Una parada en el camino

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Archivos mensuales: febrero 2010

Energía nuclear: de nuevo el debate abierto

Febrero 2010

Hace medio siglo que se lanzó el primer programa nuclear destinado a la generación de electricidad. Sin embargo, año tras año se debaten casi las mismas cuestiones como si de una energía incipiente se tratara. La seguridad, los costes y los residuos radiactivos se ponen en entredicho continuamente, sobre todo cuando trasciende un fondo electoral. La energía nuclear, es ante todo, una cuestión social.

A principios de los noventa, el Gobierno socialista de Felipe González renunció al programa nuclear, haciendo hincapié en la no construcción de nuevas centrales. El actual presidente José Luis Rodríguez Zapatero afirmó a principios de su candidatura que era “el más antinuclear del Gobierno”, y mostró su apoyo a las energías renovables pero, a día de hoy, el fomento de la energía nuclear se encuentra en auge. ¿A qué se debe este cambio? En primer lugar, las citadas energías renovables no están siendo capaces de confiar a corto plazo todo el peso de la sustitución de combustibles fósiles. Además, no pueden estar a la altura del incremento adicional esperado de la demanda eléctrica.

Es decir, hasta hace bien poco, la energía nuclear no resultaba lo suficientemente competitiva a nivel económico, pero en la actualidad, con el precio del barril entorno a los 150 dólares, se abre de nuevo el debate nuclear.

Los motivos principales por los cuales España se integra de nuevo en los negocios nucleares son: la escalada en los precios del combustible fósil (petróleo, gas y carbón), la inseguridad en su abastecimiento, y el coste de los compromisos medioambientales adquiridos en el marco del Protocolo de Kioto y en el seno de la UE para evitar emisiones de CO2 a la atmósfera. No olvidemos que, en la actualidad, la energía nuclear es la única fuente disponible capaz de producir grandes cantidades de electricidad sin contaminar la atmósfera, ya que no emite CO2. Todas estas cuestiones explican el resurgimiento del debate sobre el futuro de la energía nuclear en la producción de electricidad. La prolongación de la vida útil de los actuales reactores, es la preferida por las eléctricas españolas dado que sus instalaciones están muy amortizadas y prácticamente todo lo generado serán ganancias para ellas.

Por todo ello, no es de extrañar que en 2008, Zapatero se manifestara ya a favor de la energía nuclear, o por lo menos se mostró comprometido a respetar la vida útil de las centrales, aunque no se construyeran nuevos parques nucleares. Fue en el pasado mes de julio cuando el gobierno socialista tuvo una de sus más importantes decisiones en cuestiones nucleares. La central de Garoña cumplía con el número de años de vida útil establecidos y debía de cerrar o prorrogarse.

“La energía nuclear es la única fuente disponible

capaz de producir grandes cantidades de electricidad

sin contaminar la atmósfera,

al no emitir CO2”

A día de hoy, la central sigue funcionando pese a las numerosas manifestaciones y de la polémica que ha habido alrededor de esta cuestión, sobre todo por la confrontación mostrada por grupos como Greenpeace. La central de Garoña produce el 1,5% de la electricidad consumida en España y es ejemplo de referencia y funcionamiento mundial.

Quienes han defendido el mantenimiento de Garoña y el resto de defensores de la energía nuclear y su fomento, argumentan que son más las ventajas que las desventajas que presenta el sector nuclear. Aseguran que ayuda a garantizar el suministro por su funcionamiento ininterrumpido en ciclos de hasta 24 meses; contribuye a controlar el efecto invernadero, ya que no emite CO2; consume un combustible abundante y que presenta una logística de aprovisionamiento diversificada y fiable; presenta costes de producción estables y predecibles; dispone para su operación, mantenimiento y soporte técnico de unos equipos humanos muy cualificados, y presenta todas las garantías de seguridad con la supervisión de un órgano independiente que sólo rinde cuentas al Parlamento, en el caso español.

