Una parada en el camino

Una parada en el camino

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Carta en el Día Mundial Por la Libertad de Prensa

« CARTA DE UNA ASPIRANTE A REPORTERA POR EL MUNDO A UNA GRAN PERIODISTA, CARTA DE UNA AMIGA »

Querida amiga,

Ayer, día 3 de Mayo de 2015, se celebró el Día Mundial por la libertad de prensa. Una fecha, deseo y confío, presente en tu corazón y en el pensamiento del periodismo local e internacional. La libertad de expresión y de prensa, el pilar sobre el que se fundamenta tu profesión, tu modo de vida. Lamentablemente, en muchos países del mundo, los pilares sólidos son demolidos brutalmente en la práctica del periodismo y de la libertad de expresión.

Antes que nada, quiero felicitarte, amiga, por dar voz, ser el bolígrafo que escribe sobre aquellos y aquellas que tienen mucho que contar, experiencias que compartir con el mundo y no pueden, mientras otros y otras deben, pero callan. Ayer fue tu día.

Coincidiendo con esta fecha, la ONG internacional Reporteros sin Fronteras, celebró un acto en el Caixaforum de Madrid, poniendo el acento en la reivindicación para la liberación de periodistas encarcelados en todo el mundo, exigiendo libertad en el ejercicio de su profesión.

Tú no pudiste asistir, amiga, pero yo sí.

Por eso, hoy quiero ser tu voz para contarte lo que vi y experimenté, transmitirte testimonios de colegas que necesitan expresar, compartir, reivindicar, contar, ser la voz a su vez de otros que han sido callados violentamente.

Reporteros sin Fronteras, de la mano de su presidenta en España Malén Aznárez se arropó de grandes periodistas del panorama nacional de la talla de Mara Torres, presentadora de Informativos en La 2 RTVE y Javier del Pino, quienes condujeron el acto.

No estuvieron solos. Numerosos colegas de la profesión quisieron apoyar con su presencia el trabajo sin descanso de esta ONG, recordando los nombres e historias de aquellos compañeros presos por ejercer su oficio, « que sus casos no se desdibujen y que los barrotes no los condenen al silencio ».

Pero quizás los momentos más emotivos para la audiencia, o al menos para mi, fueron los compartidos por compañeros periodistas venidos desde fuera de nuestras fronteras: Ruanda y México, para dar testimonio de primera mano de las amenazas y los abusos cometidos en sus personas, por el simple hecho de hacer su trabajo.

Me estremezco al escuchar la voz calmada y pausada de Saidati Mukakibibi, periodista ruandesa y directora del periódico Mont Jali News, quien pasó 3 años en prisión, por escribir que hutus y tutsis son personas iguales. Saidati nos contó como tuvo que convivir con los asesinos de su familia en la misma celda, añadiendo aún más sufrimiento a su condena.

Me vuelvo a estremecer al escuchar la voz de Epiphanie Ndekerumukobwa, refugiada ruandesa en España, después de que el gobierno asesinara a su marido periodista Jean-Léonard Rugambage, delante de ella y de su hijo de 2 años, por una investigación que nada gustó al presidente del país, Paul Kagame.

Me estremezco otra vez al escuchar el testimonio de Balbina Flores, periodista y corresponsal de Reporteros sin Fronteras en México, amenazada de muerte por narcotraficantes, para quien su vida ha cambiado radicalmente al tener que hacer todos y cada uno de sus desplazamientos diarios con escoltas ante el temor de que un día la violencia se materialice en su persona.

Y ante estos testimonios desgarradores, reflexiono amiga, en tu « suerte », en nuestra posición acomodada en esta burbuja de aire de país donde residimos. Que aquí, en España, también se sufren numerosos ataques a la libertad de prensa. Pero por mucha Ley Mordaza, ruedas de prensas sin derecho a preguntas, censura en plena democracia y manipulación de la información en los múltiples casos de corrupción de nuestros gobernantes y sobre todo, la infravalorización de la profesión del periodista (no quiero ni mencionar la situación del fotorreporterismo), aquí amiga tienes « suerte », por el momento no pagarás con tu vida ni serás privada de tu libertad por informar.

Saidati, Epiphanie y Balbina pudieron estar aquí, con nosotros, para compartir su lucha por un periodismo libre y transparente y el derecho del pueblo a la información, derecho universal para el cambio, la denuncia de abusos y desarrollo de una sociedad. Sin embargo, 334 periodistas están encarcelados hoy en el mundo por informar y no pudieron estar con nosotros.

Entre ellos, sonaron los nombres del periodista mexicano indígena Pedro Canché, del sirio Mazen Darwish, el blogero iraní Raif Badawi, el periodista egipcio Mahmoud Abu Zied, el ruso Sergei Reznik o la boliviana amenazada de muerte Escarley Pacheco.

Todos ellos, cada una de sus historias, los motivos de su encarcelamiento tan difíciles de creer para esta sociedad del siglo XXI contadas a través de las voces de colegas españoles Nativel Preciado, Hilario Pino, Alicia Gómez Montano, Rafael Panadero o Lara López, sus padrinos y madrinas a nivel mundial a través de Reporteros sin Fronteras, quienes se ocupan de dar voz, de que su nombre no caiga en el olvido, de exigir a sus países la celebración de un proceso justo y de un juicio transparente, de que el mundo está con ellos. No están solos en su lucha. El mundo quiere información libre.

Acostumbrada a escuchar fugaz y frívolamente este tipo de historias en medios de comunicación, la realidad apabullante y violenta que parece lejana, de repende se presenta con nombre y apellidos a tan solo 3 metros de distancia entre mi y un escenario. La indiferencia es el peor de los terrorismos. No podemos no hacer nada.

Amiga, quiero acabar esta carta con las palabras de la gran cantante de Guinea Conakry Nakany Kanté, quien nos cantó « Saramaya » : éxito. Éxito en la energía positiva que generamos en nosotros mismos y compartimos con nuestros seres queridos en el camino hacia nuestros objetivos en la vida. Porque en un mundo en el que se pone trabas a la información, aún podemos comunicar con un lenguaje universal : la música.

Para más información sobre la labor de Reporteros sin Fronteras visita http://www.rsf-es.org.

El miedo y la casa del lago

He tardado en volver a escribir y no porque tuviese cosas mejores que hacer, sino todo lo contrario. Pero antes tenía que tomar la decisión más importante: hacerlo pensando en que nadie me iba a leer.

