Una parada en el camino

Una parada en el camino

‘¡PHOTO, PHOTO!’, por Alicia Moreno

Os invito a leer una interesante reflexión sobre el arte de fotografiar y una cuestión ética que sólo personas como Alicia Moreno saben inmortalizar. Esta vez lo hace desde el África Sub Sahariana y lo comparte aquí:

Al instante se forman en mi mente imágenes de fuerza comparable a los ritmos del Djembé: la luz infinita que todo lo abarca, la intensidad de los colores de los vestidos llevados por sus mujeres y los turbantes y “boubous” de los Tuareg, las eternas sonrisas de los niños y las miradas profundas de sus habitantes.

Viajo a África Sub Sahariana por primera vez y peco de inocencia… Viajo de nuevo con mi cámara fotográfica y llena de expectativas en cuanto al despliegue de mi pasión artística que trato de convertir en profesión y dispuesta a intentar materializar en forma de fotografía las imágenes preconcebidas antes y durante el viaje ¿Intentando emular en cierta forma el trabajo de lo que otros ya hicieron?

Imágenes cliché: mujeres aventando mijo o llevando sobre sus cabezas palancanas que contienen mil y un productos, misteriosos tuaregs cabalgando a los lomos de camellos sobre las dunas del desierto al atardecer, el amalgama de almas vagando y rebuscando en los coloridos y bulliciosos mercados malienses. Las quiero todas.
Pero en África, uno tiene que llegar con la mente muy abierta y no esperar demasiadas recompensas si se viaja con ideas preconcebidas. Es mejor desterrarlas todas.

He sido testigo de las dificultades sobre el terreno al intentar fotografiar, tanto durante el festival en el desierto del Sáhara como en el resto del territorio.

Y en numerosas ocasiones me he topado con la misma situación. La población de la calle es, en general, reacia a las cámaras fotográficas y de vídeo. Y digo en general, siendo consciente de que su aversión viene producida por numerosos factores de diversa índole. Resulta difícil desenvainar el “arma” de la controversia sin que a uno le pidan “dinero a cambio de mi retrato”.Si se quiere fotografiar al tuareg de turno o a la anciana de arrugas arcaicas vendiendo extrañas mercancías en el mercado, uno obtendrá una reprimenda del sujeto si osa robar la fotografía e irse sin pagar sin más. Y la mayor parte de las veces les doy la razón. Tengo por norma, pedir permiso a la persona que quiero fotografiar, crear un vínculo y entablar un ambiente de confianza entre mi sujeto y yo, desde una posición de respeto. Interactuar, intercambiar, profundizar. optimizar estos, a menudo, breves encuentros e intentar plasmar la esencia que aquella persona me ha transmitido. No poseo la rapidez de muchos fotógrafos a la hora de disparar sin ser visto. De “robarles” la imagen. Actuar como un carterista. Entro en una posición de bloqueo, éticamente no lo concibo. Si bien es cierto, que en determinadas ocasiones, esta es una virtud a poseer cuando se quieren captar instantáneas en las que sabemos que si pedimos permiso con antelación, el sujeto sabrá que le estás apuntando y cambiará radicalmente de actitud, perdiendo ese instante preciado que sólo el ojo del fotógrafo ve. Y es que cualquier profesional de la imagen desearía en cantidad de ocasiones ser totalmente invisible.

La expansión de la actividad turística a nivel mundial junto con el abaratamiento de la industria fotográfica de la era digital está dando lugar a una mercantilización de lo que el turista cree como “lo auténtico” o “lo típico” y en fotografía “lo natural” del lugar que visitamos. Y por ende, de sus habitantes. Viajamos y volvemos a casa cargados con millares de fotografías, de las que la mayoría tan siquiera nos molestamos en mirar. Observo, a veces, con frustración, estos turistas-fotógrafos o fotógrafos-turistas disparando indiscriminadamente a todo lo que es objeto de su atención. Observo, aún con más frustración, la actitud del sujeto ante este fenómeno. En África el ingenio es oro, cada fotografía tiene su precio “Si tu ne paies pas, dégage, va t’en”. 

Jóven integrante del grupo tradicional Touareg “Tamnana”

Jóven integrante del grupo tradicional Touareg “Tamnana”

Tomo este retrato de esta joven tuareg procedente del grupo Tamnaná, sentada sobre las dunas detrás del escenario esperando el momento de actuar. Ella ya ha posado ante una mujer canadiense la cual no ha parado de fotografiar indiscriminadamente todos y cada uno de sus integrantes, los cuales llaman la atención a cualquier occidental que pasa por ahí. Llevan puestos sus mejores y fastuosos trajes para la ocasión que junto con la belleza de sus rostros les convierten en una maravilla visual Voilà! ¡La photo! Realmente, es de las peores fotografías que he podido tomar. La expresión de su rostro es de una frialdad que hiela. ¿Quizás ya fastidiada de que la asediemos con nuestras cámaras? Aún así, ella no pidió nada a cambio. No me sentí bien tomando esta imagen. Está tan estereotipada. No existe un vínculo entre ella y yo que pueda ser transmitido al espectador de la misma, más que frialdad. O quizás sí, el hastío.

Entramos en el País Dogón, tierra sagrada habitada por el fascinante y enigmático pueblo dogón y naturalmente delimitada por uno de los accidentes geográficos más salvajes del continente, la Falla de Bandiagara. Es aquí dónde empiezo a comprender los efectos de la llamada “aculturación”. Los dogones, pueblo animista del que se cree que huyó del oeste del país para evitar el Islam y que conserva intacto su complejo sistema de tradiciones, ritos y mitología desde hace siglos, sucumben a los estragos del turismo. Inútil transmitir la rítmica tan famosa con la que he fantaseado durante días. El proceso se repite y los dogones, celosos de su cultura no se dejarán “violar” tan fácilmente.

De nuevo mis inquietudes salen a flote y me es imposible fotografiar. Los pocas intentonas en acercarme a sus habitantes para mostrarles que soy una persona inocente que no viene a “prostituirles”, son en vano. Tarde o temprano el mercantilismo hará su aparición y si quiero fotografiar tendré que pagar con dinero. La poderosa danza tradicional de máscaras es el “servicio” más codiciado. ¿Dónde hallar la esencia de estas personas, aquello tan preciado que llamamos “naturalidad”, “lo auténtico”? ¿Cómo captarlo, plasmarlo y desarrollar tu trabajo? ¿Es la fotografía comprada una imagen contaminada que mina el valor de la cultura local al ser sustituida la realidad por manifestaciones pseudoteatrales? ¿Hasta que punto el fotógrafo traspasa el límite y atropella la dignidad del local? Depende del enfoque, la mirada, la intención del profesional y de la interpretación que dará el espectador. Tengo la certeza de que durante las cientos de bellas imágenes que extasían nuestros sentidos, sus autores no se han hecho estas preguntas.

