. El camino al Mundial fue viento en popa, pero en Sudáfrica perdió con España y luego en octavos con Brasil. ¿Fracaso? No. Bielsa, siempre fiel a sus principios, cumplió con la promesa de no continuar en  el cargo de seleccionador si el español Segovia se convertía en nuevo presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile (ANFP), en detrimento de Harold Mayne-Nicholls, mentor de Bielsa en la selección chilena (Algo así como si Astiazarán, Miguel Ángel Villar, Sandro Rosell y Roures se fusionaran y fuesen a dirigir la RFEF). Bielsa renunció y aún en Chile le lloran.

Más que demostrado está que nada de lo que hace Bielsa es en balde.  Su carácter obsesivo no le permite dejar ningún cabo suelto. No  es de extrañar que antes de firmar con el Athletic viera y revisara los vídeos de la temporada pasada una y otra vez, y se atrincherara en un hotel para armar una base de datos que sólo un loco puede reunir. Bielsa es consciente además de la importancia del grupo homogéneo, lo vivió en sus propias carnes como jugador, cuando en 1976 formó parte de una selección argentina que obtuvo la medalla de bronce en el Preolímpico con un equipo formado íntegramente por jugadores de Newell’s.

Un entrenador no es mejor por sus resultados ni por su estilo, modelo o identidad. Lo que tiene valor es la hondura del proyecto, los argumentos que lo sostienen, el desarrollo de la idea. No hay que juzgar la idea, sino el sustento”. Con eso me quedo yo y medio Bilbao, el resto supongo que atribuirá esta cita a un empalagoso discurso, un ‘chamullo’ argentino. A un afán por seguir alimentando al personaje de loco, y no digo que no, porque lo está. Por el fútbol, porque como dice él “Piensa en fútbol, habla en fútbol, lee en fútbol…” . Bielsa tiene asumido además que aburre a ‘cualquiera’, sobre todo en las ruedas de prensa, cuando sus respuestas pueden rozar los cinco minutos y los periodistas allí congregados empiezan a despejar la sala antes de tiempo. La relación que mantiene con la prensa forma parte de otro capítulo.
Portada diario argentino Olé tras eliminar al ManchesterCansado y temeroso de que se tergiversen sus palabras y trabuquen su imagen, hace tiempo decidió no conceder entrevistas a ningún periodista: ‘¿Por qué le voy a dar una entrevista a un tipo poderoso y se la voy a negar a un pequeño reportero de provincias? ¿Por qué voy a acudir a una emisora líder cada vez que me llame y en cambio jamás a una pequeña radio del interior? ¿Cuál es el criterio para hacer una cosa así? ¿Mi propio interés? Eso es ventajismo’. Ventajismo también los que ahora alaban a Bielsa y su “método”, la mayoría sin saber cuál es. Y a los que insisten en que no ha ganado nada, por lo menos vean al Athletic jugar. Pocos creían a principio de temporada en que pudiesen ganar la Europa League, así que si lo logran, los de las modas volverán a subirse al carro Bielsa. Hasta en Argentina se andan subiendo y piden perdón…

Para los de la mala memoria, acérquense al estadio rosarino que lleva su nombre. Por allí sigue resonando el cántico “Que de la mano del Loco Bielsa, la vuelta vamos a dar”, con un Bielsa a hombros, inmerso en la locura, agitando la camiseta de los ‘leprosos’, al grito de NEWELL’S CARAJO.

Sí, don Marcelo, el tiempo le va a dar la razón…

Fútbol y Religión: convivencia o desavenencia

Sthephen Tomkins, autor del libro Una breve historia de la Cristiandad, escribió “Estamos abandonando las iglesias por los campos de fútbol. Los jugadores son dioses; las gradas, los bancos de los templos. El fútbol es la nueva religión”. ¿Y qué pasa cuando fútbol y religión confluyen? ¿Conviven o malviven?
Aunque esta reflexión puede aplicarse a cualquier disciplina deportiva, por mayoría nos centraremos en el fútbol, más concretamente, en Brasil. Y he aquí cuando nos acordamos de LOS ATLETAS DE CRISTO.

Los Atletas de Cristo es un movimiento integrado por deportistas que reconocen a Jesús Cristo como hijo de Dios. Entre sus objetivos, proclamar el Evangelio, hacer del atleta un discípulo y obedecer las órdenes de Cristo. Afirman tres creencias básicas: la Trinidad, la Salvación sólo por la fe en Cristo y la infalibilidad bíblica. Presidido por el exfutbolista y ahora técnico auxiliar de la selección de Brasil, Jorginho, en sus manifiestos alegan que no son un una religión, ni una secta ni tienen ningún tipo de interés político. Prefieren el lema “Aquilo que você é falta tao alto que náo posso ouvrir o que você diz”.