Pese a la defensa de esta energía, y a que no hay impedimento legal hoy en España para tramitar una solicitud de licencia para una nueva nuclear, las eléctricas apenas se lo plantean. Sin embargo, parece imposible abordar un proyecto complicado y oneroso como el relanzamiento de nuevas centrales, sin que se establezca previamente un marco político y un cierto consenso social que garantice, a las empresas y a sus financiadores, que no van a haber cambios regulatorios que desbaraten las condiciones, inicialmente previstas, para unas inversiones a muy largo plazo. El principal  motivo por el que dicen negarse al desarrollo de las centrales es el tema de los residuos radioactivos. De hecho, ni se conoce con exactitud cuánto puede costar realmente su gestión. En España, los residuos de media y baja actividad están almacenados en El Cabril (provincia de Córdoba). En cuanto a los residuos de alta actividad, ENRESA, la empresa pública a quien se confía su gestión, proyecta para 2011 un gran almacén. Todavía no se sabe dónde se ubicará, y hasta entonces, el combustible utilizado se almacena en las propias centrales nucleares, bien en piscinas o en almacenes en seco.

“Son muchos los pueblos

que aprueban la ubicación de una central nuclear,

pero a la vez,

rechazan el almacenamiento de residuos”

Frente al discurso alarmista de los residuos radioactivos, decir que menos del 1% pertenecen a los residuos peligrosos globales y tienen cabida en un lugar pequeño, parecido al salón de nuestra casa. El resto de radiactividad baja, puede eliminarse en depósitos superficiales o a nivel del suelo sin que eso conlleve ningún problema para el ser humano o el medio ambiente. En España no ha habido que lamentar ningún accidente de este tipo.

Otro factor negativo a tener en cuenta son los costes de desmantelamiento. En España, por ejemplo, desmantelar Zorita cuesta más de 170 millones de euros.  A esto hay que sumarle los 200 millones de euros anuales que los propietarios de las centrales destinan para su conservación y mantenimiento.

Las centrales nucleares no explotan, ni contaminan si no hay accidentes. Ni siquiera hacen ruido, pero de todas las fuentes de energía que se utilizan para diversificar el suministro (petróleo, gas, carbón, aire, sol o agua) son las únicas que generan residuos altamente contaminantes. Y lo seguirán siendo dentro de 500 años, y puede que dentro de 2.000. Sin embargo, estamos ante un claro ejemplo de hipocresía social cuando comprobamos que hay pueblos que apoyan las centrales nucleares, sobre todo por los beneficios económicos que conllevan en la zona, pero que a la vez, rechazan el almacenamiento de residuos nucleares, los llamados “cementerios”. Es decir, quieren la energía nuclear pero sin asumir los inconvenientes. De todas formas, se está trabajando para que la fisión nuclear sustituya a la actual fusión nuclear y así, evitar los residuos, aunque la primera presente un coste más alto.

Lo que sí es una realidad es que el 30% de la energía de la Unión Europea es de origen nuclear. En Francia asciende al 80% y en España, apenas supera el 18%. Y no sólo se utiliza con un fin eléctrico, sino también en numerosas aplicaciones médicas (como el radiodiagnóstico, la radioterapia o la medicina nuclear), en el sector de la agricultura y la alimentación, en aplicaciones medioambientales (el uso de radiaciones ionizantes permite caracterizar y eliminar contaminantes en aire, agua y suelo), y en diversos usos industriales.

Quizás es hora de subirnos al carro de la energía nuclear, como lo hace nuestro país vecino, y no quedarnos atrás en el desarrollo de la energía del futuro

ENTREVISTA A MARÍA TERESA DOMÍNGUEZ, PRESIDENTA DEL FORO DE LA INDUSTRIA NUCLEAR ESPAÑOLA


“El asunto energético tiene que plantearse desde un acuerdo de los partidos”


1- En España es constante el debate de sí o no a la  energía nuclear. ¿Cuál es el presente de ésta en nuestro país?