Tras mi viaje, converso con el fotógrafo español Alexis de Vilar, gran conocedor de África y sus habitantes, pues durante décadas ha recorrido el continente madre y gran parte del mundo fotografiando culturas lejanas para salvar a estos pueblos mal llamados “primitivos” del avance de la sociedad industrial. Alexis me enseña la diferencia existencial entre el hecho de “abonar” justamente después de tomar la instantánea, lo que se consideraría como una prostitución, un exhibicionismo innecesario por parte del local y negociar mucho antes con el sujeto lo que él considera justo para involucrarse artísticamente en la fotografía.

Y ya que vamos a “representar” la realidad es ahora cuando entiendo la disimilitud entre presentar a los sujetos de mi fotografía desde un punto de vista exhibicionista y vulgar, como si se tratasen de animales de zoo, o de convertirles en los actores protagonistas de su propia realidad.

Aquella que quiero revitalizar, de mostrar la importancia de su propio mundo.

Ali Moreno

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Fútbol y Religión: convivencia o desavenencia

Sthephen Tomkins, autor del libro Una breve historia de la Cristiandad, escribió “Estamos abandonando las iglesias por los campos de fútbol. Los jugadores son dioses; las gradas, los bancos de los templos. El fútbol es la nueva religión”. ¿Y qué pasa cuando fútbol y religión confluyen? ¿Conviven o malviven?
Aunque esta reflexión puede aplicarse a cualquier disciplina deportiva, por mayoría nos centraremos en el fútbol, más concretamente, en Brasil. Y he aquí cuando nos acordamos de LOS ATLETAS DE CRISTO.

Los Atletas de Cristo es un movimiento integrado por deportistas que reconocen a Jesús Cristo como hijo de Dios. Entre sus objetivos, proclamar el Evangelio, hacer del atleta un discípulo y obedecer las órdenes de Cristo. Afirman tres creencias básicas: la Trinidad, la Salvación sólo por la fe en Cristo y la infalibilidad bíblica. Presidido por el exfutbolista y ahora técnico auxiliar de la selección de Brasil, Jorginho, en sus manifiestos alegan que no son un una religión, ni una secta ni tienen ningún tipo de interés político. Prefieren el lema “Aquilo que você é falta tao alto que náo posso ouvrir o que você diz”.

Hace poco más de 30 años, fue fundada por el portero Joao Leite y el delantero Baltazar. Cuando arrancaban, se decía que los deportistas cometían pecados porque muchos trabajaban los domingos, y se movían en un ambiente desfavorable y promiscuo. Ahora hay incluso clubes de fútbol que invocan la fe en el terreno de juego, como el Club social y deportivo Cristiano Hosanna, de Chile, y el Atlético M.E.D.E. A Club, de la provincia argentina de Córdoba. Llama la atención que la hinchada de estos equipos entonan cánticos cristianos durante los partidos, no insultan al árbitro ni a los rivales, y saltan al campo sabiendo que van a dar todo por Él. Sus futbolistas no pueden trasnochar ni ir en contra de la doctrina de la Iglesia. No se les obliga a ir a Misa, pero se intenta que lo hagan. Los Atletas de Cristo aglutinan a un colectivo de más de 7000 profesionales del deporte, organizados en pequeños grupos locales y difunden sus ideas y actuaciones a través de un periódico mensual.

Atletas de Cristo es fuente de inspiración para grandes estrellas del fútbol, como Kaká, Zé Roberto, Cicinho, Silvinho o Edmilson. También para los míticos Taffarel, Bebeto, y un largo etcétera. Vemos que la mayoría son brasileños, pues es en su país  donde más arraigo tiene la organización evangélica. Además, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, el 93% de las personas en Brasil están comprometidas de una forma u otra con el deporte. Muchos de esos futbolistas citados reconocieron que, durante los mundiales, leen juntos la Biblia, rezan y van a misa. Cada vez son más los que juegan en Europa y continúan con su faceta evangelizadora a sus compañeros de equipo del Viejo Continente. Precisamente el que fuera portero de Brasil durante muchos años, recordaba la final del Mundial de Fútbol de 1994, en Estados Unidos, que ganaron, según él gracias a su fe en Dios: “Después de 52 partidos, tres millones de entradas vendidas y cuatro años de preparación, el desenlace final dependía de dos personas: Baggio y yo, Cuando la pelota pasó por encima del palo, la única cosa que me pareció justa fue dar gracias a Dios. Él merecía esa victoria. Al fin y al cabo, ni Baggio metió el gol, ni yo paré el tiro”. Su compatriota Ze María, exjugador del Inter de Milán, fue más allá: “Ese último tiro fue la demostración que de estábamos en la parte buena… Baggio era budista y Taffarel era un atleta de Cristo”.

También conmovedor resulta el testimonio de Kaká, jugador del Real Madrid, que reconoció que su pertenencia a los Atletas de Cristo se dio a raíz de sufrir un accidente en una piscina, y que estuvo a punto de dejarle en una silla de ruedas: “Me rompí la sexta vértebra, pero vi la mano de Dios”. Kaká protagonizó y produjo él mismo el documental Este é o ritmo do meu jog (Este es el ritmo de mi juego), donde el brasileño reflexiona sobre la vida y la religión “Dios tiene un propósito para la vida de cada uno de nosotros. Creo que el de la mía es llevar el nombre de Jesucristo al mundo por medio del fútbol”.

Los Atletas de Cristo y la sociedad Bíblica lanzaron, el pasado mes de junio, la Biblia del Deporte. Entre los testimonios recogidos, se encuentra el de exjugadores de fútbol como el citado Jorginho, Fabio, Lucio (capitán de la selección de Brasil en el pasado Mundial de Sudáfrica), Falcon (mejor jugador del mundo de fútbol sala), o atletas como el paralímpico Daniel Dias, que consiguió 8 medallas en los últimos Juegos Olímpicos de China. El fin es seguir con la evangelización del deporte de cara al Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.