Hace poco más de 30 años, fue fundada por el portero Joao Leite y el delantero Baltazar. Cuando arrancaban, se decía que los deportistas cometían pecados porque muchos trabajaban los domingos, y se movían en un ambiente desfavorable y promiscuo. Ahora hay incluso clubes de fútbol que invocan la fe en el terreno de juego, como el Club social y deportivo Cristiano Hosanna, de Chile, y el Atlético M.E.D.E. A Club, de la provincia argentina de Córdoba. Llama la atención que la hinchada de estos equipos entonan cánticos cristianos durante los partidos, no insultan al árbitro ni a los rivales, y saltan al campo sabiendo que van a dar todo por Él. Sus futbolistas no pueden trasnochar ni ir en contra de la doctrina de la Iglesia. No se les obliga a ir a Misa, pero se intenta que lo hagan. Los Atletas de Cristo aglutinan a un colectivo de más de 7000 profesionales del deporte, organizados en pequeños grupos locales y difunden sus ideas y actuaciones a través de un periódico mensual.

Atletas de Cristo es fuente de inspiración para grandes estrellas del fútbol, como Kaká, Zé Roberto, Cicinho, Silvinho o Edmilson. También para los míticos Taffarel, Bebeto, y un largo etcétera. Vemos que la mayoría son brasileños, pues es en su país  donde más arraigo tiene la organización evangélica. Además, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, el 93% de las personas en Brasil están comprometidas de una forma u otra con el deporte. Muchos de esos futbolistas citados reconocieron que, durante los mundiales, leen juntos la Biblia, rezan y van a misa. Cada vez son más los que juegan en Europa y continúan con su faceta evangelizadora a sus compañeros de equipo del Viejo Continente. Precisamente el que fuera portero de Brasil durante muchos años, recordaba la final del Mundial de Fútbol de 1994, en Estados Unidos, que ganaron, según él gracias a su fe en Dios: “Después de 52 partidos, tres millones de entradas vendidas y cuatro años de preparación, el desenlace final dependía de dos personas: Baggio y yo, Cuando la pelota pasó por encima del palo, la única cosa que me pareció justa fue dar gracias a Dios. Él merecía esa victoria. Al fin y al cabo, ni Baggio metió el gol, ni yo paré el tiro”. Su compatriota Ze María, exjugador del Inter de Milán, fue más allá: “Ese último tiro fue la demostración que de estábamos en la parte buena… Baggio era budista y Taffarel era un atleta de Cristo”.

También conmovedor resulta el testimonio de Kaká, jugador del Real Madrid, que reconoció que su pertenencia a los Atletas de Cristo se dio a raíz de sufrir un accidente en una piscina, y que estuvo a punto de dejarle en una silla de ruedas: “Me rompí la sexta vértebra, pero vi la mano de Dios”. Kaká protagonizó y produjo él mismo el documental Este é o ritmo do meu jog (Este es el ritmo de mi juego), donde el brasileño reflexiona sobre la vida y la religión “Dios tiene un propósito para la vida de cada uno de nosotros. Creo que el de la mía es llevar el nombre de Jesucristo al mundo por medio del fútbol”.

Los Atletas de Cristo y la sociedad Bíblica lanzaron, el pasado mes de junio, la Biblia del Deporte. Entre los testimonios recogidos, se encuentra el de exjugadores de fútbol como el citado Jorginho, Fabio, Lucio (capitán de la selección de Brasil en el pasado Mundial de Sudáfrica), Falcon (mejor jugador del mundo de fútbol sala), o atletas como el paralímpico Daniel Dias, que consiguió 8 medallas en los últimos Juegos Olímpicos de China. El fin es seguir con la evangelización del deporte de cara al Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.

Pero este ‘fenómeno’ no se da únicamente en Brasil, cada vez son más las nacionalidades de profesionales del deporte los que practican el Evangelio. Es el caso el paraguayo Tomás Guzmán, que también llevó su fe a Italia, país de otro futbolista miembro de los Atletas de Cristo, el actual jugador del Catania Nicola Legrottaglie. Según Guzmán, el defensa italiano resurgió futbolísticamente de su crisis en la Juventus gracias a que comenzó su andadura evangélica.

Caso curioso es el de José Edmilson, el que fuera futbolista del F.C. Barcelon. Hijo de una familia humilde de Sao Paolo, que trabajaba recogiendo naranjas de una plantación, reconoció que durante su adolescencia bebía mucho, frecuentaba malas compañías y cayó en las drogas. Uno de sus compañeros del modesto equipo donde militaba por entonces, le habló de la palabra de Cristo y le introdujo en los Atletas de Cristo. Desde entonces, asegura que el fútbol y la religión le cambiaron la vida. Compartió vestuario con los mejores, y triunfó en Europa. Con el Barça ganó dos Ligas y la Champions de la época de Ronaldinho y Eto’o, además de un Mundial con su selección.