Tengo miedo, no a que me juzgues. Tengo miedo, por ejemplo, a no saber explicarte qué me atormenta. ¿Ves? Utilizo el yo yo yo y sin embargo aquí estás tú, estamos todos. Quizás lo único que nos diferencia es cuánto nos delimita. El que mejor midió el tiempo, el profanado Borges, decía que siempre nos encontramos en el medio, como esclavos, entre el pasado y el futuro. Pero es ahí, en ese margen impersonal donde flotamos. Tengo miedo a lo de antes, por si deseo que vuelva y no consigo hacerlo. Me asusta el día en el que mi hijo me pregunte qué fue lo mejor que hice con o en mi vida. Entretanto, no soy madre, porque a veces pienso que mi cuerpo no se merece que lo castigue y deforme durante 9 meses. Tampoco mi hijo se merece una madre como yo, a veces incapaz de amar diez horas seguidas. Seguro que le reñiría por jugar a juegos absurdos, por llorar cuando le dejo solo y por no saber cocinarle como las mamás de sus amiguitos. Detesto cocinar un filete, un huevo, un plato de lentejas. Así, de uno en uno… Siempre pienso que los mediodías en casa y la nevera es el mejor reflejo de mi vida entera, o de cualquier soltero, y este fin de semana sólo quedaba la cerveza que empecé el jueves. De repente otros días me da por creer que sería la mejor mamá del mundo. Con muchos bebés descalzos corriendo por el jardín, de los que aprenden pronto a escribir y antes a leer. Niños de buen comer, que sonrían mucho y se conformen con poco. Imagino cómo serían sus caras y regresa el miedo, el mismo que me genera pensar que mis santos padres pueden sentirlo por mí. No entiendo por qué cuanto más independiente, más necesito, al menos, su aprobación. Sus buenos ojos frente a los míos, inconformistas y tristes. Ya lo sé: me da miedo que ellos me teman y un día tenga que darles la razón. Como el ‘te vas a caer, hija mía’, y va y te la pegas.

Así que entre esta nebulosa que ni tuya ni mía, ando yo, espantada por esas ilusiones que no espantan. Es como un estado de congelación al despertar, empieza en el dedo gordo del pie y sube hasta mis manos quietas, mientras la cabeza sigue girando y queriendo saltar. Tengo miedo a que nada me dé miedo, que de repente el mundo se detenga y yo con él. Que esta intensidad que me incita, me conmueve, me pone y me empuja, ya no me dé vuelta. Me da miedo que pase el tiempo y no me encuentre donde quiero estar, como si este temblor no me llevase allí donde quiero ir. También tengo pánico a preferir a Jodorowsky antes que a Bukowski. Eso me asusta mucho, casi tanto como el quiero y no puedo, aunque eso más bien me da repugnancia. Es la cobardía del cinismo, del mediocre quejoso que vive muerto. No es que uno pueda conseguir todo lo que quiere, como prometen los ensayos baratos de autoayuda. Si fuera así, yo estaría ahora escribiéndote desde una casa frente a un lago, que sería mía, y que pagaría gracias a los que compran mis libros. Pero no lo estoy porque los ahorros no me alcanzan para un fin de semana en la Sierra de Madrid, ni quiero abandonar la intimidad de mi piso compartido, ni tengo talento para que me lean. Menos aún para que paguen por ello.

Al final hay ‘no quieros’ para todo y ‘te quieros’ para nada. Otra cosa que me asusta es extrañar todo eso que cada mañana me gustaría mandar lejos. Pero en verdad lo que me da terror son los que nos quieren robar los sueños: los que temen perder un trabajo, al qué dirán, a decir No a quien todos dicen Sí, al querer volver de donde te fuiste… Así que a los que creen que romper ataduras significa insensatez, les mandaría muchos abrazos. Y para los que perseguir una ilusión es tan sólo precipitarse al fracaso, les regalaría un pedazo de vida. Porque ellos, los que te llaman loco y te retienen, son sólo esclavos de su propia cordura. Y de su miedo. Pero por suerte el miedo está hecho para valientes, no para los que se detienen, viendo pasar su vida estando más pendientes de la tuya. La mía sueña con la casa del lago. Lástima que no sepa escribir.

LIBERTADORES DE SANGRE

La Copa Libertadores no es tan sólo el reinado de Independiente de Avellaneda en sus vitrinas; ni el sueño xeneize por ver a Boca otra vez campeón con Bianchi; tampoco la hegemonía de los equipos brasileños en los últimos años, ni el intercambio de viajes y culturas por los estadios latinoamericanos. Es mucho más que eso y mucho peor.

Cada vez son menos las páginas que ocupa La Copa de los mejores de América en los diarios europeos. Desgraciadamente sólo cuando algunos descerebrados deciden acompañar a sus equipos y protagonizar penosos incidentes con sus homólogos rivales, leemos lo de Libertadores junto a “heridos, detenidos y muertos” como si de una crónica en Siria se tratara.

El pasado jueves 21 de febrero, durante el partido entre el San José boliviano y el Corinthians brasileño en la ciudad andina de Oruro, Kevin Douglas Beltrán, de 14 años fallecía después de que un petardo impactara en su ojo. El artefacto fue supuestamente lanzado por hinchas del equipo visitante mientras celebraban el gol. Los propios aficionados del Timeo entregarán a los menores de edad responsables de la desgracia, que generó una fuerte reacción del gobierno boliviano y fue condenada por el ex presidente de Brasil, Lula da Silva.

Entierro del joven boliviano Kevin Douglas Beltrán

Entierro del joven boliviano Kevin Douglas Beltrán

El partido ha supuesto una sanción por parte de la CONMEBOL que impedirá que Corinthians dispute la competición con el apoyo de los suyos tanto en su feudo como a domicilio.

PALIZAS EN EL PEÑAROL- VÉLEZ SIN DETENIDOS

Dos detenidos, siete heridos y destrozos en el estadio Centenario y sus alrededores. Ese es el saldo de los incidentes registrados entre seguidores del uruguayo Peñarol y el argentino Vélez Sarsfield tras el partido que disputaron en la Copa Libertadores.

Durante el partido, los hinchas de ambos equipos comenzaron a lanzarse proyectiles y butacas. Curiosamente, en el lugar más conflictivo de la grada no había policías. Tras culminar el partido, algunos de esos hinchas de Vélez rompieron los vidrios de algunos y hubo balazos de goma en las inmediaciones del estadio. Pese a los graves incidentes que se produjeron dentro y fuera del estadio, la policía sólo detuvo a dos personas, pero en la previa del partido, no por los altercados producidos dentro del estadio charrúa. Se trataba de un hincha de Peñarol menor de edad, que habría agredido a oficiales de Policía, y un argentino, que sería liberado pocas horas después.

Hincha de Vélez en el estadio Centenario, Uruguay

Hincha de Vélez en el estadio Centenario, Uruguay

Poco importó el tanto de Pratto para los argentinos, único destello de fútbol que quedó en el olímpico estadio Centenario.

TIGRE: ASESINATO CON LA MISMA CAMISETA

Exigir, revender y beneficiarse de entradas es uno de los negocios más rentables para los radicales de los equipos que disputan la Libertadores. Esta vez fue el principal motivo de disputa entre la propia barra de Tigre, entre las facciones de “La 13″ y “Los de Pacheco”, que acabó esta semana con la vida de uno de sus integrantes.

Esta semana fallecía Adrián Alejandro Velázquez, de 40 años, tras sufrir un impacto de bala en la arteria femoral. Velázquez había resultado herido mientras esperaba el autobús que le conduciría al estadio Monumental, donde ese día su equipo se enfrentaba a River Plate. La justicia, que sigue investigando las relaciones políticas que mantiene la barra brava, ha imputado a dos hinchas. Se trata del líder de la barra brava de Tigre, Daniel Paz, alias el ‘Negro Fiorucci’ y de su mano derecha Abel Lavigna.

El diputado argentino Eduardo Santín ya había denunciado la presencia de barrabravas de Tigre en los incidentes producidos durante una de sus convenciones celebradas en diciembre, aludiendo que el líder de la barra de Tigre fue uno de los principales partícipes de las palizas que dieron a varios de los jóvenes allí congregados.