Pero este ‘fenómeno’ no se da únicamente en Brasil, cada vez son más las nacionalidades de profesionales del deporte los que practican el Evangelio. Es el caso el paraguayo Tomás Guzmán, que también llevó su fe a Italia, país de otro futbolista miembro de los Atletas de Cristo, el actual jugador del Catania Nicola Legrottaglie. Según Guzmán, el defensa italiano resurgió futbolísticamente de su crisis en la Juventus gracias a que comenzó su andadura evangélica.

Caso curioso es el de José Edmilson, el que fuera futbolista del F.C. Barcelon. Hijo de una familia humilde de Sao Paolo, que trabajaba recogiendo naranjas de una plantación, reconoció que durante su adolescencia bebía mucho, frecuentaba malas compañías y cayó en las drogas. Uno de sus compañeros del modesto equipo donde militaba por entonces, le habló de la palabra de Cristo y le introdujo en los Atletas de Cristo. Desde entonces, asegura que el fútbol y la religión le cambiaron la vida. Compartió vestuario con los mejores, y triunfó en Europa. Con el Barça ganó dos Ligas y la Champions de la época de Ronaldinho y Eto’o, además de un Mundial con su selección.

Carlos Roa, Biblia en mano

Carlos Roa, Biblia en mano

Muchos recordarán también al arquero argentino Carlos Roa, que antepuso su religión al fútbol en el momento cumbre de su carrera. Tras iniciarse en Racing de Avellaneda y pasar por Lanús, se hizo con la titularidad indiscutible en la portería del Mallorca y de la Selección Argentina. En 1999 obtuvo el trofeo Zamora al ser el portero menos goleado de la Liga Española. No tardaron en preguntar por él los mejores clubes del mundo, como el Manchester United. Sin embargo, Roa tenía otro plan: convertirse en sacerdote de su religión, la Iglesia Adventista del Séptimo Día. No le importó el dinero ni el prestigio internacional. El argentino, que seguía jugando con el 1.3 a la espalda y no con el 13, ya que para él el 1 y el 3 eran los números de Jesús y de la Santísima Trinidad, retornó poco después al fútbol profesional. Pero con la condición de que no disputaría encuentros los sábados, el día del descanso y de la oración para los Adventistas. Nunca más volvió a ser el mismo bajo palos. Prolongó su carrera hasta los 37 años, aunque entre medias tuvo que hacer un parón para recuperarse de un cáncer testicular.

Aunque todas las intenciones de estos deportistas nacen sin ánimo de lucro y no pretenden predicar valores negativos, sí pueden verse inmersos en polémicas a la hora de saber manejar sus hábitos y estar siempre al máximo nivel deportivo. La relación entre el fútbol y la fe han creado numerosas tensiones en Brasil en los últimos meses.

Emerson Leao, ex porterto de la selección brasileña y actual entrenador del Sao Paulo ha sido uno de los que ha puesto el grito en el cielo. Se queja de que algunos líderes religiosos pueden influir aún más que los propios técnicos y dirigentes de los clubes. En una entrevista concedida al diario Folha de Sao Paulo, Leao contaba “Ya dirigí un equipo que, de veinte jugadores, dieciséis eran de una comunidad cristiana evangélica. Uno hablaba aquí y el pastor cambiaba allá. Dije: ‘Presidente, vamos a actuar’. Y él respondió: ‘Pero Leao, entonces nos vamos a quedar sin jugadores”. Leao cree que la presencia evangélica ha adquirido un peso excesivo en el país con más católicos del planeta.

También se manifestó al respecto uno de los periodistas más reconocidos de Brasil, Juca Kfouri: “No es nuevo, pero recientemente ha llegado a un punto de exageración”. Recuerda la ola de críticas que recibió por haber denunciado en 2009 lo que a su juicio fue un “proselitismo religioso” de los jugadores de la selección nacional al ganar la Copa de Confederaciones en Sudáfrica. En aquella ocasión Kaká, que en esa ocasión se quitó la camiseta para mostrar la que vestía debajo con el lema “Yo pertenezco a Jesús”, dijo tiempo después de que Kfouri es ateo y que lo perseguía por ser creyente. A partir de aquella Copa de Confederaciones, la FIFA prohibió las manifestaciones religiosas durante los partidos de fútbol, pese a que todavía no se han registrado episodios de violencia en un partido de fútbol causado por un símbolo religioso. ¿Qué pasaría si un jugador se santigua antes de saltar al terreno de juego, y alguien del público se molesta? Juzgar que el problema no está en el jugador, sino en el espectador, que con su actitud demuestra una gran intolerancia, resultaría una situación un tanto compleja. ¿Hay que perseguir al ciudadano que manifiesta su opinión o al intolerante? La cuestión más bien está en castigar al violento, sea creyente o no.

Conjeturas aparte, según el periodista Kfouri, “los futbolistas se reúnen para orar en la concentración y quien no participa es mal visto: quieren forzar a todo el mundo a tener la misma religión”. Está cansado de escuchar a jugadores decir que erraron un penalti por mandato divino y porque en el futuro, Dios les va a reservar cosas mejores… Otros, como Antonio Jorge Gonçalves, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro, no ve aspectos negativos a la cuestión, sino que “permite a los futbolistas pertenecer a una red social donde unos se ayudan a otros, ser vistos por los clubes como profesionales más disciplinados e incluso canalizar tensiones”.

Es posible que no desvincular ni un sólo momento su faceta religiosa a su profesión haga que pierdan su capacidad de crítica y de competición. O que algún deportista pueda verse apartado del resto por no predicar con la mayoría. Hacer caso omiso a las instrucciones de su entrenador no es algo que suceda de forma aislada, sino que son cada vez más los que dejan que sea Jesucristo el que dictamine sus acciones y no tanto su esfuerzo por mejorar su rendimiento. Un exceso de afán evangelizador se extiende en Sudamérica y Europa. Sólo el tiempo y el sentido común darán respuesta a la compatibilidad del deporte profesional con la práctica acérrima de la religión.

DETRÁS DE LA GAMBETA

Una nueva oleada de violencia ahoga al fútbol argentino. Estudiantes- Banfield fue el último partido suspendido el pasado mes de noviembre. Seguramente no se llegó a un acuerdo entre los ‘barras bravas’ y los beneficios que pretenden obtener y lo que su club les ofrecía en ése momento. Poco después, moría un ‘barrabrava’ de Banfield por un balazo en la cabeza.