Carlos Roa, Biblia en mano

Carlos Roa, Biblia en mano

Muchos recordarán también al arquero argentino Carlos Roa, que antepuso su religión al fútbol en el momento cumbre de su carrera. Tras iniciarse en Racing de Avellaneda y pasar por Lanús, se hizo con la titularidad indiscutible en la portería del Mallorca y de la Selección Argentina. En 1999 obtuvo el trofeo Zamora al ser el portero menos goleado de la Liga Española. No tardaron en preguntar por él los mejores clubes del mundo, como el Manchester United. Sin embargo, Roa tenía otro plan: convertirse en sacerdote de su religión, la Iglesia Adventista del Séptimo Día. No le importó el dinero ni el prestigio internacional. El argentino, que seguía jugando con el 1.3 a la espalda y no con el 13, ya que para él el 1 y el 3 eran los números de Jesús y de la Santísima Trinidad, retornó poco después al fútbol profesional. Pero con la condición de que no disputaría encuentros los sábados, el día del descanso y de la oración para los Adventistas. Nunca más volvió a ser el mismo bajo palos. Prolongó su carrera hasta los 37 años, aunque entre medias tuvo que hacer un parón para recuperarse de un cáncer testicular.

Aunque todas las intenciones de estos deportistas nacen sin ánimo de lucro y no pretenden predicar valores negativos, sí pueden verse inmersos en polémicas a la hora de saber manejar sus hábitos y estar siempre al máximo nivel deportivo. La relación entre el fútbol y la fe han creado numerosas tensiones en Brasil en los últimos meses.

Emerson Leao, ex porterto de la selección brasileña y actual entrenador del Sao Paulo ha sido uno de los que ha puesto el grito en el cielo. Se queja de que algunos líderes religiosos pueden influir aún más que los propios técnicos y dirigentes de los clubes. En una entrevista concedida al diario Folha de Sao Paulo, Leao contaba “Ya dirigí un equipo que, de veinte jugadores, dieciséis eran de una comunidad cristiana evangélica. Uno hablaba aquí y el pastor cambiaba allá. Dije: ‘Presidente, vamos a actuar’. Y él respondió: ‘Pero Leao, entonces nos vamos a quedar sin jugadores”. Leao cree que la presencia evangélica ha adquirido un peso excesivo en el país con más católicos del planeta.

También se manifestó al respecto uno de los periodistas más reconocidos de Brasil, Juca Kfouri: “No es nuevo, pero recientemente ha llegado a un punto de exageración”. Recuerda la ola de críticas que recibió por haber denunciado en 2009 lo que a su juicio fue un “proselitismo religioso” de los jugadores de la selección nacional al ganar la Copa de Confederaciones en Sudáfrica. En aquella ocasión Kaká, que en esa ocasión se quitó la camiseta para mostrar la que vestía debajo con el lema “Yo pertenezco a Jesús”, dijo tiempo después de que Kfouri es ateo y que lo perseguía por ser creyente. A partir de aquella Copa de Confederaciones, la FIFA prohibió las manifestaciones religiosas durante los partidos de fútbol, pese a que todavía no se han registrado episodios de violencia en un partido de fútbol causado por un símbolo religioso. ¿Qué pasaría si un jugador se santigua antes de saltar al terreno de juego, y alguien del público se molesta? Juzgar que el problema no está en el jugador, sino en el espectador, que con su actitud demuestra una gran intolerancia, resultaría una situación un tanto compleja. ¿Hay que perseguir al ciudadano que manifiesta su opinión o al intolerante? La cuestión más bien está en castigar al violento, sea creyente o no.

Conjeturas aparte, según el periodista Kfouri, “los futbolistas se reúnen para orar en la concentración y quien no participa es mal visto: quieren forzar a todo el mundo a tener la misma religión”. Está cansado de escuchar a jugadores decir que erraron un penalti por mandato divino y porque en el futuro, Dios les va a reservar cosas mejores… Otros, como Antonio Jorge Gonçalves, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro, no ve aspectos negativos a la cuestión, sino que “permite a los futbolistas pertenecer a una red social donde unos se ayudan a otros, ser vistos por los clubes como profesionales más disciplinados e incluso canalizar tensiones”.

Es posible que no desvincular ni un sólo momento su faceta religiosa a su profesión haga que pierdan su capacidad de crítica y de competición. O que algún deportista pueda verse apartado del resto por no predicar con la mayoría. Hacer caso omiso a las instrucciones de su entrenador no es algo que suceda de forma aislada, sino que son cada vez más los que dejan que sea Jesucristo el que dictamine sus acciones y no tanto su esfuerzo por mejorar su rendimiento. Un exceso de afán evangelizador se extiende en Sudamérica y Europa. Sólo el tiempo y el sentido común darán respuesta a la compatibilidad del deporte profesional con la práctica acérrima de la religión.

DETRÁS DE LA GAMBETA

Una nueva oleada de violencia ahoga al fútbol argentino. Estudiantes- Banfield fue el último partido suspendido el pasado mes de noviembre. Seguramente no se llegó a un acuerdo entre los ‘barras bravas’ y los beneficios que pretenden obtener y lo que su club les ofrecía en ése momento. Poco después, moría un ‘barrabrava’ de Banfield por un balazo en la cabeza.

Algunos cifran en 260 el número de víctimas mortales relacionadas con el deporte rey, en un país en el que el fútbol es muchas veces la pasión que cura la desilusión argentina. Pero cuando el árbitro pita el final, continúan las palizas, los asesinatos, las luchas de poder homicidas, el tráfico de drogas, la prostitución y sobre todo: la impunidad por parte del gobierno.