La amistad interesada entre políticos y barras bravas no es ninguna novedad. Que esta vez es la mágica y añeja Libertadores la que sale malparada, tampoco. Que las muertes más absurdas son las que rodean a un campo de fútbol, menos.

CON EL BOULEVARD DE LOS SUEÑOS ROTOS

Mi recuerdo a Chavela Vargas, por hacer de la fuerza la ternura… 

Sólo un día desde que te fuiste y ya se extraña a la dama de voz quebrada y canciones desgarradas. Se extraña a la diosa indígena que cantó con un rincón del alma. Un rincón lleno de naturaleza y pura vida costarricense, donde nació, pero con la angustia reconciliada que le provocaba su México, con esa relación de amor y odio que sólo los grandes amantes entienden. Después se dejó el corazón en Madrid, donde recibió la admiración de los más admirados. Nunca se olvidó de las calles de Buenos Aires y cantó a todos esos lugares del universo a los que ella, con sus brazos abiertos, sólo podía llegar. Decía Almodóvar en la presentación que le hizo en el Teatro Bellas Artes mexicano, donde le negaron su actuación durante años, que cuando Chavela abría los brazos no había escenario que la sostuviera. Yo me pregunto si ahora, cuando mire con esos ojos pequeños y añejos en el cielo, alguien podrá soportar el peso de su presencia. Porque Chavela lo llenaba todo, no sólo su gabán rojo que ahora sólo es un espectro vacío y triste. Llenaba cada palabra, aunque fuera una monosílaba, y cada silencio se clavaba en el pecho, como cuando Macorina suplicaba “ponme la mano aquí…”.

Chavela Vargas (1919- 2012)

Chavela creía que algún día se eternizaría en forma de lluvia. Una gota de agua, una lágrima, como esas cosas simples que devora el tiempo…. Pero el tiempo no te devorará a ti, Chavela. Aquí se queda el espíritu de la gata valiente. Porque todavía existen los novios que desean que todas las noches sean noches de boda y la amargura es menos amargura si la cantas tú. Y el corazón, sin duda, nunca pasa de moda. Pero ahora que todavía tu aroma sigue en este mundo raro, se siente esa soledad que dejas… “Los arroyos están secos, en las calles hay mil ecos que te gritan sin cesar”….
Cuando te cuenten que el llanto por tu partida llegó a ser ‘trending topic’, te reirás al comprobar que al final sí pasaron los años hasta el último trago. Pero tranquila, yo tampoco aprendí nada… Seguimos cayendo en los mismos errores… otra vez volvemos a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores… A mí ahora me duele el acto desvergonzado de artistas apoderándose de tus canciones, como si cualquiera pudiera cantarle a la vida y al amor incondicional como tú sabes. Como si alguien pudiera cantar llorando, decía Sabina…

Aún confusa, mezclo verbos en pasado y en presente para hablar de ti. Incluso armo frases con pedazos de tus letras. Será porque mientras escribo, suena tu melodía dolorosa y unos angelitos negros a los que nunca nadie cantó como quisiste, te vienen a buscar para que les pintes en el cielo.

Buen viaje, maestra, ojalá te vaya bonito…

 En el último trago

DE FÚTBOL Y SUEÑOS

Corría junio de 1978. Videla sembraba el miedo, teñía el cielo albiceleste de rojo sangre, arruinaba a las empresas, hacía llorar a señoras con pañuelos y culminaba con un desastre económico del que no se ha vuelto a reponer el pueblo argentino.
Pero entre esos sindicalistas asesinados, profesores detenidos, estudiantes con libros quemados y ojos hinchados, artistas exiliados, voces calladas y melenas cortadas, rodaba un balón… En cada vereda siempre un niño con zapatillas rotas golpeaba la pelota. Colgarla en un árbol le podía resultar casi tan trágico como una paliza a su papá. Alguien se la rescataba, recuperaba la sonrisa y seguía jugando hasta que la abuela le avisaba de que ya estaba lista su milanesa con papas. Mientras cenaba, veía a la Argentina jugar el Mundial del que, cómo no, era anfitriona. Ni la visita sorpresa de unos coches verdes en casa interrumpían los goles de Kempes. El nene lloraba de emoción después de ganar la final a los holandeses, como todos los argentinos. Lo que no sabía era que muchos derramaban lágrimas de dolor. Pero no importaba, en aquél momento todos festejaban lo mismo, podían gritar después de mucho silencio y salir a la calle sin temor a no volver a casa.
Durante 25 días todos los argentinos se olvidaron de la dictadura para alentar a la selección. Videla lo consiguió.

Hace apenas dos años, nosotros también ganábamos a los holandeses y 47 millones de gargantas se rasgaban con el gol de Iniesta. Mismo unísono, mismo júbilo. Y este domingo ‘La Roja’ arranca la Eurocopa precisamente contra Italia, quien consiguió cambiar el destino de España y creerse que podía pasar a cuartos. Después nos acostumbramos a pasar a semifinales, e incluso a ganar finales. Encima jugando bonito, con un equipo formado por unos futbolistas que despiertan las pasiones de jóvenes y no tan jóvenes. Casillas es nada más y nada menos, que el guardián de los sueños españoles, mientras que el debate Torres- Negredo- Llorente empaña las noticias de rescates bancarios. Durante este mes la adaptación de Jordi Alba y de Juanfran llenará tantos titulares como la de Linde al Banco de España. El buen rollo entre Piqué y Sergio Ramos representará el abrazo de catalanes y andaluces, y el estado de forma de Xavi sembrará más dudas que el 20% de paro. La lesión de David Villa duele como Bankia. Otros preferirán hacer como Sergio Busquets: no saber y no querer saber qué es la prima de riesgo. 489 suena más a goles conseguidos.

Esta vez de lo que se trata es de jugar a ser la mejor selección de la historia. Así que cuando lo único que triunfa en un país es el fútbol, no hay duda de que de aquí a principios de julio no habrá despidos, ni recortes, ni embargos, ni desahucios, ni indignados. Es el mes del ensueño, del que tocará despertar, pero para eso aún queda mucho. Ahora levantar esa Eurocopa es sinónimo de la evasión más absoluta. Y la más dulce.

A soñar se ha dicho…

DANIEL ZAMUDIO: LA SODOMÍA DEL SIGLO XXI

Daniel ZamudioDaniel Zamudio es la última víctima mortal que figura en los medios a causa de la homofobia que aún escuece en muchos de nosotros. Daniel era un joven chileno, de 24 años, homosexual. El pasado 3 de marzo recibió una brutal paliza por parte de unos neonazis, que tras golpearle brutalmente, cortarle una oreja, sellarle con una botella la cruz esvástica en su espalda y dejarle en coma durante varios días en un hospital, fallecía en las últimas horas. Ahora, de nuevo se reabre el debate en Chile, en el que aseguran que el 42% de los homosexuales reconocen haber sufrido ataques homófobos. Otros hablarán hasta de la herencia de Pinochet, de racismo indigenista (todavía hay muchos que creen que un chileno es un indígena no evolucionado) o de casos aislados neonazis.

Para tratar de buscar respuestas, prefiero no centrarme únicamente en Chile, por cierto: una sociedad avanzada, educada y que muchos de nosotros, los españolitos, deberíamos aprender de cómo un país puede reinventarse después una dictadura no tan lejana, de cómo los chilenos se han sabido sobreponer a las dificultades económicas, geográficas y sociales a lo largo de su historia. Y de cómo no hace falta invertir tanto en gastos militares para mantener a un país en paz y demasiado poco corrupto para lo que podría ser en su contexto.