Algunos cifran en 260 el número de víctimas mortales relacionadas con el deporte rey, en un país en el que el fútbol es muchas veces la pasión que cura la desilusión argentina. Pero cuando el árbitro pita el final, continúan las palizas, los asesinatos, las luchas de poder homicidas, el tráfico de drogas, la prostitución y sobre todo: la impunidad por parte del gobierno.

CORRUPCIÓN Y MUERTE EN EL FÚTBOL ARGENTINO

Hablar de violentos en el fútbol argentino es sinónimo de ‘barra brava‘, famosos por sus cánticos y los incidentes que originan cada fin de semana. Bandas organizadas que bajo la excusa del amor por una bandera, acampan a sus anchas en el terreno de la corrupción. Cada ‘barra brava’ tiene sus medios de financiación, pero la mayoría de los ingresos provienen de los directivos, políticos y jugadores, la venta de drogas, extorsiones, los “trapitos” (persona que cuida los coches en los aledaños de los estadios)-, y la reventa de entradas. Pero se ha comprobado, según algunas denuncias, que estos delitos se realizan muchas veces con la complicidad de las fuerzas de seguridad, y por ende, de los dirigentes de los propios clubes. Mientras, el gobierno se muestra desinteresado en erradicar este tipo de actos. Demasiados intereses de fondo.

La hinchada de Newell's Old BOys

En la pasada madrugada de Año Nuevo, tres jóvenes de 17, 19 y 20 años fueron asesinados a balazos en la ciudad argentina de Rosario, creyendo sus sicarios que estaban vengándose del ataque contra uno de los jefes de la barra brava de Newell’s, una de las más candentes del momento. La mayoría de estas bandas están fraccionadas y luchan entre ellos por ver quién se hace con el liderazgo de la misma. No es sencillo abordar el conflicto.

Unos días después, el joven Sergio Martín Stamburelli, miembro de los famosos ‘Borrachos del Tablón’ de River, aparecía muerto con un disparo en la cabeza. Apenas 48 horas más tarde, Agustín Rodríguez, de 27 años, moría en una reyerta interna entre ‘barras bravas’ del Nuevo Chicago.

El primer asesinato relacionado con el fútbol argentino data del 2 de noviembre de 1924, tras una pelea entre aficionados de Uruguay y la albiceleste. En 1946, durante un partido entre Newell’s Old Boys y San Lorenzo, algunos hinchas violentos intentaron ahorcar al árbitro. Todavía siguen poniendo la piel de gallina las imágenes recogidas en el documental Puerta 12, en el que se rememora la tragedia de 1968 en la cancha de River, en la que murieron 71 personas tras enfrentarse a Boca. La conocida Ley de la Rúa, que sancionaba penalmente a los aficionados que entrasen armados a los estadios, fracasó. También las distintas reformas llevadas a cabo, y no hay más que observar la situación actual. Las ‘barras bravas’ son desde entonces financiadas por los dirigentes de los respectivos clubes. A estos grupos se les entrega entradas y se les paga los viajes a los estadios. Pero el acceso a estos “beneficios” dependen de la jerarquía que se tiene dentro de la barra brava, y para obtener ese prestigio hay que tener las manos manchadas de sangre. Así, el número de muertos sigue aumentando. El peligro ya no surge cuando dos aficiones rivales se encuentran, sino que muchas de las acciones violentas se suceden entre la misma hinchada.

 
BARRAS BRAVAS Y PODER

Banderas de apoyo a Kirchner entre la afición de Quilmes

A finales de 2009 se creó ‘Hinchadas Unidas Argentinas‘, que agrupa a ‘barras bravas’ de diferentes clubes. El proyecto fue ideado, casualmente, por el político kirchnerista Marcelo Mallo, quien subvencionó el viaje de 350 barras bravas al pasado Mundial de Sudáfrica. En las tribunas de los estadios sudafricanos se pudieron ver desplegadas en los estadios sudafricanos varias banderas de apoyo al fallecido Kirchner.

Ha quedado más que clara, en más de una ocasión, la estrecha relación entre los dirigentes y las ‘barras bravas’. He ahí el triple engranaje directivos-políticos-barras bravas. Para mantener el equilibrio entre esos tres pilares, es imprescindible la complicidad de la policía y la justicia. De ahí que haya miembros de la policía que protejan y custodien a los barras bravas, como se veía en las fotografías de los hinchas de Estudiantes con armas de fuego, y a su lado varios policías.

El Panadero Ochoa junto a los policías de Rosario

El número uno de la ‘barrabrava’ de Newell’s, Diego Ochoa alias ‘El Panadero‘, sospechoso de estar detrás de varios homicidios, se le retrató hace unos días charlando amigablemente con el Jefe de la Policía de la la ciudad de Rosario. Ser el líder de una barra brava supone nutrirse de todos los negocios turbios del lugar, miles de pesos en juego y el todo vale. El Panadero es objeto de mortales envidias y su vida corre un peligro constante. Después no sorprende ver a hinchas radicales defendidos por los mejores y más caros abogados del país. Casualmente, los que defienden a los dirigentes implicados en casos de corrupción. Así que al final, todo queda en nada. Impera la impunidad, como podíamos comprobar el mes pasado cuando se publicaba la sentencia del caso Walter Cáceres, un joven de 14 años asesinado en una emboscada de hinchas de Newell’s. Una vez más, no se pudo demostrar que los cuatro individuos que llegaron a juicio (oral y no escrito) tengan relación con el crimen. Sucedió en febrero de 2010, cuando aficionados de Newell’s volvían en autocar de ver jugar a su equipo contra Huracán. Casualmente, el bus donde viajaba Walter pinchó. Delante circulaba otro, en el que iba ‘El Panadero’… Empezaron los disparos y el pequeño Walter fue herido de muerte.

¿Más casualidades? En Vélez se descubrió que varios barras bravas vendían drogas en la confitería del club. Se denunció y dos agentes se encargaron de “cuidar la zona”. A los dos meses, esos policías eran socios de los hinchas.