“Considero que el debate tiene que avanzar e ir más allá del sí o no a la energía nuclear. Es necesario que España establezca debates energéticos donde se estudien sin prejuicios las características y la aportación de cada fuente de energía, incluida la nuclear. La realidad es que España necesita de esta tecnología, ya que produce electricidad de forma constante, fiable y sin emitir CO2. De hecho, los ocho reactores nucleares que funcionan en nuestro país producen el 17,55% de la electricidad que consumimos sin contaminar la atmósfera. Es una fuente energética esencial en el mix eléctrico de nuestro país”.

2- ¿Qué lugar ocupa España dentro del sector nuclear internacional?

“La industria nuclear comenzó su andadura en España en los años sesenta a raíz de la decisión de emprender un programa de centrales nucleares en el país, alcanzando en los años en que se construyeron las últimas centrales una gran dimensión en términos de infraestructura, creación de empleo, formación de personal especializado, métodos de trabajo, etc. Pasada la fase de construcción de centrales en España, la industria nuclear ha continuado el apoyo a la operación de las centrales nucleares españolas con actividades de ingeniería, servicios especializados y suministros de combustibles y equipos.

La demanda creciente de energía, la necesidad de garantizar el suministro eléctrico, disminuir la dependencia energética y afrontar los retos medioambientales hacen que cada vez más países en todo el mundo apuesten por el impulso de la energía nuclear. La industria nuclear española ha sabido sumarse a este carro y participar activamente en el desarrollo nuclear mundial”.

3- ¿Con qué problemas se encuentra la energía nuclear?

“Quizá, uno de los mayores problemas sea el desconocimiento y la desinformación existente. Es curioso comprobar que en países como Suecia, donde la mitad de la producción eléctrica se consigue gracias a la energía nuclear, el 78% de la población está a favor de esta fuente de energía”.

4- ¿Qué valoración puede hacer del papel del Gobierno español con respecto a la energía nuclear? ¿Cuál cree que debería de ser?

“Desde Foro Nuclear no entramos a valorar las decisiones y la actuación del Gobierno. Nos limitamos a ofrecer información y estudios que avalan que España necesita seguir contando con la energía nuclear, al igual que está ocurriendo en países de nuestro entorno como Francia o Reino Unido. La realidad es que nos enfrentamos a importantes retos energéticos y medioambientales y será difícil resolverlos sin la energía nuclear. De ahí la importancia de establecer un Pacto de Estado en esta materia. El asunto energético tiene que plantearse desde un acuerdo de los partidos mucho más allá de vaivenes políticos e ideologías. No se trata de apostar por una única fuente de energía, sino alcanzar un mix eléctrico equilibrado en el que cada tecnología disponible haga su aportación. Y eso lo tiene que estudiar detenidamente cada país en función de sus características, necesidades, tecnología y recursos energéticos con los que cuente”.

5- ¿Qué repercusión tiene la energía nuclear en la economía española? ¿Le afecta la actual crisis?

“La actual crisis es una situación coyuntural. Un proyecto de construcción de una central nuclear desde su permiso de construcción hasta la puesta en marcha puede llevar unos 10 años. Por lo tanto, no podemos asociar la crisis actual con la no construcción de reactores. De hecho, las empresas españolas participan en proyectos fuera de nuestro país tanto en exportación de equipos, como en inversión y desarrollo tecnológico. En la actualidad, 30.000 personas trabajan en el sector nuclear de nuestro país de forma directa e indirecta”.

6- ¿Por qué países como Alemania han declinado la energía nuclear durante mucho tiempo?

“Alemania cuenta en la actualidad con 17 reactores en operación que producen prácticamente un tercio de su electricidad. Tras las elecciones celebradas en septiembre del pasado año, se espera que sigan contando con esta fuente de energía a largo plazo y que se cancele el plan de cierre progresivo. La realidad es que, tras una revisión y una planificación energética y estudiada a largo plazo, cada vez más países de distintos signos están apostando por esta fuente de energía. De hecho, y según los últimos datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en el mundo hay en operación 437 reactores, existen 57 unidades más en construcción, así como unos 200 reactores previstos o programados”.

7- ¿Cree que el rechazo de una parte de la sociedad a la energía nuclear se debe a  la falta de conocimiento?