En muchos países, crecen las libertades pero aumenta la homofobia. España no se libra, aunque fuésemos pioneros en la legalización del matrimonio homosexual y los gays formen parte de la vida pública e incluso política de este país. Sin embargo, según un estudio del Ministerio de Sanidad del gobierno español de 2010, hay todavía un 15% de personas en España que opinan que la homosexualidad es ‘una enfermedad’. Por otro lado, según el estudio, hay además un 17% de mujeres y un 23% de hombres en España que están ‘poco o nada de acuerdo’ con que la homosexualidad sea ‘respetable’. Incluso, la homofobia es especialmente grave contra los homosexuales extranjeros llegados a España en busca de aceptación, sobre todo desde Latinoamérica, en cuyo caso se une la xenofobia y el racismo.

Estadísticas aparte,  hace un tiempo, recuerdo, me encontraba en una sala con jóvenes balcánicos que trataban de aprender español. En uno de los ejercicios que propuse, bromeé con un tema en el que mencionaba a un homosexual. Los rostros de esos jóvenes, que apenas rozaban la mayoría de edad, cambiaron radicalmente. Mostraron efusivamente su malestar al insinuar que alguno de ellos podría sentirse atraído por su compañero. Se sintieron gravemente ofendidos, y se inició un debate de lo más candente. La mayoría defendía que los homosexuales son personas enfermas, algunos entendían y no estaban en desacuerdo con que los gays sufrieran insultos y abusos físicos, que jamás tendrían un amigo gay y que renunciarían a su hijo si reconociera su homosexualidad. Salí de allí preocupada. Como lo estoy hoy.

Surgió, cómo no, el tema de la religión en una sala plagada de protestantes. Yo jamás hubiese tratado de entender la homosexualidad a partir de una religión. Ni considero nunca que un gay sea sinónimo de promiscuidad subida en una carroza de colores. Y recordé aquello de “Una mentira contada mil veces, se acaba convirtiendo en una verdad”.

Volví a acordarme de ése episodio cuando en octubre del año pasado leía los duros enfrentamientos que se dieron en Belgrado, entre la policía serbia y los grupos radicales homófobos durante una manifestación por los derechos de los homosexuales en Serbia. Se saldaron con casi 250 arrestados, gran parte menores de edad. En aquél momento, La Unión Europea manifestó su preocupación por lo que considera “una falta elemental” de tolerancia de los derechos de las minorías en Serbia y la “ineficiencia” del Estado en la prevención de esta tendencia.

Lo que más me llama la atención es que estoy segura de que la gran mayoría ni sigue cualquiera de sus dogmas religiosos tan a rajatabla ni tiene influencias de discípulos de Freud. Sin embargo, esos chicos defendían con uñas y dientes esa personalidad perversa, enferma e inferior del homosexual. Uno de esos discípulos freudianos, Alfred Adler, recogía en su ensayo “El problema de la Homosexualidad” (1917) ese concepto de inferioridad: “La homosexualidad se manifiesta como un intento de compensación fallido en los sujetos que tienen un evidente complejo de inferioridad”. Podríamos hacer memoria y remontarnos al krausismo, pero suena pedante y prefiero quedarme en este 28 de marzo de 2012. En este siglo, en el que a veces la doctrina católica nos confunde cuando mantiene el sexo sólo como un hecho procreador, al resto como una actitud pecaminosa y a los homosexuales  como ‘desviados con carencias afectivas’.

Y yo, que pensaba que nos habíamos olvidado de lo despectivo que sonaban “los violetas” en época franquista; de la homosexualidad en época Romana, donde importaba más quién resultaba ser pasivo y quién activo en esa lucha de poder, quedaba obsoleta en cualquier libro viejo… y que Montaigne vivía también entre la perversión y lo depravado cuando contaba las estrechas amistades de la alta sociedad de entonces. Y al final, hemos pasado de la homosexualidad como la elegancia snobista a las patadas salvajes que se llevó Daniel Zamudio.

El carro de Bielsa

Este post está dedicado a todos los que se suben al carro de Bielsa, como nueva tendencia cool futbolística de este país, y que no tardarán en bajarse en cuanto los resultados no acompañen en la Catedral. No importa, la idea del Loco permanecerá, y se le recordará por cambiar la idiosincrasia de un equipo hasta ahora admirado por su filosofía pero no tanto por su juego y atrevimiento. Bielsa ya cambió algo. Y ahora sueñan hasta en el Teatro de los sueños… porque el fútbol, como dice Don Marcelo, no son matemáticas. Y yo prefiero un método, una idea, que el despilfarro que dejará Mourinho cuando deje de estar en el Real Madrid.

Bielsa sabía dónde venía. Seguramente le ‘chupaba un huevo’ los intentos del presidente Josu Urrutia para convencerle. A él le convenció la estructura pequeña, hermética, ordenada y talentosa del Athletic. El día que pisó Lezama supongo que sentiría la satisfacción que uno tiene cuando tus sospechas se delatan.

Este post va dedicado también a los que recurren fácilmente a “Bielsa nunca ganó nada”. Bielsa quedó eliminado con Argentina a las primeras de cambio en el Mundial de Corea, cierto. Pero todo lo demás es rotundamente falso. Además, no me vale de nada el éxito en la albiceleste cuando lo más paradójico siempre acaba ocurriendo en esa selección. De todas formas, incluso de aquélla eliminación prematura y decepcionante, Bielsa sacó muchas ganancias. No todo es inmediato, a veces las mejores cosas requieren de un tiempito de cocción para que salgan bien ricas. Claro que ganó, que vayan a preguntar a Rosario… Allí pronto entendió que le iba a ir mejor de entrenador que de futbolista. Unos cuantos partidos en primera le valieron para dirigirse a Jorge Griffa y mostrarle su intención, y así fue. En 1990, con 34 años (siendo el entrenador de primera más joven de Argentina), se hizo cargo de un humilde Newell’s a punto del descenso. Logró hacerle campeón, imponiéndose al todopoderoso River Plate.

Pero repito, como ni para mí ni para él el futbol son matemáticas, lo mejor de aquel equipo era el grupo joven y prometedor que se la empezó a creer a base de disciplina, pese a la media de edad. La línea defensiva estaba formada por Fernando Gamboa (20 años), Mauricio Pochettino (19), Eduardo Berizzo (21) y Darío Franco (21). Después estaban Julio César Saldaña (23), Fabián Garfagnoli (21), Cristian Ruffini (19), entre los más jóvenes. Se trajo también a un joven Batistuta, que él mismo reconoció que Bielsa le enseñó lo que era el fútbol cuando “era algo que no me tomaba en serio”. De hecho, años antes, el técnico argentino se dedicó a recorrer 30.000 kilómetros por el país argento en busca de jóvenes promesas. Puso un gran circulito rojo en el lugar en el que encontró a un tal Gabriel Omar Batistuta.
En el Apertura ’91, el equipo finalizó antepenúltimo y se pensó que el ciclo del “Loco” había acabado. Pero no fue así. En 1992 el equipo resurgió más fuerte que nunca y acabó jugando la final de la Libertadores.