CORRUPCIÓN Y MUERTE EN EL FÚTBOL ARGENTINO

Hablar de violentos en el fútbol argentino es sinónimo de ‘barra brava‘, famosos por sus cánticos y los incidentes que originan cada fin de semana. Bandas organizadas que bajo la excusa del amor por una bandera, acampan a sus anchas en el terreno de la corrupción. Cada ‘barra brava’ tiene sus medios de financiación, pero la mayoría de los ingresos provienen de los directivos, políticos y jugadores, la venta de drogas, extorsiones, los “trapitos” (persona que cuida los coches en los aledaños de los estadios)-, y la reventa de entradas. Pero se ha comprobado, según algunas denuncias, que estos delitos se realizan muchas veces con la complicidad de las fuerzas de seguridad, y por ende, de los dirigentes de los propios clubes. Mientras, el gobierno se muestra desinteresado en erradicar este tipo de actos. Demasiados intereses de fondo.

La hinchada de Newell's Old BOys

En la pasada madrugada de Año Nuevo, tres jóvenes de 17, 19 y 20 años fueron asesinados a balazos en la ciudad argentina de Rosario, creyendo sus sicarios que estaban vengándose del ataque contra uno de los jefes de la barra brava de Newell’s, una de las más candentes del momento. La mayoría de estas bandas están fraccionadas y luchan entre ellos por ver quién se hace con el liderazgo de la misma. No es sencillo abordar el conflicto.

Unos días después, el joven Sergio Martín Stamburelli, miembro de los famosos ‘Borrachos del Tablón’ de River, aparecía muerto con un disparo en la cabeza. Apenas 48 horas más tarde, Agustín Rodríguez, de 27 años, moría en una reyerta interna entre ‘barras bravas’ del Nuevo Chicago.

El primer asesinato relacionado con el fútbol argentino data del 2 de noviembre de 1924, tras una pelea entre aficionados de Uruguay y la albiceleste. En 1946, durante un partido entre Newell’s Old Boys y San Lorenzo, algunos hinchas violentos intentaron ahorcar al árbitro. Todavía siguen poniendo la piel de gallina las imágenes recogidas en el documental Puerta 12, en el que se rememora la tragedia de 1968 en la cancha de River, en la que murieron 71 personas tras enfrentarse a Boca. La conocida Ley de la Rúa, que sancionaba penalmente a los aficionados que entrasen armados a los estadios, fracasó. También las distintas reformas llevadas a cabo, y no hay más que observar la situación actual. Las ‘barras bravas’ son desde entonces financiadas por los dirigentes de los respectivos clubes. A estos grupos se les entrega entradas y se les paga los viajes a los estadios. Pero el acceso a estos “beneficios” dependen de la jerarquía que se tiene dentro de la barra brava, y para obtener ese prestigio hay que tener las manos manchadas de sangre. Así, el número de muertos sigue aumentando. El peligro ya no surge cuando dos aficiones rivales se encuentran, sino que muchas de las acciones violentas se suceden entre la misma hinchada.

 
BARRAS BRAVAS Y PODER

Banderas de apoyo a Kirchner entre la afición de Quilmes

A finales de 2009 se creó ‘Hinchadas Unidas Argentinas‘, que agrupa a ‘barras bravas’ de diferentes clubes. El proyecto fue ideado, casualmente, por el político kirchnerista Marcelo Mallo, quien subvencionó el viaje de 350 barras bravas al pasado Mundial de Sudáfrica. En las tribunas de los estadios sudafricanos se pudieron ver desplegadas en los estadios sudafricanos varias banderas de apoyo al fallecido Kirchner.

Ha quedado más que clara, en más de una ocasión, la estrecha relación entre los dirigentes y las ‘barras bravas’. He ahí el triple engranaje directivos-políticos-barras bravas. Para mantener el equilibrio entre esos tres pilares, es imprescindible la complicidad de la policía y la justicia. De ahí que haya miembros de la policía que protejan y custodien a los barras bravas, como se veía en las fotografías de los hinchas de Estudiantes con armas de fuego, y a su lado varios policías.

El Panadero Ochoa junto a los policías de Rosario

El número uno de la ‘barrabrava’ de Newell’s, Diego Ochoa alias ‘El Panadero‘, sospechoso de estar detrás de varios homicidios, se le retrató hace unos días charlando amigablemente con el Jefe de la Policía de la la ciudad de Rosario. Ser el líder de una barra brava supone nutrirse de todos los negocios turbios del lugar, miles de pesos en juego y el todo vale. El Panadero es objeto de mortales envidias y su vida corre un peligro constante. Después no sorprende ver a hinchas radicales defendidos por los mejores y más caros abogados del país. Casualmente, los que defienden a los dirigentes implicados en casos de corrupción. Así que al final, todo queda en nada. Impera la impunidad, como podíamos comprobar el mes pasado cuando se publicaba la sentencia del caso Walter Cáceres, un joven de 14 años asesinado en una emboscada de hinchas de Newell’s. Una vez más, no se pudo demostrar que los cuatro individuos que llegaron a juicio (oral y no escrito) tengan relación con el crimen. Sucedió en febrero de 2010, cuando aficionados de Newell’s volvían en autocar de ver jugar a su equipo contra Huracán. Casualmente, el bus donde viajaba Walter pinchó. Delante circulaba otro, en el que iba ‘El Panadero’… Empezaron los disparos y el pequeño Walter fue herido de muerte.