“Está demostrado que a mayor información, existe más conocimiento y una mayor aceptación de esta fuente de energía. Quizá, no se ha sabido explicar bien en qué consiste la producción de electricidad a través de las centrales nucleares y, efectivamente, existe un gran desconocimiento. En nuestras encuestas hemos detectado que, por ejemplo, se desconoce que las centrales nucleares no emiten gases ni partículas contaminantes o que producen electricidad las 24 horas todos los días del años asegurando así nuestro abastecimiento eléctrico”.

8- ¿Qué puede decir acerca de la seguridad de la energía nuclear y sus centrales? y, ¿sobre la gestión de los residuos radiactivos?

“La energía nuclear es segura. Llevo toda mi vida profesional dedicada a este sector y lo digo absolutamente convencida de ello. La sociedad puede estar tranquila porque la seguridad nuclear está garantizada y contrastada a nivel nacional por el Consejo de Seguridad Nuclear e internacional.

Un estudio reciente señala que España ocupa el undécimo puesto mundial por el buen comportamiento de sus reactores. El esfuerzo constante, las inversiones en mejoras y la experiencia acumulada hacen que nuestro parque nuclear destaque entre los mejores del mundo. Por otro lado, la gestión de los residuos radiactivos está asegurada y garantizada por una empresa pública, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). España dispone de una instalación modélica para la disposición final de los residuos de media y baja actividad en El Cabril (provincia de Córdoba), que almacena los residuos procedentes de las instalaciones nucleares y radiactivas del país como centrales nucleares, hospitales y otras industrias. Para los residuos de alta actividad, España dispondrá de un Almacén Temporal Centralizado (ATC) en superficie. Este almacén es similar a otros ya instalados en Europa y supondrá un avance y proyección importante para el futuro nuclear de España. Mientras se decide dónde ubicar este almacén, el combustible utilizado en las centrales nucleares se almacena de forma segura en las propias centrales nucleares bien en piscinas o en almacenes en seco”.

9- ¿Qué compromiso mantiene la energía nuclear con el Protocolo de Kyoto?

“En la actualidad, la energía nuclear es la única fuente disponible capaz de producir grandes cantidades de electricidad sin contaminar la atmósfera. Por esta razón, respeta el medio ambiente y sólo en nuestro país consigue evitar la emisión anual equivalente a la contaminación que produce más de la mitad del parque automovilístico español durante un año. Con toda la eficiencia y ahorro energético que seamos capaces de conseguir, necesitamos contar con fuentes no emisoras de CO2 como las renovables y la nuclear. Ambas son necesarias y complementarias, pero no se puede basar un sistema eléctrico únicamente con renovables, ya que son fuentes intermitentes.

10- ¿Cuántas centrales habría que construir para combatir el cambio climático?

“La energía nuclear no es la única solución, pero sí parte de la solución al cambio climático. En todos los escenarios planteados para combatir el cambio climático se cuenta con la energía nuclear. Para la Agencia Internacional de la Energía, la única forma de invertir la curva de CO2 es que la nuclear crezca un 9% en el mundo. Por su parte, el Presidente del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, Rajendra Pachauri, ha reiterado que no se puede obviar a una fuente energética como la nuclear, que produce el 17% de la electricidad mundial y que es clave para mitigar el cambio climático. La Comisión Europea reconoce, por su parte, que las centrales nucleares ayudan a frenar las emisiones contaminantes y aportan más de un tercio de la electricidad que se consume en la Unión. Más recientemente, Barack Obama ha anunciado que la energía nuclear continúa siendo el mayor recurso que no produce emisiones de carbono y, de hecho, ha anunciado la próxima construcción dos nuevos reactores que se sumarán a los 104 que operan en el país”.

11- El consejo nuclear es el encargado de supervisar y garantizar la vida útil de las centrales. ¿Qué fiabilidad y objetividad tienen tales negociaciones?