En 1998 salió campeón con Vélez y poco después llegaría por primera vez a nuestro fútbol. El Espanyol no fue un fracaso en la carrera de Bielsa, más que nada porque no tuvo tiempo y porque no le dejaron. Nada más aterrizar en el Espanyol, la ansiada oferta de la Selección de Argentina llegó a Barcelona. En el contrato con la entidad ‘perica’ figuraba que si esa oferta llegaba, Bielsa podría dejar el club, pero no se cumplió. Llegaron a un acuerdo y Bielsa se comprometió a continuar en el Espanyol hasta diciembre. Con más derrotas que victorias, Marcelo puso rumbo a Argentina ya en septiembre. Pero le dio tiempo a hacer algo que pocos recuerdan. Por aquél entonces, el Espanyol debía jugar la Intertoto y Bielsa decidió que fuese el Espanyol B de Paco Flores quien la disputara. Bielsa sabía que era la mejor forma de forjar la que en mi opinión, fue la mejor saga de jugadores que sacó el Espanyol de los últimos 15 años: Capdevila, Sergio González, De Lucas, Tamudo, etc. En aquella etapa también tuvo tiempo a fichar a Martín Posse, y a convertir a Iván Helguera en central. Ahora el Espanyol sorprende gratamente con su juego y resultados de la mano de Mauricio Pochettino, quien fuera jugador y aprendiz de Bielsa. Su vecino y ‘colega’, Pep Guardiola no dudó en viajar a Argentina para compartir un asado de 11 horas con Bielsa. En ese asado se soñó con convertir al FCBarcelona en el mejor equipo del mundo.

Después llegaría su amada selección argentina, que le partió el corazón y definió radicalmente el carácter del actual Marcelo Bielsa. En el 2001 se clasifica para el Mundial de Corea, la gran pesadilla de nuestro protagonista. Criticado hasta la saciedad por a veces considerar a Hernán Crespo y a Batistuta incompatibles en el once, la Argentina de Bielsa cayó eliminada en la primera ronda al empatar contra Suecia. Tuvo una pequeña revancha con el oro en las Olimpiadas de Atenas 2004, pero de poco sirvió. Bielsa cayó entonces en el ostracismo, se aisló durante 3 años en el campo a las afueras de Rosario y poco se supo de él durante su autoexilio. He ahí cuando Marcelo entendió la utilidad del fracaso, mayor que la del éxito. Antes, dejó esta frase:Acepto que soy el responsable, pero no soy un inútil. Le sirvió, como todo: “Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes. Si bien competimos para ganar, y trabajo de lo que trabajo porque quiero ganar cuanto compito, si no distinguiera qué es lo realmente formativo y qué es secundario, me estaría equivocando.”

Es entonces cuando Chile le rescata, el combinado que por entonces acariciaba los peores lugares del ranking mundial. Tras encerrarse en una pequeña habitación, alejado de su mujer Laura y sus dos hijas, su primer partido oficial como seleccionador chileno fue, por caprichos de la vida, contra Argentina en el Monumental de River. Ganó la albiceleste, un equipo que estaba aún empapado del juego implantado por Bielsa. Ese en el que atacan y defienden los 11. Ese que no espera la contra, en el que todos están en continuo movimiento, obligados a ganar independientemente de quién sea el rival. Me gusta especialmente su idea de ataque, cuando asegura que al fin y al cabo defender se reduce a 5 ó 6 pautas, pero que el fútbol ofensivo es infinito y requiere talento. Eso es lo difícil entonces: atacar. En Chile lo hizo y logró que se volviera a tener en cuenta el fútbol andino. Les clasificó para el Mundial, y durante la clasificación ganó a Argentina en Santiago de Chile, por cierto. Empezó la ‘Bielsamanía’, eso que tanto  incomoda a un tipo tímido, raro, solitario, receloso. A un loco lindo…

Entre otras cosas, consiguió implantar mano dura en una selección que se había visto envuelta en algún que otro escándalo extradeportivo. Convirtió las instalaciones de Juan Pinto Durán en un auténtico búnquer, fruto de la obsesión por la intimidad y a que le espíen. Se disculpó a su manera con la prensa diciendo que era “una lástima para profesiones ajenas pero que protege la propia”. Una conversación privada con Alexis Sánchez durante un entrenamiento que no tardó en salir a la luz, le dio la razón. Sólo se dejó ver cuando el terremoto acechó al país del que se estaba enamorando y apoyó sonadamente a las víctimas. El camino al Mundial fue viento en popa, pero en Sudáfrica perdió con España y luego en octavos con Brasil. ¿Fracaso? No. Bielsa, siempre fiel a sus principios, cumplió con la promesa de no continuar en  el cargo de seleccionador si el español Segovia se convertía en nuevo presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile (ANFP), en detrimento de Harold Mayne-Nicholls, mentor de Bielsa en la selección chilena (Algo así como si Astiazarán, Miguel Ángel Villar, Sandro Rosell y Roures se fusionaran y fuesen a dirigir la RFEF). Bielsa renunció y aún en Chile le lloran.

Más que demostrado está que nada de lo que hace Bielsa es en balde.  Su carácter obsesivo no le permite dejar ningún cabo suelto. No  es de extrañar que antes de firmar con el Athletic viera y revisara los vídeos de la temporada pasada una y otra vez, y se atrincherara en un hotel para armar una base de datos que sólo un loco puede reunir. Bielsa es consciente además de la importancia del grupo homogéneo, lo vivió en sus propias carnes como jugador, cuando en 1976 formó parte de una selección argentina que obtuvo la medalla de bronce en el Preolímpico con un equipo formado íntegramente por jugadores de Newell’s.

Un entrenador no es mejor por sus resultados ni por su estilo, modelo o identidad. Lo que tiene valor es la hondura del proyecto, los argumentos que lo sostienen, el desarrollo de la idea. No hay que juzgar la idea, sino el sustento”. Con eso me quedo yo y medio Bilbao, el resto supongo que atribuirá esta cita a un empalagoso discurso, un ‘chamullo’ argentino. A un afán por seguir alimentando al personaje de loco, y no digo que no, porque lo está. Por el fútbol, porque como dice él “Piensa en fútbol, habla en fútbol, lee en fútbol…” . Bielsa tiene asumido además que aburre a ‘cualquiera’, sobre todo en las ruedas de prensa, cuando sus respuestas pueden rozar los cinco minutos y los periodistas allí congregados empiezan a despejar la sala antes de tiempo. La relación que mantiene con la prensa forma parte de otro capítulo.
Portada diario argentino Olé tras eliminar al ManchesterCansado y temeroso de que se tergiversen sus palabras y trabuquen su imagen, hace tiempo decidió no conceder entrevistas a ningún periodista: ‘¿Por qué le voy a dar una entrevista a un tipo poderoso y se la voy a negar a un pequeño reportero de provincias? ¿Por qué voy a acudir a una emisora líder cada vez que me llame y en cambio jamás a una pequeña radio del interior? ¿Cuál es el criterio para hacer una cosa así? ¿Mi propio interés? Eso es ventajismo’. Ventajismo también los que ahora alaban a Bielsa y su “método”, la mayoría sin saber cuál es. Y a los que insisten en que no ha ganado nada, por lo menos vean al Athletic jugar. Pocos creían a principio de temporada en que pudiesen ganar la Europa League, así que si lo logran, los de las modas volverán a subirse al carro Bielsa. Hasta en Argentina se andan subiendo y piden perdón…

Para los de la mala memoria, acérquense al estadio rosarino que lleva su nombre. Por allí sigue resonando el cántico “Que de la mano del Loco Bielsa, la vuelta vamos a dar”, con un Bielsa a hombros, inmerso en la locura, agitando la camiseta de los ‘leprosos’, al grito de NEWELL’S CARAJO.