 
FÚTBOL Y POLÍTICA. CASO BARRIONUEVO

Los medios de financiación de las ‘barras bravas’ no se basan únicamente en que los dirigentes contribuyan con entradas. Ni mucho menos. También presionan a jugadores para que firmen o resciendan contratos, o colaboran con los directivos para sobrevaluar a un futbolista y obtener mayor beneficio en el mercado. En ocasiones, los ‘barras bravas’ llegan a extorsionar a los dirigentes amenazando con crear disturbios y suspender partidos si no sacan las ganancias exigidas. Grave también que algunos políticos utilicen a los violentos en sus campañas electorales, normalmente para presionar a los rivales que se presentan en las elecciones. De eso sabe mucho Luis Barrionuevo, dirigente sindical y político peronista, que tras liderar las ‘barras bravas’ de Chacarita, luego fue el presidente del club. En 2003, Barrionuevo pretendía ser gobernador de Catamarca, su candidatura había sido impugnada, así que el día de la elección, casualmente se produjeron incidentes en la provincia que obligaron a la suspensión de la misma. Entre los detenidos por los disturbios, se encontraban integrantes de la barra brava de su club, Chacarita…

Y sobre Luis Barrionuevo sabe mucho el exjuez Mariano Bergés, y titular de la ONG “Salvemos al fútbol. Quizás también es casualidad que sea ex y no ejerza en la actualidad. Bergés fue destituido de su cargo cuando pinchó el teléfono del por entonces senador Barrionuevo, por su relación con los ‘barras mientras’ mientras era presidente de Chacarita. Todo se inicia con el Boca- Chacarita de 2003, cuando empezó a investigar el financiamiento de ‘la 12’. En el juicio estuvo la presidenta de “Salvemos al fútbol”, Mónica Nazzardo, que trabajó de 2002- 2005 en el club Atlanta, y donde ya denunció hechos sospechosos, como el ingreso de ciertos barras que robaron indumentaria a los utilleros sin forzar ninguna cerradura.

Olvidadas algunas ‘grondonadas’, ahora es el nombre del expresidente de Boca, Mauricio Macri, el que aparece relacionado con casos de trata de personas. La corrupción en el fútbol argentino se dispara y los responsables, cogidos de la mano, miran para otro lado.
Demasiados nombres, fechas, casos, muertos, denuncias, sentencias… Se repiten una y otra vez en los medios argentinos, pero un amistoso River- Boca vuelve a eclipsar Argentina. Y aquí, en España, seguiremos hablando de las maravillas de Messi. No son para menos.

Soñando Vida: Sahar Gul

La mirada perdida, y en lugar de brillo, sangre. La inocencia convertida en lo más perturbado y maltratado. Eso es la niña afgana de 15 años, Sahar Gul. Así que no me extraña que retire su mano cuando algún médico o responsable de los Derechos Humanos, pretende estrechársela. Ella no entiende de caricias, sólo de golpes. Tiene todo el cuerpo sellado hasta con heridas realizadas con alicates, sin uñas, y cuenta que su oscuro pelo fue arrancado brutalmente como símbolo de la humillación. Su tez racial ahora sólo es resto del purdah y la violencia llevada a límites que sobrepasan cuestiones culturales.

Sahar pasó demasiado tiempo encerrada en el cuarto de baño de un sótano, mientras sufría a diario las palizas y abusos de su marido y familia política. Simplemente porque se negó a prostituirse… Sahar no sabe lo que es caminar libre por Kabul mientras ella y sus amigas charlan de los sueños en Occidente. Tampoco sabe lo que es criarse en el seno de una familia que la quiere por encima de todas las cosas y obligada o no, la vendió al marido.

Desde entonces, la pequeña Sahar a veces prefiere morir. Pero sólo a veces. Ahora se debate entre la vida y la muerte en un hospital de Afganistán, cuentan que su suegro ha sido detenido, pero poco importa eso ahora… Sus gritos de dolor apenas se escuchan, y con un débil hilo de voz consigue pedir justicia ante las cámaras que esta semana grabaron la dantesca imagen de la niña al ser rescatada del infierno.

Estuvo atrapada, no sólo en un zulo, sino en un país entero. Pese a la caída del régimen talibán hace ya más de diez años, Afganistán sigue condenando a las mujeres a mirar a la pared cuando se cruzan con un hombre que no es pariente suyo, a que un chadari oculte casi la respiración y a que el apartheid se aplique en todos los ámbitos. La poligamia obliga a la esposa a servir al marido y depender de él el resto de sus vidas… Sin poder escapar. Porque escapar muchas veces supone morir, y aunque Sahar se imaginó muchas veces huyendo, moribunda, entre las dunas del desierto, de nada hubiese servido.

Ahora sueña con que algún día decorará sus bellos labios con rojo carmín, bailará canciones alegres, podrá abrir bien los ojos sin que la hinchazón lo impida y podrá amar su cuerpo como ama la libertad.

EL RETO DE KIM JONG- UN

El 2011 acaba con una de las noticias del año: la muerte de Kim Jong Il. El imperio de Corea del Norte se queda sin uno de los grandes peones de su dictadura.

Hasta 1948 ése imperio totalitario estuvo presidido por Kim II Sung, padre del fallecido Kin Jong II. Ahora será el hijo de éste, Kim- Jong- Un, quien cumplirá como Jefe del Estado y del Gobierno de Corea del Norte. Según los servicios secretos surcoreanos, el joven Jong-Un habría nacido en 1983 de la tercera esposa de Kim Jong-Il, una bailarina de origen japonés, estudió en Suiza y es aficionado al baloncesto. Lo que es seguro es que tendrá una ardua tarea: seguir explicando la realidad con una sola voz, sin contradicciones… Eso sí, podrá contar con los consejos de sus aliados y hermanos mayores, como los Castro o Hugo Chávez, que seguirán siendo íntimos colegas del comunismo más distorsionado y agresivo. Ellos le ayudarán a seguir dirigiendo a los ciudadanos norcoreanos como entes acostumbrados a desfilar y actuar de forma robotizada.

Deberá seguir sacando el mayor rendimiento a sus escasas riquezas minerales y transformarlas en amenazas nucleares. Mantener al cuarto ejército más grande del planeta, con más de un millón y medio de alistados de los 11 que habitan el país asiático (y el primero en gasto militar en comparación con el PIB). Deberá seguir ocultando a la Comunidad Internacional que la hambruna que hubo entre 1995-1998, y que acabó con la vida de 3 millones de norcoreanos, no fue un caso aislado. Deberá seguir insistiendo en la credibilidad de la ideología oficial del Estado, la Juche, que consiste en no depender de nadie, como si en los tiempos que corren eso fuera posible… Y lo más importante: deberá seguir sembrando la semilla del mal, la que yace en el gran Palacio Memorial de Kumsusam y es visita obligada para los norcoreanos.