¿Más casualidades? En Vélez se descubrió que varios barras bravas vendían drogas en la confitería del club. Se denunció y dos agentes se encargaron de “cuidar la zona”. A los dos meses, esos policías eran socios de los hinchas.

 
FÚTBOL Y POLÍTICA. CASO BARRIONUEVO

Los medios de financiación de las ‘barras bravas’ no se basan únicamente en que los dirigentes contribuyan con entradas. Ni mucho menos. También presionan a jugadores para que firmen o resciendan contratos, o colaboran con los directivos para sobrevaluar a un futbolista y obtener mayor beneficio en el mercado. En ocasiones, los ‘barras bravas’ llegan a extorsionar a los dirigentes amenazando con crear disturbios y suspender partidos si no sacan las ganancias exigidas. Grave también que algunos políticos utilicen a los violentos en sus campañas electorales, normalmente para presionar a los rivales que se presentan en las elecciones. De eso sabe mucho Luis Barrionuevo, dirigente sindical y político peronista, que tras liderar las ‘barras bravas’ de Chacarita, luego fue el presidente del club. En 2003, Barrionuevo pretendía ser gobernador de Catamarca, su candidatura había sido impugnada, así que el día de la elección, casualmente se produjeron incidentes en la provincia que obligaron a la suspensión de la misma. Entre los detenidos por los disturbios, se encontraban integrantes de la barra brava de su club, Chacarita…

Y sobre Luis Barrionuevo sabe mucho el exjuez Mariano Bergés, y titular de la ONG “Salvemos al fútbol. Quizás también es casualidad que sea ex y no ejerza en la actualidad. Bergés fue destituido de su cargo cuando pinchó el teléfono del por entonces senador Barrionuevo, por su relación con los ‘barras mientras’ mientras era presidente de Chacarita. Todo se inicia con el Boca- Chacarita de 2003, cuando empezó a investigar el financiamiento de ‘la 12’. En el juicio estuvo la presidenta de “Salvemos al fútbol”, Mónica Nazzardo, que trabajó de 2002- 2005 en el club Atlanta, y donde ya denunció hechos sospechosos, como el ingreso de ciertos barras que robaron indumentaria a los utilleros sin forzar ninguna cerradura.

Olvidadas algunas ‘grondonadas’, ahora es el nombre del expresidente de Boca, Mauricio Macri, el que aparece relacionado con casos de trata de personas. La corrupción en el fútbol argentino se dispara y los responsables, cogidos de la mano, miran para otro lado.
Demasiados nombres, fechas, casos, muertos, denuncias, sentencias… Se repiten una y otra vez en los medios argentinos, pero un amistoso River- Boca vuelve a eclipsar Argentina. Y aquí, en España, seguiremos hablando de las maravillas de Messi. No son para menos.

Por la dignidad del fútbol: Rayo Vallecano

Rueda de Prensa del Rayo Vallecano

El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Otros vuelven a las andadas (o simplemente nunca las dejaron aparte) y se encuentran ahora de nuevo en un juzgado declarando por estafas, empresas fantasmas, deudas, impagos y todo tipo de delitos fiscales. Pero sobre todo, deberían de juzgarles por delitos humanos. Eso es lo que pensé ayer cuando tuve delante a la plantilla del Rayo Vallecano. Un grupo de veinteañeros reclamando con mucha dignidad ante los medios lo que les pertenece: el sueldo por su trabajo. Un sueldo que no ven desde hace un año y que tal y como se prevé, no lo van a recibir. Los futbolistas, líderes en la Segunda División y con un más que factible ascenso a la vista, anunciaron que no jugarían el siguiente partido hasta que no vieran un euro. Van a jugar, porque son grandes profesionales, porque hay una afición que llena el Teresa Rivero todos los partidos y que está dispuesta a hacer una zona cero y jornadas de convivencia con tal de ayudar a sus jugadores. Porque no les queda otra.

Más de uno pensará que los futbolistas no deberían quejarse por problemas económicos, pero cuando un profesional, sea del sector que sea, deja de percibir lo que figura en un contrato porque un grupo de sinvergüenzas así lo ha decidido, y ha actuado a sabiendas de las consecuencias, duele. Duele, indigna, desquicia, entristece, y alarma. Además, no nos engañemos: la mayoría de jugadores del Rayo tienen dificultades para sacar adelante a su familia y para afrontar sus hipotecas y gastos. Como cualquier hijo de vecino. Máxime cuando se acumulan tantos meses. Detrás de esos chavales, unos con la vida más resuelta que otros, las cosas como son, hay una larga lista de empleados: masajistas, utilleros, personal de mantenimiento, entrenadores de los equipos filiales, conductores, taquilleros, médicos, periodistas, etc, etc., por no hablar de esos cientos de estafados por las más de 100 empresas del “señor” Ruiz Mateos.