Sí, don Marcelo, el tiempo le va a dar la razón…

Muriendo en el camino

El tren sin destino de Argentina sigue sin tener parada. Va sin frenos desde que el ex presidente Perón privatizara el ferrocarril allá por los años 40, y su discípulo Menem continuara con su legado de seguir vendiendo el país. Desde entonces, un esqueleto con forma de vías representa la muerte agónica que vive el país argento.

El tren de la cordura, de la prudencia, y de la seguridad en Argentina ya se escaparon. Kirchner prometió hacerlo, pero murieron él y su intención. Mientras Buenos Aires llora, demasiadas subvenciones se reparten entre amigos, sin ningún tipo de control ni de mejora de la que fuera la infraestructura ferroviaria más admirada de Sudamérica. Porque hubo un momento en el que los argentinos llegaban a la estación porteña de Retiro orgullosos, tranquilos.

Accidente en la estación de Once, Buenos Aires

Pero ahora el tren de Sarmiento es sólo un símbolo, un espejismo macabro de lo que pretenden los políticos argentinos de cara a la galería: la incompetencia e ineptitud de los que quieren llegar primero. El resto, se la juega cada día viajando entre vagones, pasando frío en invierno y asfixiándose en verano. La mayoría para llegar a sus lugares de estudio o de trabajo,  dignas intenciones que cualquier día pueden convertirse en tragedia… Ése día saldrá en los periódicos, no en todos, y en los hospitales el número de víctimas mortales crecerá. Como el tren del olvido argentino, que ya no hay quien lo pare.

Señores políticos, dejen de hablar de Maradona y las Malvinas, hay mucho que hacer…

Fútbol y Religión: convivencia o desavenencia

Sthephen Tomkins, autor del libro Una breve historia de la Cristiandad, escribió “Estamos abandonando las iglesias por los campos de fútbol. Los jugadores son dioses; las gradas, los bancos de los templos. El fútbol es la nueva religión”. ¿Y qué pasa cuando fútbol y religión confluyen? ¿Conviven o malviven?
Aunque esta reflexión puede aplicarse a cualquier disciplina deportiva, por mayoría nos centraremos en el fútbol, más concretamente, en Brasil. Y he aquí cuando nos acordamos de LOS ATLETAS DE CRISTO.

Los Atletas de Cristo es un movimiento integrado por deportistas que reconocen a Jesús Cristo como hijo de Dios. Entre sus objetivos, proclamar el Evangelio, hacer del atleta un discípulo y obedecer las órdenes de Cristo. Afirman tres creencias básicas: la Trinidad, la Salvación sólo por la fe en Cristo y la infalibilidad bíblica. Presidido por el exfutbolista y ahora técnico auxiliar de la selección de Brasil, Jorginho, en sus manifiestos alegan que no son un una religión, ni una secta ni tienen ningún tipo de interés político. Prefieren el lema “Aquilo que você é falta tao alto que náo posso ouvrir o que você diz”.

Hace poco más de 30 años, fue fundada por el portero Joao Leite y el delantero Baltazar. Cuando arrancaban, se decía que los deportistas cometían pecados porque muchos trabajaban los domingos, y se movían en un ambiente desfavorable y promiscuo. Ahora hay incluso clubes de fútbol que invocan la fe en el terreno de juego, como el Club social y deportivo Cristiano Hosanna, de Chile, y el Atlético M.E.D.E. A Club, de la provincia argentina de Córdoba. Llama la atención que la hinchada de estos equipos entonan cánticos cristianos durante los partidos, no insultan al árbitro ni a los rivales, y saltan al campo sabiendo que van a dar todo por Él. Sus futbolistas no pueden trasnochar ni ir en contra de la doctrina de la Iglesia. No se les obliga a ir a Misa, pero se intenta que lo hagan. Los Atletas de Cristo aglutinan a un colectivo de más de 7000 profesionales del deporte, organizados en pequeños grupos locales y difunden sus ideas y actuaciones a través de un periódico mensual.

Atletas de Cristo es fuente de inspiración para grandes estrellas del fútbol, como Kaká, Zé Roberto, Cicinho, Silvinho o Edmilson. También para los míticos Taffarel, Bebeto, y un largo etcétera. Vemos que la mayoría son brasileños, pues es en su país  donde más arraigo tiene la organización evangélica. Además, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, el 93% de las personas en Brasil están comprometidas de una forma u otra con el deporte. Muchos de esos futbolistas citados reconocieron que, durante los mundiales, leen juntos la Biblia, rezan y van a misa. Cada vez son más los que juegan en Europa y continúan con su faceta evangelizadora a sus compañeros de equipo del Viejo Continente. Precisamente el que fuera portero de Brasil durante muchos años, recordaba la final del Mundial de Fútbol de 1994, en Estados Unidos, que ganaron, según él gracias a su fe en Dios: “Después de 52 partidos, tres millones de entradas vendidas y cuatro años de preparación, el desenlace final dependía de dos personas: Baggio y yo, Cuando la pelota pasó por encima del palo, la única cosa que me pareció justa fue dar gracias a Dios. Él merecía esa victoria. Al fin y al cabo, ni Baggio metió el gol, ni yo paré el tiro”. Su compatriota Ze María, exjugador del Inter de Milán, fue más allá: “Ese último tiro fue la demostración que de estábamos en la parte buena… Baggio era budista y Taffarel era un atleta de Cristo”.

También conmovedor resulta el testimonio de Kaká, jugador del Real Madrid, que reconoció que su pertenencia a los Atletas de Cristo se dio a raíz de sufrir un accidente en una piscina, y que estuvo a punto de dejarle en una silla de ruedas: “Me rompí la sexta vértebra, pero vi la mano de Dios”. Kaká protagonizó y produjo él mismo el documental Este é o ritmo do meu jog (Este es el ritmo de mi juego), donde el brasileño reflexiona sobre la vida y la religión “Dios tiene un propósito para la vida de cada uno de nosotros. Creo que el de la mía es llevar el nombre de Jesucristo al mundo por medio del fútbol”.

Los Atletas de Cristo y la sociedad Bíblica lanzaron, el pasado mes de junio, la Biblia del Deporte. Entre los testimonios recogidos, se encuentra el de exjugadores de fútbol como el citado Jorginho, Fabio, Lucio (capitán de la selección de Brasil en el pasado Mundial de Sudáfrica), Falcon (mejor jugador del mundo de fútbol sala), o atletas como el paralímpico Daniel Dias, que consiguió 8 medallas en los últimos Juegos Olímpicos de China. El fin es seguir con la evangelización del deporte de cara al Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.

Pero este ‘fenómeno’ no se da únicamente en Brasil, cada vez son más las nacionalidades de profesionales del deporte los que practican el Evangelio. Es el caso el paraguayo Tomás Guzmán, que también llevó su fe a Italia, país de otro futbolista miembro de los Atletas de Cristo, el actual jugador del Catania Nicola Legrottaglie. Según Guzmán, el defensa italiano resurgió futbolísticamente de su crisis en la Juventus gracias a que comenzó su andadura evangélica.