“El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) mantiene un estricto programa de control y vigilancia tanto de las instalaciones nucleares como de las radiactivas, dedicadas a usos médicos, industriales o de investigación. Mediante este control se garantiza que su funcionamiento se ajuste a los criterios de seguridad. Cada uno de los reactores nucleares cuenta con un grupo de trabajo propio en el Consejo que, de manera constante, analiza el funcionamiento de la planta e inspecciona que se cumplan las normas que el CSN ha considerado aplicables para cada planta. En todas las centrales nucleares hay inspectores residentes, técnicos del Consejo que controlan in situ el funcionamiento de la planta. Toda la información sobre este organismo se puede consultar en su web www.csn.es. Me gustaría destacar que no garantiza la vida útil como afirmas, sino el correcto funcionamiento de los reactores con plenas garantías de seguridad. En realidad, el periodo de funcionamiento de una central nuclear no tiene un plazo fijo. Las Autorizaciones de Explotación se renuevan periódicamente tras la evaluación del CSN y la aprobación del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. En la actualidad, la tendencia es conceder las autorizaciones por un periodo de diez años”.

12- ¿Qué les diría a aquéllos que aseguran que la energía eléctrica de origen nuclear no es competitiva?

“La energía nuclear produce electricidad con precios competitivos y estables y es una de las tecnologías que produce el kWh más económico, por lo que ayuda a contener los precios de la electricidad. Aunque es cierto que se requieren fuertes inversiones para la construcción de un reactor, también es verdad que la repercusión del precio del uranio en el coste de la energía eléctrica producida es pequeña”.

13- ¿Se considera a la energía de fisión nuclear como renovable? ¿Es reciclable el combustible nuclear gastado?

“En la clasificación habitual de las fuentes de energía, la nuclear no está clasificada como fuente renovable. No obstante, el combustible gastado de las centrales nucleares posee, después de su utilización, una gran parte de la energía que inicialmente contenía, por lo que países como Francia, Japón, Alemania o el Reino Unido han optado por reutilizar o reciclar ese combustible”.

14- ¿Qué papel juegan los medios de comunicación en el sector nuclear?

“Es fundamental que los medios de comunicación continúen con su labor de informar a la sociedad sobre la situación energética, así como sobre la energía nuclear, sus características, aportación etc. desde distintos puntos de vista para que la sociedad se forje una idea y opinión lo más contrastada y objetiva posible”.

15- ¿Qué futuro le augura al sector nuclear en España?

“La industria nuclear española, que continúa apoyando las actividades de suministro de ingeniería y componentes a las centrales nucleares españolas y realiza exportaciones ante el impulso nuclear mundial, está preparada para el desarrollo nuclear en nuestro país. El inicio de un programa de construcción de nuevas centrales sería un acto de responsabilidad por parte de la industria y de los representantes políticos. Se crearían nuevos de puestos trabajo y las inversiones para construir las nuevas centrales repercutirían en un 80% en el tejido industrial de nuestro país. En el horizonte 2030 un mix eléctrico equilibrado podría consistir en un tercio de renovables, otro tercio de energías fósiles y un tercio más de nuclear”.

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Al Rugby español se le escapa el tren

Los jugadores del OLYMPUS al final del partido

Febrero 2010

Ni rastro de Morgan Freeman ni de Matt Damon. Pero jugadores como Pablo Feijoo, César Sempere o Javier Canosa bien podrían ganar un Oscar como mejor actor de reparto en la película INVICTUS. Mandela logró unir un país alrededor de un símbolo: el rugby. El pasado 13 de febrero, el seleccionador J. Glinn supo sacar, una vez más, el orgullo y la ilusión del plantel español en el Estadio Central, ante la selección de Rusia

 

Los nuestros no pudieron salir victoriosos del choque, pero sí nos permitió conocer todo el entramado que hay detrás de cada uno de los jugadores españoles. Se trata de una veintena de jóvenes que se sacrifican no sólo deportivamente, sino que la pasión que les une al rugby, acaba condicionando sus vidas. Chema Bohorquez, capitán del equipo de División de Honor, Ciencias Cajasol, compara el rugby con “la misma idiosincrasia de la propia vida. Un deporte que inculca valores muy necesarios en los tiempos que en los que vivimos: sacrificio, lealtad, coraje y solidaridad”. Entonces, si el rugby incluye tantos aspectos positivos, ¿por qué en España apenas se fomenta? La respuesta es compleja.