Menos mal que Rubiales (AFE) y Astiazarán, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, tienen todas las respuestas para el futuro de estos chicos…

No pidas peras al olmo

No pidas peras al olmo

No, a vosotros no os toca. A vosotros os toca distraer, desestresar, tratar con algo mucho más liviano y divertir los domingos por la tarde. Sobre todo a los más jóvenes.

A vosotros no os toca ensuciar el deporte ni ningún escudo. No os toca defender lo que no sabéis, ni vuestros nombres deben aparecer nunca junto a la palabra ETA. Y ya han aparecido… y no una, ni dos ni tres… aunque con una me basta y me sobra para deciros que como dijo Arturo Pérez Reverte, “cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado”. Sí, los imbéciles podrían ser un tal Imanol Agirretxe, Jon Ansotegi, Mikel Gonzalez, Mikel Labaka, Eñaut Zubikarai, Markel Bergara, David Zurutuza y Mikel Aramburu. Todos ellos futbolistas de la Real Sociedad. Y yo siempre digo que no hay hombre más absurdo que un tonto con uniforme y un poquito de autoridad. Y…. ¡voilà! Ya los tenemos. Chicos nacidos en época de transición y democracia consolidada, que gracias al trabajo y al sufrimiento de muchos,  no han conocido la represión ni el horror. Que no saben, como yo tampoco sé, lo que es una Guerra Civil. Tampoco tienen que ir, que yo sepa, a ningún cementerio a ponerles unas flores a sus seres queridos porque alguien con convicciones distintas, les pegó un tiro en la sien.

Porque sí, porque todo lo que huela a ETA no puede estar justificado. NADA. Cualquier principio pierde credibilidad en cuanto se asocia a esas siglas. Y alguien debería de ocuparse para que el fútbol nunca aparezca de esa guisa. Que los presos deban estar en cárceles de su provincia  es sólo una excusa para ponerse detrás de una pancarta y reivindicar lo retrógrado, la violencia, y la incoherencia. ¿Acaso os habéis preguntado por qué tanto hincapié en que los presos etarras estén cuanto más juntos mejor? Por cierto, ¿acaso existen presos con más privilegios que los etarras, sobre todo al cumplir condena? No, eso no responde al lema de esa manifestación “DEMOS UN PASO ADELANTE”. No se puede hablar de libertad, progreso y derechos humanos con las manos manchadas de sangre. Así que mucho menos se entiende vuestra presencia en la próxima manifestación proetarra cuando sois los que sobre un campo de fútbol, creáis ilusión a unos aficionados que os dan protagonismo por lo que sabéis hacer con los pies, y nunca esa virtud se puede aprovechar, ni tan siquiera sin pretenderlo, para defender cuestiones políticas. Porque precisamente vosotros no sois ni historiadores, ni oradores, ni filósofos, ni mucho menos ilustrados, analistas o personas preparadas para tener un criterio competente. O por lo menos eso demostráis. No pretendo llenarme de tópicos, yo precisamente no. Quizás los que creen que su tierra, su cultura y sus raíces se enaltecen y protegen con armas, sí abusan de los tópicos. Tópicos y armas malempleadas, porque hacéis daño. Más de lo que creéis, y con el dolor y la popularidad hay que ser responsables. Inteligentes ya no os pedimos que seáis. Pinta no tenéis de serlo.

Pruebas médicas: más y mejor

 

Dani Jarque, capitán del RCD Espanyol fallecido el 08/08/2009

Además de galácticos, fichajes millonarios, derbys, Champions, etc. la prensa deportiva tiene que cubrir en ocasiones las noticias más tristes del mundo del fútbol. Puede que estemos en el momento en el que con más seriedad se toma la salud de sus protagonistas.

Paradojas de la vida, el sevillista Sergio Sánchez fue compañero e íntimo amigo del malogrado Daniel Jarque. Sus vidas se separaron este verano, cuando el capitán del Espanyol, Jarque, murió de un paro cardíaco mientras descansaba en la habitación de un hotel, durante la pretemporada en Italia. Dos días más tarde, un Sergio Sánchez hundido lloraba a su amigo en el estadio de Cornellá y le homenajeaba regalándole una camiseta rojiblanca de su recién estrenado equipo, y que seguramente no podrá volver a vestir en un terreno de juego. Un mazazo para un deportista demasiado joven y para una afición sevillista que aún tiene muy vivo el recuerdo de Antonio Puerta. Sin embargo, el seguimiento que se le viene realizando al jugador catalán, de tan sólo 23 años, puede prevenir una desgracia mayor, por lo que hasta el próximo diagnóstico del 15 de enero no se sabrá si Sergio podrá volver a hacer eso que mejor sabe.

No obstante, los exámenes realizados por los doctores del hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, son contundentes e invitan a que el jugador deje de jugar al fútbol. Distintas causas se barajan acerca de su dolencia cardíaca. Se habla tanto de una dilatación de la aorta como de un virus que haya podido afectar al miocardio. Lo que sí resultó llamativo es que Sergio Sánchez acumuló en los últimos meses dos procesos febriles y se sospecha que un virus se haya podido instalar en su miocardio. A diferencia del fallecido Antonio Puerta, el jugador catalán no ha sufrido desmayos a lo largo de su carrera deportiva, ni tampoco episodios de trastornos arrítmicos.