Caso curioso es el de José Edmilson, el que fuera futbolista del F.C. Barcelon. Hijo de una familia humilde de Sao Paolo, que trabajaba recogiendo naranjas de una plantación, reconoció que durante su adolescencia bebía mucho, frecuentaba malas compañías y cayó en las drogas. Uno de sus compañeros del modesto equipo donde militaba por entonces, le habló de la palabra de Cristo y le introdujo en los Atletas de Cristo. Desde entonces, asegura que el fútbol y la religión le cambiaron la vida. Compartió vestuario con los mejores, y triunfó en Europa. Con el Barça ganó dos Ligas y la Champions de la época de Ronaldinho y Eto’o, además de un Mundial con su selección.

Carlos Roa, Biblia en mano

Carlos Roa, Biblia en mano

Muchos recordarán también al arquero argentino Carlos Roa, que antepuso su religión al fútbol en el momento cumbre de su carrera. Tras iniciarse en Racing de Avellaneda y pasar por Lanús, se hizo con la titularidad indiscutible en la portería del Mallorca y de la Selección Argentina. En 1999 obtuvo el trofeo Zamora al ser el portero menos goleado de la Liga Española. No tardaron en preguntar por él los mejores clubes del mundo, como el Manchester United. Sin embargo, Roa tenía otro plan: convertirse en sacerdote de su religión, la Iglesia Adventista del Séptimo Día. No le importó el dinero ni el prestigio internacional. El argentino, que seguía jugando con el 1.3 a la espalda y no con el 13, ya que para él el 1 y el 3 eran los números de Jesús y de la Santísima Trinidad, retornó poco después al fútbol profesional. Pero con la condición de que no disputaría encuentros los sábados, el día del descanso y de la oración para los Adventistas. Nunca más volvió a ser el mismo bajo palos. Prolongó su carrera hasta los 37 años, aunque entre medias tuvo que hacer un parón para recuperarse de un cáncer testicular.

Aunque todas las intenciones de estos deportistas nacen sin ánimo de lucro y no pretenden predicar valores negativos, sí pueden verse inmersos en polémicas a la hora de saber manejar sus hábitos y estar siempre al máximo nivel deportivo. La relación entre el fútbol y la fe han creado numerosas tensiones en Brasil en los últimos meses.

Emerson Leao, ex porterto de la selección brasileña y actual entrenador del Sao Paulo ha sido uno de los que ha puesto el grito en el cielo. Se queja de que algunos líderes religiosos pueden influir aún más que los propios técnicos y dirigentes de los clubes. En una entrevista concedida al diario Folha de Sao Paulo, Leao contaba “Ya dirigí un equipo que, de veinte jugadores, dieciséis eran de una comunidad cristiana evangélica. Uno hablaba aquí y el pastor cambiaba allá. Dije: ‘Presidente, vamos a actuar’. Y él respondió: ‘Pero Leao, entonces nos vamos a quedar sin jugadores”. Leao cree que la presencia evangélica ha adquirido un peso excesivo en el país con más católicos del planeta.

También se manifestó al respecto uno de los periodistas más reconocidos de Brasil, Juca Kfouri: “No es nuevo, pero recientemente ha llegado a un punto de exageración”. Recuerda la ola de críticas que recibió por haber denunciado en 2009 lo que a su juicio fue un “proselitismo religioso” de los jugadores de la selección nacional al ganar la Copa de Confederaciones en Sudáfrica. En aquella ocasión Kaká, que en esa ocasión se quitó la camiseta para mostrar la que vestía debajo con el lema “Yo pertenezco a Jesús”, dijo tiempo después de que Kfouri es ateo y que lo perseguía por ser creyente. A partir de aquella Copa de Confederaciones, la FIFA prohibió las manifestaciones religiosas durante los partidos de fútbol, pese a que todavía no se han registrado episodios de violencia en un partido de fútbol causado por un símbolo religioso. ¿Qué pasaría si un jugador se santigua antes de saltar al terreno de juego, y alguien del público se molesta? Juzgar que el problema no está en el jugador, sino en el espectador, que con su actitud demuestra una gran intolerancia, resultaría una situación un tanto compleja. ¿Hay que perseguir al ciudadano que manifiesta su opinión o al intolerante? La cuestión más bien está en castigar al violento, sea creyente o no.

Conjeturas aparte, según el periodista Kfouri, “los futbolistas se reúnen para orar en la concentración y quien no participa es mal visto: quieren forzar a todo el mundo a tener la misma religión”. Está cansado de escuchar a jugadores decir que erraron un penalti por mandato divino y porque en el futuro, Dios les va a reservar cosas mejores… Otros, como Antonio Jorge Gonçalves, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro, no ve aspectos negativos a la cuestión, sino que “permite a los futbolistas pertenecer a una red social donde unos se ayudan a otros, ser vistos por los clubes como profesionales más disciplinados e incluso canalizar tensiones”.

Es posible que no desvincular ni un sólo momento su faceta religiosa a su profesión haga que pierdan su capacidad de crítica y de competición. O que algún deportista pueda verse apartado del resto por no predicar con la mayoría. Hacer caso omiso a las instrucciones de su entrenador no es algo que suceda de forma aislada, sino que son cada vez más los que dejan que sea Jesucristo el que dictamine sus acciones y no tanto su esfuerzo por mejorar su rendimiento. Un exceso de afán evangelizador se extiende en Sudamérica y Europa. Sólo el tiempo y el sentido común darán respuesta a la compatibilidad del deporte profesional con la práctica acérrima de la religión.

DETRÁS DE LA GAMBETA

Una nueva oleada de violencia ahoga al fútbol argentino. Estudiantes- Banfield fue el último partido suspendido el pasado mes de noviembre. Seguramente no se llegó a un acuerdo entre los ‘barras bravas’ y los beneficios que pretenden obtener y lo que su club les ofrecía en ése momento. Poco después, moría un ‘barrabrava’ de Banfield por un balazo en la cabeza.

Algunos cifran en 260 el número de víctimas mortales relacionadas con el deporte rey, en un país en el que el fútbol es muchas veces la pasión que cura la desilusión argentina. Pero cuando el árbitro pita el final, continúan las palizas, los asesinatos, las luchas de poder homicidas, el tráfico de drogas, la prostitución y sobre todo: la impunidad por parte del gobierno.

CORRUPCIÓN Y MUERTE EN EL FÚTBOL ARGENTINO

Hablar de violentos en el fútbol argentino es sinónimo de ‘barra brava‘, famosos por sus cánticos y los incidentes que originan cada fin de semana. Bandas organizadas que bajo la excusa del amor por una bandera, acampan a sus anchas en el terreno de la corrupción. Cada ‘barra brava’ tiene sus medios de financiación, pero la mayoría de los ingresos provienen de los directivos, políticos y jugadores, la venta de drogas, extorsiones, los “trapitos” (persona que cuida los coches en los aledaños de los estadios)-, y la reventa de entradas. Pero se ha comprobado, según algunas denuncias, que estos delitos se realizan muchas veces con la complicidad de las fuerzas de seguridad, y por ende, de los dirigentes de los propios clubes. Mientras, el gobierno se muestra desinteresado en erradicar este tipo de actos. Demasiados intereses de fondo.