En la actualidad, el rugby español pasa por uno de los mejores momentos de su historia en la modalidad de Seven. Ha cosechado numerosos triunfos en los últimos años y lo más importante: acaba de ser reconocido como deporte olímpico tras la presentación del proyecto CSD, diseñado por José Ignacio Tiki Inchausti y José Antonio Barrio, “Yunke”. Ambos son sólo dos ejemplos de la cantidad de personas que luchan día a día por que el rugby consiga el lugar que tanto anhela y que tanto merece.

Sin embargo, en la modalidad tradicional de 15, el rugby atraviesa uno de los momentos más difíciles y decisivos. Se encuentra en plena profesionalización de sus jugadores, pero cada vez son más las distancias que le separan de países como Italia o Portugal, que hasta hace bien poco, no nos hacían sombra. Según Bohorquez, el rugby español “tiene que decidir cuanto antes qué dirección tomar. Si adoptar el profesionalismo, con los sacrificios que conlleva; o quedarnos con el rugby amateur y perder definitivamente el tren de la primera división europea y por consiguiente, conformarnos con estar en el tercer grupo”.

Son muchos los que alegan una ausencia de plan de trabajo, y numerosas las críticas vertidas a la Federación Española de Rugby (FER) y a su presidente, Mandado. Se les acusa de no gestionar adecuadamente los medios económicos y no pensar en el futuro del rugby, sino tan sólo en el presente más absoluto.

El mayor conflicto surge cuando los distintos organismos exigen a los jugadores su máxima entrega y profesionalidad, pero no reciben una compensación económica a cambio. La realidad es que el 90% de los jugadores españoles no pueden vivir del rugby y por ello, deben trabajar y ejercer un gran sacrificio para dedicarse al rugby en su tiempo libre. Como dato curioso, decir que en la actualidad, los jugadores de la selección española deben pedir permiso en sus respectivos trabajos para asistir a las diversas concentraciones, viajes y partidos. Algunos utilizan sus días libres para poder cumplir con el compromiso, y todo a cambio de no más de 40 euros al día. Así, sólo podemos hablar de un rugby semiprofesional en el mejor de los casos, y amateur si lo hacemos de forma objetiva. Es el pez que se muerde la cola.

Sí es cierto que se están llevando una serie de medidas para alzar este deporte en España. La llegada de extranjeros a nuestra liga parece estar mejorando el nivel de nuestros jugadores, y de la propia Selección, donde destaca la participación de algunos jugadores extranjeros nacionalizados, sobre todo franceses. Pero algunos la critican porque creen que la mayoría del dinero conseguido se acaba invirtiendo en esos jugadores foráneos, y por tanto, se olvidan de ayudar en otro tipo de cuestiones que servirían de mucho a largo plazo. Javier Canosa, actual capitán de la Selección y del madrileño equipo CRC, antiguo Canoe, cree que “el rugby 15 está totalmente descuidado por la FER, entrenadores, jugadores, etc., aunque el principal problema por el cual el rugby no mejora es que el dinero se invierte en jugadores extranjeros, y se realizan demasiados gastos innecesarios, a falta de un plan de trabajo eficaz a corto y largo plazo”. Esta idea contrasta con la de Pol Masoni, jugador de la Santboiana, el club más antiguo de España y que siempre se ha caracterizado por una gran tradición rugbera en la zona. Sin embargo, está inmerso en uno de los momentos más difíciles de su historia. Masoni, su capitán, considera “positiva la llegada de extranjeros a nuestra liga, pues el buen nivel que tienen acaba repercutiendo en el de cada uno de nosotros”.

Así, es probable que el rugby español creciera considerablemente si los beneficios económicos conseguidos en los últimos años, gracias a sponsors, patrocinadores, etc., se emplearan para tomar otras medidas. Entre ellas, la mejora de las escuelas de rugby y en la captación de niños en los colegios. Éstos se inclinan pronto por el fútbol, pero sería importante insistir en las características del rugby, sobre todo en la generosidad del rugby frente a la individualidad del fútbol y el futbolista. Masoni define al rugby como “el mejor ejemplo del deporte en equipo: si tú fallas, tu compañero paga por ello.