Lo que sí es evidente es que el deporte de élite conlleva cada vez más riesgos, y cuestiona una vez más la ilicitud del ritmo que los futbolistas de primera división se ven obligados a seguir. En su día se criticó el exceso de conmoción en los medios que cubrieron el caso de Puerta, pero seguramente eso ayudó a que los médicos tanto de Sevilla como del resto de equipos españoles, realicen controles más seguidos y exhaustivos a sus jugadores y así, poder manifestar Sergio Sánchez que él y su familia son afortunados al poder acordarse de la de Antonio Puerta o Daniel Jarque.

Al Rugby español se le escapa el tren

Los jugadores del OLYMPUS al final del partido

Febrero 2010

Ni rastro de Morgan Freeman ni de Matt Damon. Pero jugadores como Pablo Feijoo, César Sempere o Javier Canosa bien podrían ganar un Oscar como mejor actor de reparto en la película INVICTUS. Mandela logró unir un país alrededor de un símbolo: el rugby. El pasado 13 de febrero, el seleccionador J. Glinn supo sacar, una vez más, el orgullo y la ilusión del plantel español en el Estadio Central, ante la selección de Rusia

 

Los nuestros no pudieron salir victoriosos del choque, pero sí nos permitió conocer todo el entramado que hay detrás de cada uno de los jugadores españoles. Se trata de una veintena de jóvenes que se sacrifican no sólo deportivamente, sino que la pasión que les une al rugby, acaba condicionando sus vidas. Chema Bohorquez, capitán del equipo de División de Honor, Ciencias Cajasol, compara el rugby con “la misma idiosincrasia de la propia vida. Un deporte que inculca valores muy necesarios en los tiempos que en los que vivimos: sacrificio, lealtad, coraje y solidaridad”. Entonces, si el rugby incluye tantos aspectos positivos, ¿por qué en España apenas se fomenta? La respuesta es compleja.

En la actualidad, el rugby español pasa por uno de los mejores momentos de su historia en la modalidad de Seven. Ha cosechado numerosos triunfos en los últimos años y lo más importante: acaba de ser reconocido como deporte olímpico tras la presentación del proyecto CSD, diseñado por José Ignacio Tiki Inchausti y José Antonio Barrio, “Yunke”. Ambos son sólo dos ejemplos de la cantidad de personas que luchan día a día por que el rugby consiga el lugar que tanto anhela y que tanto merece.

Sin embargo, en la modalidad tradicional de 15, el rugby atraviesa uno de los momentos más difíciles y decisivos. Se encuentra en plena profesionalización de sus jugadores, pero cada vez son más las distancias que le separan de países como Italia o Portugal, que hasta hace bien poco, no nos hacían sombra. Según Bohorquez, el rugby español “tiene que decidir cuanto antes qué dirección tomar. Si adoptar el profesionalismo, con los sacrificios que conlleva; o quedarnos con el rugby amateur y perder definitivamente el tren de la primera división europea y por consiguiente, conformarnos con estar en el tercer grupo”.

Son muchos los que alegan una ausencia de plan de trabajo, y numerosas las críticas vertidas a la Federación Española de Rugby (FER) y a su presidente, Mandado. Se les acusa de no gestionar adecuadamente los medios económicos y no pensar en el futuro del rugby, sino tan sólo en el presente más absoluto.

El mayor conflicto surge cuando los distintos organismos exigen a los jugadores su máxima entrega y profesionalidad, pero no reciben una compensación económica a cambio. La realidad es que el 90% de los jugadores españoles no pueden vivir del rugby y por ello, deben trabajar y ejercer un gran sacrificio para dedicarse al rugby en su tiempo libre. Como dato curioso, decir que en la actualidad, los jugadores de la selección española deben pedir permiso en sus respectivos trabajos para asistir a las diversas concentraciones, viajes y partidos. Algunos utilizan sus días libres para poder cumplir con el compromiso, y todo a cambio de no más de 40 euros al día. Así, sólo podemos hablar de un rugby semiprofesional en el mejor de los casos, y amateur si lo hacemos de forma objetiva. Es el pez que se muerde la cola.

Sí es cierto que se están llevando una serie de medidas para alzar este deporte en España. La llegada de extranjeros a nuestra liga parece estar mejorando el nivel de nuestros jugadores, y de la propia Selección, donde destaca la participación de algunos jugadores extranjeros nacionalizados, sobre todo franceses. Pero algunos la critican porque creen que la mayoría del dinero conseguido se acaba invirtiendo en esos jugadores foráneos, y por tanto, se olvidan de ayudar en otro tipo de cuestiones que servirían de mucho a largo plazo. Javier Canosa, actual capitán de la Selección y del madrileño equipo CRC, antiguo Canoe, cree que “el rugby 15 está totalmente descuidado por la FER, entrenadores, jugadores, etc., aunque el principal problema por el cual el rugby no mejora es que el dinero se invierte en jugadores extranjeros, y se realizan demasiados gastos innecesarios, a falta de un plan de trabajo eficaz a corto y largo plazo”. Esta idea contrasta con la de Pol Masoni, jugador de la Santboiana, el club más antiguo de España y que siempre se ha caracterizado por una gran tradición rugbera en la zona. Sin embargo, está inmerso en uno de los momentos más difíciles de su historia. Masoni, su capitán, considera “positiva la llegada de extranjeros a nuestra liga, pues el buen nivel que tienen acaba repercutiendo en el de cada uno de nosotros”.