La muerte de Kim Jong-Il el pasado 17 de diciembre se produjo el mismo día en que su país aceptaba suspender su programa de enriquecimiento de uranio con fines militares, una precondición fijada por Estados Unidos para retomar las negociaciones y que podría proporcionar a Pyongyang 240.000 toneladas de ayuda alimentaria.

En octubre de 2006, Corea hizo explotar su primera bomba nuclear y ése mismo mes ya se retomaron conversaciones multilaterales en China, donde Corea del Norte aprovechó para exigir compensaciones energéticas. No sabemos si ahora el país norcoreano aceptará esas ayudas a cambio de renunciar a sus amenazas nucleares. Demasiados intereses bajo el nombre de la desnuclearización. Por ejemplo, el del caso de China, que trata, a pie puntillas, de no despertar al gigante. También demasiados duelos que explican esa prudencia con el que podría ser el causante de una salvaje matanza con un ataque químico: duelos con Vietnam por el control del archipiélago de las Paracel, Beijing disputa las islas Spartly con Japón, Filipinas, Vietnam, Malasia, Indonesia y Brunei; el que mantienen Corea Del sur y Japón por las islas Kodko, o entre Tokio y Moscú por las Kuriles.

El caso es que en los últimos meses se ha probado que Corea del Norte no cesa en su labor nuclear, produciendo plutonio a mansalva, capaz de fabricar entre seis y ocho bombas atómicas. Cuenta con un impresionante arsenal de armas convencionales y químicas, y ha efectuado pruebas con misiles de largo alcance Taepodong, capaces de llegar hasta EEUU. Continúa utilizando seres humanos para experimentos químicos mortales. El gobierno niega la existencia de campos de concentración donde se realicen estos actos macabros, pero los pocos periodistas que han podido acceder al país en los últimos años, dan fe de más de un centenar de emplazamientos donde se producen torturas y asesinatos diarios. De hecho, más del 25% de los norcoreanos han sido arrestados, y entre aquellos que fueron detenidos por motivos políticos, el 90% atestiguó casos de privación del alimento, el 60% observó muertos por golpes o torturas, y el 27% presenció ejecuciones y muertes por golpes o torturas.

Complicada transición la que le espera a Kim Jong- Un… El principal aliado de Corea del Norte, China, probablemente le apoyará para evitar su caída, ya que provocaría la huida de millones de refugiados hacia el país chino. Estados Unidos, Corea del Sur (que mantiene tensas relaciones con el Norte), y Japón, enemigo del régimen comunista, permanecen expectantes. El mundo entero espera el estallido de un país que vive en la penumbra…

Mientras, ése joven de ojos rasgados debe empaparse del ensayo de Chomsky “Visiones alternativas”:

1.- La estrategia de la distracción.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los animales (cita del texto “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

2.- Crear problemas y después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desean hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3.- La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicados de una sola vez.

4.- La estrategia de diferir.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente.

Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5.- Dirigirse al público como a criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6.- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7.- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que plantea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

8.- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9.- Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!.

10.- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, Tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Bendita locura…

Hay seres que ven y otros que observan. Algunos que quieren, incluso aman, y otros que mueren amando. Hay seres que alcanzan dimensiones donde sólo están ellos, consigo mismos, y sólo algo casi divino podría posarse a su altura. Se detecta en sus caras, en sus andares, no hay confusión. Caminan como todos, pero ellos son capaces de pararse, valientes, ante un frío escaparate y convertirlo en luces y brillos acogedores. Otros pasan y no perciben más que un maniquí con prendas cómodas y útiles. Ellos no… no entienden de práctica, prefieren el arte, abrazar que estrechar la mano… Rozan la locura, una bendita locura a la que sólo los locos saben llegar. Esos locos no entran en los sitios porque penetran…. No saben hacerlo de otra forma. Está en su piel, en ése olor del que no se desprenden ni  entre el humo de los bares y la noche canalla.

Algunos tocan, pero ellos palpan con las manos bien abiertas. Sólo les da miedo rozar y no sentir. Son muñecas de cristal, aparentemente rígidas e inmóviles. Son frágiles, por eso a veces optan por quedarse quietitas en el estante por miedo a caer. Porque si caen se rompen, no hay término medio. Menos mal que los pedacitos se recogen, se ordenan y pueden llegar a ser más bellas que antes.

Las muñecas de cristal no piensan. Intuyen e inspiran. Se pasan la vida buscando el equilibrio, hasta que se dan cuenta que ése equilibrio es tan sólo un paradigma que está en su esencia. Ríen y lloran por igual. Y ¡he ahí el equilibrio! No más sonrisas que lágrimas, no más amores que desamores, no más días que noches, no más batallas sin reconciliaciones, ni más música que silencios.

Saben reinventarse, una y otra vez, interpretan más colores, más sabores, más aromas… entienden más de miradas que de palabras, se duermen agotados y nunca sin sueño. Ellos ESTÁN, permanecen, aunque no los veas. Y si les descubres, míralos de cerca y conviértelos en miguitas del camino para buscarte, para encontrarles… Son muñecas de cristal, bendita locura, dulce dolor…

P.D: Dedicado a todas las muñecas de cristal que aparecen y desaparecen de mi vida. A los que entienden de caricias más que de órdenes, y orgullosos caminan… Inteligentes, sensibles, capaces… Ell@s que buscan el equilibrio…

Otoño en Madrid

Con el cielo encapotado espero que salga el sol y sea la claridad, y no la ansiedad, la que me impida dormir. Mientras, esta soledad me pone a prueba ya de buena mañana frente al espejo. Soledad que me sobra, que no me deja estar sola e invade mi intimidad sin permiso. Todavía no se había hecho el café y volvió a recordarme quién soy y quién quiero ser. Pero a veces me deja sola y siento enfilarme en un precipicio. Y a mí, que padezco de vértigo, se me nubla la vista y pierdo la nitidez que separa el vacío de mi camino. Así que decido no correr, dar unos pasitos atrás y sentarme en cualquier banco de Madrid. O en mi ventana…

Madrid… otra vez me ganas la batalla. Ciudad de bares fríos, gente de paso, pisos compartidos, de extrañas oportunidades, parejas que cenan en silencio, miradas que se cruzan en cualquier esquina, absurdas tardes de Afterwork, puntos de encuentro y luz blanca. Pero sobre todo, Madrid es una ciudad sólo apta para valientes. Valientes capaces de reinventarse, de parar en plena aceleración y de sentir que caminan solos por la Gran Vía en busca de calma.