Bohorquez propone una serie de medidas a seguir, como el cambio de horario de los partidos de nuestra liga. Según él, resultaría más ventajoso pasarlo al sábado por la tarde, para así convertir el rugby en un acontecimiento familiar, donde todos pudiesen disfrutar de un día al aire libre, y de una serie de servicios y actividades para toda la familia. Pero el sevillano insiste que es esencial la modificación del sistema del campeonato. Es evidente la falta de interés de los aficionados a falta de dos meses para el fin de la competición, cuando la mayoría de equipos ya no tienen posibilidades de alzarse con el título. “Puede que un play-off a final de temporada mantenga el interés durante más jornadas”. En este momento, el Salvador ya se perfila como el ganador de la actual competición liguera, a falta de varias jornadas. Una reflexión que los organismos oficiales podrían tomarse más en serio.

Pero no todo es negativo en el rugby español actual, aunque los aspectos positivos se midan a cuenta gotas. Es lo que ha sucedido recientemente con la Challenge Cup, una competición europea a la que ha sido invitado un equipo español. Éste terminó formándose con jugadores de distintos equipos españoles, la mayoría integrantes del equipo nacional, bajo el nombre de OLYMPUS XV. Se enfrentaron con algunos de los mejores equipos de Europa, lo que puso de manifiesto la gran diferencia que existe entre el rugby español y el de países participantes, como Irlanda o Francia, de donde han sido los tres rivales de la Challenge. Algunos hablan de humillación, pues el equipo español mostró una gran inferioridad (Olympus 0- Connacht- 66), pero rozó el bonus ofensivo en Montpellier, donde anotó tres ensayos. Las conclusiones sacadas al final de esta aventura, la dan por positiva y fructífera, pues ha servido para que los jugadores españoles se vean las caras con auténticos profesionales del rugby, y así, eleven su exigencia y competitividad. El jugador César Sempere logró exhibirse con éxito durante la Challenge, y no pasó desapercibido para el Montpellier, un equipo profesional de gran nivel, quien no dudó en hacerse con los servicios del español. En definitiva, una buena experiencia pero que en su momento provocó también una fuerte polémica, ya que los clubes se negaron a ceder a sus jugadores y la FER tuvo que implorar para que los cedieran (sin previa compensación económica), con tal de evitar una sanción que hubiera sido de órdago para nuestra federación.

Otra de las novedades acontecidas en nuestro país es la incipiente Superibérica. Se trata de una competición de franquicias geográficas que organiza una empresa privada. Una prueba más de que aún hay quién apuesta por el rugby en España, aunque la tradición no nos acompañe. Por ello, no podemos compararnos con países como Argentina, donde ni la economía ni el gigante del fútbol han logrado desbancar al rugby de la actualidad deportiva.

Quizás con una mayor cobertura de los medios, una mejora del plan de los entrenamientos y formación de los jugadores, patrocinios individuales como se suelen hacer en otros países, etc. el rugby puede tener un futuro más alentador, por lo menos dentro de 15 ó 20 años. Para conseguirlo, lo primero es definir la situación actual, establecer un plan de trabajo y gestión, asumir las carencias y las virtudes de nuestro rugby y a partir de ahí, empezar a proyectar el futuro. El nivel de la liga española ha incrementado, pero no por ello hay más afición, la verdadera protagonista de cualquier deporte. Los clubes, la FER, la FIR, jugadores, entrenadores, medios informativos, etc. son todos piezas claves en el fomento del rugby en España. En conjunto, deben trabajar desde la cantera, inculcar desde bien temprano los valores de la lucha, el respeto al rival y al “señor” árbitro, la amistad alimentada por los tercer tiempos…

España se merece tener un nivel competitivo de este deporte, que bien puede englobar la mayoría de características del carácter de los españoles. En resumen, elevar a la máxima el tópico de ser un “deporte de villanos jugado por caballeros”.