Así, es probable que el rugby español creciera considerablemente si los beneficios económicos conseguidos en los últimos años, gracias a sponsors, patrocinadores, etc., se emplearan para tomar otras medidas. Entre ellas, la mejora de las escuelas de rugby y en la captación de niños en los colegios. Éstos se inclinan pronto por el fútbol, pero sería importante insistir en las características del rugby, sobre todo en la generosidad del rugby frente a la individualidad del fútbol y el futbolista. Masoni define al rugby como “el mejor ejemplo del deporte en equipo: si tú fallas, tu compañero paga por ello.

Bohorquez propone una serie de medidas a seguir, como el cambio de horario de los partidos de nuestra liga. Según él, resultaría más ventajoso pasarlo al sábado por la tarde, para así convertir el rugby en un acontecimiento familiar, donde todos pudiesen disfrutar de un día al aire libre, y de una serie de servicios y actividades para toda la familia. Pero el sevillano insiste que es esencial la modificación del sistema del campeonato. Es evidente la falta de interés de los aficionados a falta de dos meses para el fin de la competición, cuando la mayoría de equipos ya no tienen posibilidades de alzarse con el título. “Puede que un play-off a final de temporada mantenga el interés durante más jornadas”. En este momento, el Salvador ya se perfila como el ganador de la actual competición liguera, a falta de varias jornadas. Una reflexión que los organismos oficiales podrían tomarse más en serio.

Pero no todo es negativo en el rugby español actual, aunque los aspectos positivos se midan a cuenta gotas. Es lo que ha sucedido recientemente con la Challenge Cup, una competición europea a la que ha sido invitado un equipo español. Éste terminó formándose con jugadores de distintos equipos españoles, la mayoría integrantes del equipo nacional, bajo el nombre de OLYMPUS XV. Se enfrentaron con algunos de los mejores equipos de Europa, lo que puso de manifiesto la gran diferencia que existe entre el rugby español y el de países participantes, como Irlanda o Francia, de donde han sido los tres rivales de la Challenge. Algunos hablan de humillación, pues el equipo español mostró una gran inferioridad (Olympus 0- Connacht- 66), pero rozó el bonus ofensivo en Montpellier, donde anotó tres ensayos. Las conclusiones sacadas al final de esta aventura, la dan por positiva y fructífera, pues ha servido para que los jugadores españoles se vean las caras con auténticos profesionales del rugby, y así, eleven su exigencia y competitividad. El jugador César Sempere logró exhibirse con éxito durante la Challenge, y no pasó desapercibido para el Montpellier, un equipo profesional de gran nivel, quien no dudó en hacerse con los servicios del español. En definitiva, una buena experiencia pero que en su momento provocó también una fuerte polémica, ya que los clubes se negaron a ceder a sus jugadores y la FER tuvo que implorar para que los cedieran (sin previa compensación económica), con tal de evitar una sanción que hubiera sido de órdago para nuestra federación.

Otra de las novedades acontecidas en nuestro país es la incipiente Superibérica. Se trata de una competición de franquicias geográficas que organiza una empresa privada. Una prueba más de que aún hay quién apuesta por el rugby en España, aunque la tradición no nos acompañe. Por ello, no podemos compararnos con países como Argentina, donde ni la economía ni el gigante del fútbol han logrado desbancar al rugby de la actualidad deportiva.

Quizás con una mayor cobertura de los medios, una mejora del plan de los entrenamientos y formación de los jugadores, patrocinios individuales como se suelen hacer en otros países, etc. el rugby puede tener un futuro más alentador, por lo menos dentro de 15 ó 20 años. Para conseguirlo, lo primero es definir la situación actual, establecer un plan de trabajo y gestión, asumir las carencias y las virtudes de nuestro rugby y a partir de ahí, empezar a proyectar el futuro. El nivel de la liga española ha incrementado, pero no por ello hay más afición, la verdadera protagonista de cualquier deporte. Los clubes, la FER, la FIR, jugadores, entrenadores, medios informativos, etc. son todos piezas claves en el fomento del rugby en España. En conjunto, deben trabajar desde la cantera, inculcar desde bien temprano los valores de la lucha, el respeto al rival y al “señor” árbitro, la amistad alimentada por los tercer tiempos…

España se merece tener un nivel competitivo de este deporte, que bien puede englobar la mayoría de características del carácter de los españoles. En resumen, elevar a la máxima el tópico de ser un “deporte de villanos jugado por caballeros”.