La hinchada de Newell's Old BOys

En la pasada madrugada de Año Nuevo, tres jóvenes de 17, 19 y 20 años fueron asesinados a balazos en la ciudad argentina de Rosario, creyendo sus sicarios que estaban vengándose del ataque contra uno de los jefes de la barra brava de Newell’s, una de las más candentes del momento. La mayoría de estas bandas están fraccionadas y luchan entre ellos por ver quién se hace con el liderazgo de la misma. No es sencillo abordar el conflicto.

Unos días después, el joven Sergio Martín Stamburelli, miembro de los famosos ‘Borrachos del Tablón’ de River, aparecía muerto con un disparo en la cabeza. Apenas 48 horas más tarde, Agustín Rodríguez, de 27 años, moría en una reyerta interna entre ‘barras bravas’ del Nuevo Chicago.

El primer asesinato relacionado con el fútbol argentino data del 2 de noviembre de 1924, tras una pelea entre aficionados de Uruguay y la albiceleste. En 1946, durante un partido entre Newell’s Old Boys y San Lorenzo, algunos hinchas violentos intentaron ahorcar al árbitro. Todavía siguen poniendo la piel de gallina las imágenes recogidas en el documental Puerta 12, en el que se rememora la tragedia de 1968 en la cancha de River, en la que murieron 71 personas tras enfrentarse a Boca. La conocida Ley de la Rúa, que sancionaba penalmente a los aficionados que entrasen armados a los estadios, fracasó. También las distintas reformas llevadas a cabo, y no hay más que observar la situación actual. Las ‘barras bravas’ son desde entonces financiadas por los dirigentes de los respectivos clubes. A estos grupos se les entrega entradas y se les paga los viajes a los estadios. Pero el acceso a estos “beneficios” dependen de la jerarquía que se tiene dentro de la barra brava, y para obtener ese prestigio hay que tener las manos manchadas de sangre. Así, el número de muertos sigue aumentando. El peligro ya no surge cuando dos aficiones rivales se encuentran, sino que muchas de las acciones violentas se suceden entre la misma hinchada.

 
BARRAS BRAVAS Y PODER

Banderas de apoyo a Kirchner entre la afición de Quilmes

A finales de 2009 se creó ‘Hinchadas Unidas Argentinas‘, que agrupa a ‘barras bravas’ de diferentes clubes. El proyecto fue ideado, casualmente, por el político kirchnerista Marcelo Mallo, quien subvencionó el viaje de 350 barras bravas al pasado Mundial de Sudáfrica. En las tribunas de los estadios sudafricanos se pudieron ver desplegadas en los estadios sudafricanos varias banderas de apoyo al fallecido Kirchner.

Ha quedado más que clara, en más de una ocasión, la estrecha relación entre los dirigentes y las ‘barras bravas’. He ahí el triple engranaje directivos-políticos-barras bravas. Para mantener el equilibrio entre esos tres pilares, es imprescindible la complicidad de la policía y la justicia. De ahí que haya miembros de la policía que protejan y custodien a los barras bravas, como se veía en las fotografías de los hinchas de Estudiantes con armas de fuego, y a su lado varios policías.

El Panadero Ochoa junto a los policías de Rosario

El número uno de la ‘barrabrava’ de Newell’s, Diego Ochoa alias ‘El Panadero‘, sospechoso de estar detrás de varios homicidios, se le retrató hace unos días charlando amigablemente con el Jefe de la Policía de la la ciudad de Rosario. Ser el líder de una barra brava supone nutrirse de todos los negocios turbios del lugar, miles de pesos en juego y el todo vale. El Panadero es objeto de mortales envidias y su vida corre un peligro constante. Después no sorprende ver a hinchas radicales defendidos por los mejores y más caros abogados del país. Casualmente, los que defienden a los dirigentes implicados en casos de corrupción. Así que al final, todo queda en nada. Impera la impunidad, como podíamos comprobar el mes pasado cuando se publicaba la sentencia del caso Walter Cáceres, un joven de 14 años asesinado en una emboscada de hinchas de Newell’s. Una vez más, no se pudo demostrar que los cuatro individuos que llegaron a juicio (oral y no escrito) tengan relación con el crimen. Sucedió en febrero de 2010, cuando aficionados de Newell’s volvían en autocar de ver jugar a su equipo contra Huracán. Casualmente, el bus donde viajaba Walter pinchó. Delante circulaba otro, en el que iba ‘El Panadero’… Empezaron los disparos y el pequeño Walter fue herido de muerte.

¿Más casualidades? En Vélez se descubrió que varios barras bravas vendían drogas en la confitería del club. Se denunció y dos agentes se encargaron de “cuidar la zona”. A los dos meses, esos policías eran socios de los hinchas.

 
FÚTBOL Y POLÍTICA. CASO BARRIONUEVO

Los medios de financiación de las ‘barras bravas’ no se basan únicamente en que los dirigentes contribuyan con entradas. Ni mucho menos. También presionan a jugadores para que firmen o resciendan contratos, o colaboran con los directivos para sobrevaluar a un futbolista y obtener mayor beneficio en el mercado. En ocasiones, los ‘barras bravas’ llegan a extorsionar a los dirigentes amenazando con crear disturbios y suspender partidos si no sacan las ganancias exigidas. Grave también que algunos políticos utilicen a los violentos en sus campañas electorales, normalmente para presionar a los rivales que se presentan en las elecciones. De eso sabe mucho Luis Barrionuevo, dirigente sindical y político peronista, que tras liderar las ‘barras bravas’ de Chacarita, luego fue el presidente del club. En 2003, Barrionuevo pretendía ser gobernador de Catamarca, su candidatura había sido impugnada, así que el día de la elección, casualmente se produjeron incidentes en la provincia que obligaron a la suspensión de la misma. Entre los detenidos por los disturbios, se encontraban integrantes de la barra brava de su club, Chacarita…

Y sobre Luis Barrionuevo sabe mucho el exjuez Mariano Bergés, y titular de la ONG “Salvemos al fútbol. Quizás también es casualidad que sea ex y no ejerza en la actualidad. Bergés fue destituido de su cargo cuando pinchó el teléfono del por entonces senador Barrionuevo, por su relación con los ‘barras mientras’ mientras era presidente de Chacarita. Todo se inicia con el Boca- Chacarita de 2003, cuando empezó a investigar el financiamiento de ‘la 12’. En el juicio estuvo la presidenta de “Salvemos al fútbol”, Mónica Nazzardo, que trabajó de 2002- 2005 en el club Atlanta, y donde ya denunció hechos sospechosos, como el ingreso de ciertos barras que robaron indumentaria a los utilleros sin forzar ninguna cerradura.

Olvidadas algunas ‘grondonadas’, ahora es el nombre del expresidente de Boca, Mauricio Macri, el que aparece relacionado con casos de trata de personas. La corrupción en el fútbol argentino se dispara y los responsables, cogidos de la mano, miran para otro lado.
Demasiados nombres, fechas, casos, muertos, denuncias, sentencias… Se repiten una y otra vez en los medios argentinos, pero un amistoso River- Boca vuelve a eclipsar Argentina. Y aquí, en España, seguiremos hablando de las maravillas de Messi. No son para menos.