Reconozco que a veces es difícil saber cuál es la mejor perspectiva para entender este otoño en Madrid. Lugar idóneo para Almodóvar y sus “Abrazos rotos”. A mí se me rompió el tuyo y me doy cuenta ahora. Desde entonces, los abrazos se me volvieron leves e impersonales y nunca me siento más distante como cuando abrazo. Porque me separo y enfrente de mí estoy yo… con mis ganas, mis dudas, mis ansias, mis ideas, mis miedos, mis errores, mi amor desgastado, mis excusas, mi nevera vacía, mis besos perdidos, mi sonrisa, con la necesidad de contar, impetuosa, con la sensación de hacer lo que no quiero y anhelar lo que preciso. Y he ahí ese proceso tan bello y doloroso que llaman madurez para comprender que cada paso forma parte del camino y no del fin. Entonces te abrazo, Madrid, y te llevo conmigo…

EL FIN DE ETA Y LAS DICTADURAS DEL SIGLO XXI

Por más que lo intento, no lo consigo… No tengo todavía la capacidad de asociar la paz a la imagen de los encapuchados que esta semana anunciaban el fin de la lucha armada de ETA. Reconozco que en el momento sentí la euforia de toda la sociedad española, pero duró demasiado poco. Después me quedó la sensación de quien sueña con un deseo y que al despertar, comprueba que nada cambió…

He leído más de cinco y más de diez veces el comunicado de la banda terrorista y sigo sin encontrar resquicios de paz. Ni uno. Y ya que hablamos de números, recurro a la cifra de los 43 años sembrando el terror, a las 829 víctimas mortales y a las decenas de asesinatos fallidos. Pero sobre todo recurro al miedo, ése sentimiento que cuando penetra con sangre y se arraiga en una sociedad, no se va así tan ligero. No encuentro un sentimiento de paz, de piedad, de perdón, de arrepentimiento, de voluntad. Supongo que es imposible verlo tras las capuchas y las miradas ocultas. Releo y echo en falta un recuerdo a las víctimas, una intención tajante, y en cambio, me sigue sobrando la misericordia con los presos etarras, con los que “cayeron en misión”. Y me sigue sonando a tono amenazante frases como intentar “una solución justa y democrática al secular conflicto político”, de modo que se llegue al “reconocimiento de Euskal Herria y el respeto a la voluntad popular”. O su llamamiento a los Gobiernos de España y Francia para “abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto”. Y todo ello con el puño en alza… Ni siquiera creo que sea desfachatez.

Según una encuesta de Metroscopia para EL PAÍS que se publica hoy, hasta un 53% de los españoles no cree que suponga realmente el final del terrorismo. Al parecer, ETA ha causado tanto daño que su anuncio de cese definitivo de la actividad terrorista el pasado jueves provoca escepticismo entre los ciudadanos, recelos sobre posibles medidas de reinserción, oposición a un proceso de diálogo y resistencia mayoritaria a que tenga reflejo en los resultados electorales del 20-N. ¿Quién se cree que el final de ETA no afecta a las próximas elecciones? ¿Nos hemos vuelto locos? Sé que en este país, cuando se plantea o sucede algo relevante, acto seguido buscamos un calendario e intentamos justificar la manipulación a través de fechas. Y aunque se avecinara este fin de lucha armada de ETA desde hace meses, (se habla que desde julio), surge la eterna pregunta del ‘¿Por qué ahora?’…

Entiendo que José Luis Rodríguez Zapatero queme cartuchos una vez que empezara el 2011 anunciando que la unidad de la sociedad española dictaminaría el fin de ETA. Sentimentalismos aparte, poco después vieron la luz las actas incautadas al etarra Francisco Javier López Peña, alias «Thierry», que revelaban datos como que el presidente continuó negociando con la banda terrorista tras el atentado de la T-4, aquel que demostró una vez más el significado de tregua etarra. Zapatero sabe que el PSOE sólo puede salvar el naufragio asegurado poniéndose la medalla al “presidente que acabó con ETA”. Acompañado de Rubalcaba, por supuesto, quien sí parece haberse tomado en serio el endurecimiento de las acciones contra la banda.

Y he aquí cuando entra en juego la manzana podrida: la coalición AMAIUR, que pretende hacerse con un grupo parlamentario propio y tiene el próximo 20-N como principal baza para conseguirlo. De índole abertzale y obsesionada con la independencia del País Vasco, podría ser el momento de aprovechar ese vacío que deja ETA en algunos sectores de la sociedad vasca y navarra. Esa izquierda abertzale también participó esta semana en la reunión “Conferencia por la Paz”, con Kofi Annan y Gerry Adams abanderando un mensaje que en este caso, considero que sólo en España se debe proponer e interpretar. Con cinco diputados (le falta uno), y más de un 15% de votos y a costa del PNV, AMAIUR obtendría automáticamente grupo en el Congreso. Y así, tímidamente, el pensamiento abertzal radical va obteniendo espacio y engranaje legal para acampar a sus anchas…

Mientras, yo seguiré sin percibir paz.  Porque no existe la intención de disolverse. Y por el contrario, creo que la sociedad vasca inicia un periodo muy duro, un régimen silencioso, bien organizado, respaldado, con la represión y el terror psicológico como principales amenazas. Una dictadura del siglo XXI.

MUTILANDO EL ALMA

Resulta por lo menos curioso que en Tanzania se encontraran las huellas humanas más antiguas de la Historia. Será por eso por lo que en el país africano se sigue recurriendo al lado más ancestral y salvaje del ser humano. Bajo la inmunidad de la brujería negra y los rituales, en Tanzania mutilan a los miles de albinos que llegada la noche y alejados de su enemigo el sol, no cierran los ojos por si un vecino suyo corta sus piernas o brazos mientras duerme.

Las cifras oficiales tanzanas no confirman más de 4000 en un país de casi 40 millones de habitantes, pero lo cierto es que se habla de hasta 170.000 personas que carecen de pigmentación en su piel, pelo y ojos. Las consecuencias son brutales, tal y como nos muestra Jon Sistiaga en su reportaje BLANCOS DE LA IRA, recientemente estrenado en CANAL +.

La población albina de la región de los Grandes Lagos de África (una zona fronteriza que engloba a Tanzania, Burundi, Ruanda, Congo, Uganda y Kenia) sigue sufriendo los terribles efectos de la superstición: padres y comadronas a menudo conspiraban para matar a un hijo recién nacido si era albino, mujeres que eran repudiadas por dar a luz un hijo con esta condición genética, etc. Hay leyendas que cuentan que la mujer se habría quedado embarazada por un hombre blanco, o que un albino se habría burlado de ella durante el embarazo, o incluso también que los albinos son fantasmas de los colonialistas europeos.

Desde el año 2008 esta situación se ha transformado en una auténtica cacería de personas albinas, como consecuencia del incremento del comercio con partes de sus cuerpos. Extremidades, piel, huesos, pelo, o incluso la sangre de personas albinas, son utilizadas por brujos  para hacer pociones que supuestamente atraen la buena suerte o la riqueza. A veces cuesta divisar nítidamente la línea que separa la violencia y el negocio del vampirismo más genuino.

A finales de 2009, la Cruz Roja Tanzana hizo un llamamiento a la Federación Internacional de la Cruz Roja para denunciar lo insostenible de un drama que califica de “emergencia silenciosa”, ya que la gran mayoría de las personas albinas viven escondidas por miedo a que los cazadores que les persiguen y asesinan les encuentren. Así, el primer problema con el que se topan las entidades y el propio gobierno tanzano es localizar a estar personas.

Tanzania es un país en el que también las clases altas creen en los conjuros, no importa si son musulmanes o cristianos; donde el 60% confía y practica la magia negra; donde acudir médico es casi siempre la segunda opción; allí donde triunfan cada vez más las películas gores de la industria nigeriana de Nollywood, por lo que resulta tremendamente difícil que el gobierno legisle de otra manera. De hecho, son muchos los políticos en Tanzania que están vinculados precisamente a los conjuros con albinos de por medio. El diputado que no cree en el yu-yu, debe ir escoltado, y más de una vez se ha asignado algún político albino para acallar las críticas al gobierno por su incompetencia ante este genocidio.

A los albinos se les considera seres endemoniados que se evaporan en lugar de morir. Se prefiere seguir pensando eso que investigar a los enterradores de los cementerios, principales sospechosos de robar, hacer desaparecer y negociar con los restos mortales de los albinos. Un brazo 800 euros… Una pierna 1600. Adquieren incluso más valor cuando son arrancados en vida, por aquello de que los gritos de la víctima potencian el conjuro… Por ello no es de extrañar que algunos familiares prefieran enterrarlos en sus propios hogares para que no sean profanados. Eso sí, es la primera vez en mi vida que veo unas imágenes en las que un anciano enseña la tumba de su nieta albina asesinada y enterrada debajo de la cama donde él duerme cada noche.

No son fantasmas pero sí espectros de la sociedad tanzana. Los albinos no son precisamente bellos por fuera, los tumores deforman sus caras y cuerpos. Recorrer varios kilómetros hasta llegar a la escuela les abrasa. No tienen apenas acceso a la educación, al trabajo, a los cuidados médicos (protectores solares, tratamientos, etc.). Sus vidas no conocen la palabra dignidad.

Las mujeres albinas son doblemente castigadas, pues muchos están convencidos de que mantener relaciones sexuales con ellas, cura el sida. Así, aumentan las violaciones y los casos de personas infectadas por el VIH.

Y allí están, ciegos viendo pasar la vida, apartados, escondidos, asustados, marginados. Sólo un destello de normalidad y risa cuando Sistiaga nos presenta al equipo de fútbol formado por albinos. Es ahí, jugando en la tierra cuando se sienten iguales que el resto de jóvenes.

Después de ver el reportaje, no puedo olvidarme de la mirada perdida de esas hermanas albinas que fueron mutiladas mientras dormían. Me quedo con su timidez, su imagen esperpéntica, sus gritos en silencio, y el gesto de Jon Sistiaga cuando escucha a una de ellas decir que su sueño es trabajar en un banco para ayudar a los demás. A ella, que le arrancaron el alma…Y ahora, que baje Dios y lo vea…

Simplemente estoy

Después de varias semanas de intensa información, de miles de peregrinos invadiendo las calles de mi Madrid querido, de huelgas de fútbol, de dictadores impunes, de fichajes de verano, algún que otro fenómeno natural llamado Irene que arrasa como lo han hecho los jóvenes de Chile o Inglaterra, de trending topycs tipo #noalfutbolsinradio, o sucesivos asesinatos en Méjico… después de todo eso, una se sienta en calma delante de un folio en blanco.

Trato de excusarme por esta dejadez en el blog. A veces digo que es el poco tiempo que me deja el trabajo. Otras que por las noches debo estudiar y darme a la mala vida (entiéndase un ron añejo por alguna terraza donde ni a las 3 de la mañana corre el aire). Lo que no digo es que he estado de vacaciones, aunque el estar una semana en Cádiz siempre te llena de energía y agua salada. La verdad es que no he querido enfrentarme a esto de ordenar y plasmar un pensamiento. Casi que prefiero seguir en el desorden de las sensaciones, y por qué no decirlo, en el silencio cuando es lo más recomendable. Hace unos días, si me hubiese puesto a escribir algo, me hubiese equivocado. Se llama torpeza y no me gusta ser torpe, y menos a sabiendas de.

El caso es que estoy aquí y tras muchas semanas aparezco para quitarme este gusanillo de juntar palabras. El que siente esta necesidad de vez en cuando, me entenderá. No tengo nada que contar, pero sí es cierto que quiero transcribir esta sensación que me corrompe. Sucede cuando pienso que no preciso de religiones ni figuras espirituales para saber cuáles son mis valores, o los que debería tener, y cuál es el camino que sigo… o que debería seguir. No me hace falta, y no es una crítica. No me juzgues. La génesis de todo esto viene a ser lo mismo, pero siento pena cuando se politiza hasta lo más intangible. ¿Cómo es posible? ¿Cómo se puede poner nombre, leyes, prohibiciones, presupuestos y un largo etcétera a eso que llamamos fe? Y si digo lo que pienso o pienso lo que digo, ¿por qué me encasillan? No soy rojilla, no soy laica, no soy practicante, no soy de derechas, no soy romántica ni escéptica. No soy rebelde, tampoco conformista. No estoy ni soy indignada. Simplemente estoy, trato de aportar a esta sociedad perversa sin demagogias de por medio porque prefiero acciones en el día a día. Acción- reacción. Y me cuestiono, porque el día que deje de hacerlo estaré muerta. En realidad… yo sólo quería juntar palabras.